miércoles, agosto 23, 2017

francisco de quevedo. amor constante, más allá de la muerte

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Amor constante, más allá de la muerte

Cerrar podrá mis ojos la postrera
sombra que me llevare el blanco día,
y podrá desatar esta alma mía
hora a su afán ansioso lisonjera;

mas no, de esotra parte, en la ribera,
dejará la memoria, en donde ardía:
nadar sabe mi llama la agua fría,
y perder el respeto a ley severa.

Alma a quien todo un dios prisión ha sido,
venas que humor a tanto fuego han dado,
medulas que han gloriosamente ardido,

su cuerpo dejará, no su cuidado;
serán ceniza, mas tendrá sentido;
polvo serán, mas polvo enamorado.

Francisco de Quevedo, Madrid, 1580 - Villanueva de los Infantes, 1645
En Obra poética, tomo I, Edición de  José Manuel Blecua Teijeiro,  Castalia, Madrid, 1969-1971
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martes, agosto 22, 2017

jorge aulicino. a un poema de charles bukowsky

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A un poema de Charles Bukowsky

¿Soledad , voces de los dioses, los
calmos dioses que no imaginó la religión? Sólo
tendrías los dioses de tormenta, la barba
alborotada, lo máximo
que supo la mente imaginar en cuanto
a dioses, y a Dios.
¿Las noches brillantes de fuego?
Las noches brillantes de fuego son solo
pantanos,
solicitudes al verdugo, modos
de iluminarse el vacío, camino
del héroe ante la mirada popular,
aunque te cueste la piel curtida de placeres a medias,
como un sabor en el que se mezcla el del fondo de un vaso,
con saliva, ceniza, semen.
La única forma de que la pasión no se aleje
para siempre
es el círculo delgado,
la raya, la arbitrariedad del signo que se parece a algo
o a nada, catacresis 
o abstracción, selva estampada en la porcelana, que
vivirá más que vos y yo.

Jorge Aulicino, Buenos Aires, 1949
Inédito
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sábado, agosto 19, 2017

ignacio di tullio. el sudor de mi padre y otro

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***
El sudor de mi padre

Cuando yo tenía cuatro años
todas las mañanas después del ejercicio
mi padre dejaba a secar su ropa en un perchero.
Mientras se duchaba yo entraba en su habitación
y olfateaba con curiosidad biológica.
A distintas hora, volvía a comprobar
cómo variaba su olor.

Las mismas ropas vueltas a sudar
cada día, durante semanas.

Cuando yo tenía siete años, después del trabajo
mi padre dejaba el maletín en el psio
para recibir mi abrazo.
En sus camisas, la intemperie
las calles donde había estado.
No era la violencia uniforme de los desconocidos.
Tenía olor a mi padre
la ropa de mi padre.

***
Como si pertenecieran a diferentes cuerpos

De vuelta de trabajo
se está lavando las manos.
Desde la mesa lo reciben gritos domésticos.
Mi padre saluda, dice ya voy
mientras se saca la mugr
de debajo de las uñas.
Se toma su tiempo
rasca, frota
como si pertenecieran a diferentes cuerpos 
sus manos se saludan.

El agua se lleva
espuma
calle
mugre.

Lava todo lo que este hombre
se trae entre manos.


Ignacio Di Tullio, Buenos Aires, 1982
de Famiglia, Ediciones del Dock, Buenos Aires, 2015


viernes, agosto 18, 2017

ezra pound. de hugh selwyn mauberley (IV)

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IV.

Éstos lucharon, en tal caso,
y algunos creyendo, pro domo, en tal caso.
Algunos rápidos para armarse,
otros por aventura,
otros por temor a la debilidad,
otros por temor a la censura,
otros por amor a la masacre, imaginándola,
aprendieron después…

algunos por temor, aprendieron el amor a la masacre;
murieron algunos pro patria, non dulce non et decor

caminaron con los ojos hundidos en el infierno
creyendo las mentiras de los viejos, descreyeron después
regresaron a casa, regresaron a una mentira,
regresaron a muchos engaños,
regresaron a viejas mentiras y a una nueva infamia;

la usura inmemorial y abundante
y embusteros en puestos públicos.

Osadía como nunca, derroche como nunca.
Sangre joven y sangre buena,
hermosas mejillas y cuerpos atractivos;
coraje como nunca

franqueza como nunca,
desilusiones nunca dichas en otras épocas,
histerias, confesiones de trinchera,
risas saliendo de barrigas muertas.

