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Mostrando las entradas de febrero, 2008

ríe en el pañuelo llora a carcajadas

la enamorada

esta lúgubre manía de vivir
esta recóndita humorada de vivir
te arrastra alejandra no lo niegues. hoy te miraste en el espejo
y te fue triste estabas sola
la luz rugía el aire cantaba
pero tu amado no volvió enviarás mensajes sonreirás
tremolarás tus manos así volverá
tu amado tan amado oyes la demente sirena que lo robó
el barco con barbas de espuma
donde murieron las risas
recuerdas el último abrazo
oh nada de angustias
ríe en el pañuelo llora a carcajadas
pero cierra las puertas de tu rostro
para que no digan luego
que aquella mujer enamorada fuiste tú te remuerden los días
te culpan las noches
te duele la vida tanto tanto
desesperada ¿adónde vas?
desesperada ¡nada más!

todo lo que usted diga puede ser usado en su contra

ella se está ahogando, pero un amigo sabe (siempre sabe) y llama. —cómo seguís? —mal, voy al cine. venís? si no venís voy sola. necesito no pensar. —qué vas a ver? —la nube errante en el arteplex. —a qué hora? —cuando termino de trabajar.
película bizarra. violencia. pérdida de la identidad. erotismo que comienza sin desnudarse. la otra cosa.
salen mudos. van a tomar un café. él está demasiado serio. digamos, demasiado enojado. ella dice que algunas cosas no tienen reparación. el bar empieza a cerrar. caminan por corrientes. ya no tan mudos. entran a las librerías que quedan abiertas. él le pide que se descontracture, la abraza. ella no quiere perder su rigidez. mientras deambulan entre las góndolas él sugiere diferentes lecturas: cómo reconstriuir su vida, nadie entiende a las mujeres, usted puede sanarse... etc. etc. ella empieza a sonreír. caminan nuevamente por corrientes. recuerdan.
—te acordás de la primera vez que caminamos juntos después del curso? —sí. te mostré un poema y me dij…

homenaje XI

puede que la culpa sea de los des-, o de la nota que leí antes-de-ayer donde te defenestra un escritorcito inteligente pero un poco imbécil. arrojemos por la ventana... arrojemos.
vos, peor? que qué? vos sos vos, y listo ya está. entonces te releo ávidamente... encontraría? no, no encuentro. es que no estamos buscando y no tuve tu constancia. las listas de tareas no me sirven como tampoco me sirve este cuadrado de limón que estoy comiendo. entendés? la generación que me rodea tampoco tiene gusto a nada. he leído, pero no lo suficiente. he escrito, pero no lo suficiente. lo sé de otra manera. no para que me lo diga un asnado profesor sin des-. cómo podría? wallace shot three times. please, save it bessie before I fake it. son los objetivistas que no pueden ayudar a los refugiados. otros comprenderán. tenía trece años y recitaba a bécquer. pusiste el arpa itálica en el rincón oscuro. mi estopa genera una nueva serie de poemas sobre el poema. o sea, sobre mí misma. sí, me estoy cuestiona…

los blues de la procreación

Escritura

Los blues de la procreación
Oh sí tengo la tristeza de los blues de la procreación
porque eternamente estamos procreando procreando procreando
y no es ninguna novedad
No podrás detener
no podrás bloquear
no podrás frenar
la procreación
Simplemente seguiremos haciéndolo
ellos seguirán haciéndolo
como si no hubiera otro objetivo
en la vida
No hay nada más que hacer en el zoo
ni en el último refugio
Es la última opción
en lugar de la adopción
Reprodúcete en colores vivos
y no morirás
Fotocópiate una y otra vez
y nunca morirás
Haz copias de ti mismo
perpetúate
y vive para siempre
Tu inmortalidad
es la única oportunidad
de vivir para siempre
desde el vamos extiende tu ego
reconstrúyete de inmediato
remodélate recrécete rehazte
clónate
hacia la eternidad
y tendrás muchas vidas
para entregarle a Dios y a la Patria
Así que hazlo una y otra vez
amante sobre amante
los otros sobre los otros
hermana o hermano
hombre o mujer
uno sobre el otro
juntos
acoplados eternamente
una y muchas veces
bajo el sol
sobre los pastizales
Hazlo
vue…

