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Mostrando las entradas de diciembre, 2006

diccionario y etimologías VII

vergüenza
hasta 1140, del latín, verecündia, íd., propiamente, 'reserva', 'pudor, respeto'. derivados: vergonzante, 1496. vergonzoso, 1220-50. avergonzar, hasta 1250. desvergonzado, hasta. 1250; desvergonzarse, 1495; desvergüenza, 1251.
sentimiento de apuro ocasionado por alguna falta cometida, o por alguna acción deshonrosa y humillante, una ofensa o el temor al ridículo.

escuchá el infierno tras el canto de los mártires la vulgaridad que escupe la sangre de los ahogados ojos mirando al cielo desde el asfalto niños de barro preparando una huida en malón
agazapado en tu convertible último modelo escuchá el incendio el tiempo que puedas.

silvia camerotto, lomas de zamora, 1959 inédito

la página de los deseos

este es un lugar para todos... sibila les desea un año lleno de pan en el sentido que mejor los alimente.

«por un año de alegrías. por un año de nuevas cosas. por un año donde llorar sea nada más que por alegrías. por un año más de publicaciones de tus poemas. por un año de amor, mucho amor... y deseemos juntas que este año la vida nos repare trayéndonos todo lo que alguna vez quisimos tener, como el abrazo de una madre. te quiero un montón. felices fiestas. besos. sofi».

las chicas buenas son malas...

las chicas buenas van al parnaso
las chicas malas se convierten en almas errantes... j.m. steiman


construyo manos para ahorcarte en un patíbulo tres veces me negaste antes de que cante el gallo no me digas cómo se hace lo que no quiero hacer.

silvia camerotto, lomas de zamora, 1959 inédito

dedicatoria V

canto, oh diosa de la cólera
«que acertadas se me hacen hoy tus palabras» sr. ginzburg
los heraldos negros
hay golpes en la vida, tan fuertes... ¡yo no sé! golpes como del odio de dios; como si ante ellos, la resaca de todo lo sufrido se empozara en el alma... ¡yo no sé!
son pocos; pero son... abren zanjas oscuras en el rostro más fiero y en el lomo más fuerte. serán tal vez los potros de bárbaros atilas; o lo heraldos negros que nos manda la Muerte.
son las caídas hondas de los cristos del alma, de alguna fe adorable que el destino blasfema. esos golpes sangrientos son las crepitaciones de algún pan que en la puerta del horno se nos quema.
y el hombre... pobre... ¡pobre! vuelve los ojos, como cuando por sobre el hombro nos llama una palmada; vuelve los ojos locos, y todo lo vivido se empoza, como charco de culpa, en la mirada.
hay golpes en la vida, tan fuertes... ¡yo no sé! césar vallejo

versión perra

una canción desesperada

no me gusta cuando callas

y estás como ausente.

no sé si no tienes nada que decir

o la raya de cocaína

se te subió a la cabeza.

cristina peri rossi

dialéctica

ella —lubriquemos...
él —qué grande lacan!

dedicatoria IV

él improvisó cuando compuso Ascenseur pour L'echafaud . vos la llamaste a la madrugada para decirle: «hay gente en la ciudad, que a esta hora, coge con desesperación».