Ezra Pound, Hailey, Idaho, 1885 – Venecia, 1972
De Hugh Selwyn Mauberley, 1920
Versión ©Silvia Camerotto

IV.
These fought, in any case,
 and some believing, pro domo, in any case.
 Some quick to arm,
some for adventure,
some from fear of weakness,
some from fear of censure,
some for love of slaughter, in imagination,
learning later . . .

some in fear, learning love of slaughter;
died some "pro patria, non dulce non et decor"…

walked eye-deep in hell
believing in old men's lies, then unbelieving
came home, home to a lie,
home to many deceits,
home to old lies and new infamy;

usury age-old and age-thick
and liars in public places.

Daring as never before, wastage as never before.
Young blood and high blood,
fair cheeks, and fine bodies;
fortitude as never before

frankness as never before,
disillusions as never told in the old days,
hysterias, trench confessions,

laughter out of dead bellies.

jueves, agosto 17, 2017

ezra pound. de hugh selwyn mauberley (II)

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II

La época exigía una imagen
de su gesto acelerado,
algo para el escenario moderno,
no, en todo caso, una gracia ática;
no, no por supuesto, las oscuras fantasías
de la mirada interior;
¡Mejor mentiras
que el parafraseo de los clásicos!

La “época exigía”, sobre todo un molde de yeso,
hecho sin demoras,
cine en prosa, no, no por cierto, alabastro
o la “escultura” de la rima.


Ezra Pound, Hailey, Idaho, 1885 – Venecia, 1972
De Hugh Selwyn Mauberley, 1920
Versión ©Silvia Camerotto

II

The age demanded an image
Of its accelerated grimace,
Something for the modern stage,
Not, at any rate, an Attic grace;
Not, not certainly, the obscure reveries
Of the inward gaze;
Better mendacities
Than the classics in paraphrase!

The “age demanded” chiefly a mould in plaster,
Made with no loss of time,
A prose kinema, not, not assuredly, alabaster
Or the “sculpture” of rhyme.


domingo, agosto 13, 2017

francisco 'paco' urondo. la pura verdad

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La pura verdad

Si ustedes lo permiten,
prefiero seguir viviendo.

Después de todo y de pensarlo bien, no tengo
motivos para quejarme o protestar:

siempre he vivido en la gloria: nada
importante me ha faltado.

Es cierto que nunca quise imposibles; enamorado
de las cosas de este mundo con inconsciencia 
    y dolor y miedo y apremio.

Muy de cerca he conocido la imperdonable alegría; 
    tuve
sueños espantosos y buenos amores, ligeros y 
    culpables.

Me avergüenza verme cubierto de pretensiones; 
    una gallina torpe,
melancólica, débil, poco interesante,

un abanico de plumas que el viento desprecia,
caminito que el tiempo ha borrado.

Los impulsos mordieron mi juventud y ahora, sin
    darme cuenta, voy iniciando
una madurez equilibrada, capaz de enloquecer a
    cualquiera o aburrir de golpe.

Mis errores han sido olvidados definitivamente; 
    mi memoria ha muerto y se queja
con otros dioses varados en el sueño y los malos sentimientos.

El perecedero, el sucio, el futuro, supo acobardarme,
    pero lo he derrotado
para siempre; sé que futuro y memoria se vengarán 
    algún día.
Pasaré desapercibido, con falsa humildad, como 
    la Cenicienta, aunque algunos

me recuerden con cariño o descubran mi zapatito
    y también vayan muriendo.

No descarto la posibilidad
de la fama y del dinero; las bajas pasiones y la 
    inclemencia.

La crueldad no me asusta y siempre viví 
    deslumbrado
por el puro alcohol, el libro bien escrito, la carne 
    perfecta.

Suelo confiar en mis fuerzas y en mi salud
y en mi destino y en la buena suerte:

sé que llegaré a ver la revolución, el salto temido
y acariciado, golpeando a la puerta de nuestra 
    desidia.

Estoy seguro de llegar a vivir en el corazón de 
    una palabra;
compartir este calor, esta fatalidad que quieta no
    sirve y se corrompe.

Puedo hablar y escuchar la luz
y el color de la piel amada y enemiga y cercana.

Tocar el sueño y la impureza,
nacer con cada temblor gastado en la huida

Tropiezos heridos de muerte;
esperanza y dolor y cansancio y ganas.

Estar hablando, sostener
esta victoria, este puño; saludar, despedirme

Sin jactancias puedo decir
que la vida es lo mejor que conozco.



Francisco 'Paco' Urondo, Santa Fe, 1930- Mendoza, 1976

De Del otro lado 1960-1965
en  Urondo, Obra poética, Adriana Hidalgo Editora, Buenos Aires, 2006

sábado, agosto 12, 2017

alberto girri. a un lector de keats



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A un lector de Keats

No obstante el simple
y efectivo mensaje del ruiseñor,
                                                   melancolía
exenta de artificio,
                          suspiras aún
por la belleza del tiempo, cultivable
campo de los acontecimientos,
                                              por el aliento
sin cambios, preservado
con esa eternidad que envuelve
lo temporal, la circunstancia,
y que la Oda describe,
te ofrece directamente,
como por el gusto conoces
qué es una manzana.

                              
 Sólo
que cuando estás a punto de lograrlo
te lo impides desviándote en el recuerdo
de paraíso que te expulsaron,
y entre ellos buscas
aquél del cual lograste
arrancar una dicha para siempre.

Y lo que acabas de probar
retorna entonces a lo cotidiano,
Keats se esfuma,
                             su Oda
reina a medias, disponible
hasta nuevas lecturas,
                               una más
en la rara serie de presencias
que lastima perder,
                             y t´´u,
azorado, conjeturando
qué habrá dentro de ti
nacido también para no morir,
para que luego del fin,
cerrados los labios, tu lengua no enmudezca.

Alberto Girri, Buenos Aires, 1919-1991
de Envíos, 1966
en En selva de inquietudes (Antología poética), Selección, edición y prólogo de José Muñoz Millanes, Editorial Pre-Textos, Valencia, 2010

viernes, agosto 11, 2017

joaquín giannuzzi. teléfono y vacío





Teléfono y vacío

 Mientras suena el teléfono y anochece
en la habitación desierta
preparo mi cabeza de comediante para simular
 la cobardía de toda una vida
ante un posible mensaje de terror.
No tengo respuestas. La época
creó parálisis ambiguas como esta.
Así crece el error de aquel que llama
apostando a un número muerto
y al crimen de esta omisión que organiza
un fracaso del otro lado de la línea.
¿Me alcanzará, sin embargo, el ajuste de cuentas,
a mí, vuelto de espaldas en la cama,
o inclinado hacia el plato de comida,
cobijando la coartada del sueño?
En alguna parte, el desconocido descubre
su propia apatía moral; escucha el timbre
que se pierde en la oscuridad
escribiendo una página ilegible: cae su rostro
melancólico y vano, dudando
 entre aceptar la humillación del vacío
o romper objetos sin porvenir a su alrededor.
Mientras suena el teléfono a través de los años.

Joaquín Giannuzzi, Buenos Aires, 1924 - Salta, 2004
de Violín obligadoen Poesía Completa, Joaquín O. Giannuzzi, edición y prólogo de Jorge Fondebrider, Sibila, Sevilla, 2009

jueves, agosto 10, 2017

rosario castellanos. dos meditaciones

"Natural Balance" oil on canvas, by Joyce Huntington


Considera, alma mía, esta textura
Áspera al tacto, a la que llaman vida.
Repara en tantos hilos tan sabiamente unidos
Y en el color, sombrío pero noble,
Firme, y donde ha esparcido su resplandor el rojo.
Piensa en la tejedora; en su paciencia
Para recomenzar
Una tarea siempre inacabada.

Y odia después, si puedes.

II

Hombrecito, ¿qué quieres hacer con tu cabeza?
¿Atar al mundo, al loco, loco y furioso mundo?
¿Castrar al potro Dios?
Pero Dios rompe el freno y continua engendrando
Magníficas criaturas,
Seres salvajes cuyos alaridos
Rompen esta campana de cristal.


 Rosario Castellanos, México, 1925- Tel Aviv, 1974
de Meditación en el umbral, Fondo de Cultura Económica, México, 1985
imagen de Joyce Huntington

miércoles, agosto 09, 2017

blanca varela. de canto villano (selección)



***
Curriculum vitae

digamos que ganaste la carrera
y que el premio
era otra carrera
que no bebiste el vino de la victoria
sino tu propia sal
que jamás escuchaste vítores
sino ladridos de perros
y que tu sombra
tu propia sombra
fue tu única
y desleal competidora


***
Lady’s journal

el ratón te contempla extasiado
la araña no se atreve a descender ni un
                         milímetro más a la tierra
el café es un espectro azul sobre
                         la hornilla
dispuesto a desaparecer para siempre

oh sí querida mía
son las siete de la mañana
levántate muchacha
recoge tu pelo en la fotografía
descubre tu frente tu sonrisa
sonríe al lado del niño que se
                               te parece

oh sí lo haces como puedes
y eres idéntica a la felicidad
que jamás envejece

quédate quieta
allí en ese paraíso
al lado del niño que se te parece
son las siete de la mañana
es la hora perfecta para comenzar
a soñar

el café será eterno
y el sol eterno
si no te mueves
si no despiertas
si no volteas la página
en tu pequeña cocina
frente a mi ventana

Blanca Varela, Lima, 1926-  2009
De Canto Villano (1972-1978)
En Poesía Reunida 1949-1994, FCE, México, 1996


francisco de quevedo. amor constante, más allá de la muerte

Amor constante, más allá de la muerte Cerrar podrá mis ojos la postrera sombra que me llevare el blanco día, y podrá desatar es...