avanti morocha

«ralph wept for for the end of innocence, the darkness of man's heart, and the fall through the air of a true, wise friend called Piggy»*. gracias, amigos, por estar. sí, la vida da revanchas. explicaciones, solo a veces. *william golding, lord of the flies

julio cortázar. una carta de amor

Una carta de amor
Todo lo que de vos quisiera
es tan poco en el fondo porque en el fondo es todo como un perro que pasa, una colina,
esas cosas de nada, cotidianas,
espiga y cabellera y dos terrones,
el olor de tu cuerpo,
lo que decís de cualquier cosa,
conmigo o contra mía,

todo eso que es tan poco
yo lo quiero de vos porque te quiero.

Que mires más allá de mí,
que me ames con violenta prescindencia
del mañana, que el grito
de tu entrega se estrelle
en la cara de un jefe de oficina,

y que el placer que juntos inventamos
sea otro signo de libertad.

Julio Cortázar

femenino vs.masculino

I.-
—estoy dolorido. no sabés, me dieron muchos puntos. tengo sangre en la boca.
—pero bueno, no es para tanto. nadie se muere por la extracción de una muela.
—ah, sí. ustedes, las mujeres… que sé yo… nada les duele. están locas. se depilan con cera.
—nos ponemos bonitas, dirás…
—no, no! se depilan con esa cera caliente y horrible y se arrancan los pelos…
—…
—y después de hacer eso se asustan cuando ven una arañita y nos gritan: matala, matala!
—yo no le tengo miedo a las arañas.
—no, pero te dan pánico los pollitos…

II.-
«tendrás suficiente placer sexual esta noche si quieres»*

—qué hacés a esta hora por acá?
—vuelvo de trabajar. le doy clases a un filósofo. bajé del subte antes para caminar un rato por Corrientes.
—chiquita… te veo tan triste. qué pasa?
—…
—vamos, te acompaño.
—adónde?
—adonde vos quieras. estoy enamorado de vos desde hace largo rato.
—…

III.-
reconocimiento
«los hombres no conocen el límite cuando encuentran a una mujer paciente»*
ella está en su buhardilla. escucha el primer disco de …

no siempre están ahí para ofendernos

Permanecer en el océano
Las diez mil cosas inofensivas no siempre
están ahí para ofendernos si no fuera
corta la mirada y sumergida en dolo
privado o temor que rige nuestro imperio
de los sentidos tan cercado por el miedo
de perder y no tener o en la mira siempre

el ojo clarísimo de la muerte atento
como una madre al tiempo de decir ya está
bien, ha vivido lo bastante por ahora
y visto las diez mil cosas extraordinarias
que florecen vuelan y corren y se aparean
o sin remedio nada ha visto desatento

del milagro este ciego que en la rueda tiene
pan pero ha creído no tiene dientes y de hambre
muere hasta que el delicado ojo de la muerte
cierra los ojos ciegos para así la próxima
vez lo intente de nuevo entre las diez mil cosas
que expresan al mundo y lo mantienen en él,

no siempre están ahí para ofendernos, las vivas
cosas y el monje negro de ojo clarísimo
en reverbero donde brilla la creación.

dedicatoria XX

a mi maestra donde dos y tres y cinco... pero uno nunca, la tarde nos encuentra, semana tras semana para partir las reglas. tu mano abre y empuja como la madre y la niña que soy escucha cada latido. porque entre vos y yo, las palabras laten y crujen y hacen guiños. porque no podías creer la desprotección y al final, después de todo, después de tanto idilio atomizado, supiste que mi enojo y mi miedo eran ciertos.
hemos convenido este estado de necesidad más mutua que mía. ningún viaje te dejará más cerca que aquel que emprendiste hace casi un siglo. ninguna ruta me será mejor acompañada que la que empieza inacabable. he comprendido la intemperie. no sé vivir de otra manera.
vos escribís lo que era cierto: cuando alguien pierde... y el perdedor caído te resta en la dicha propia su pena...
gozo de buena salud, tengo tus pausas en mi oído, puedo afinar la cuerda.
a qué pedir entonces. a qué pedir.
tus manos duran en mi cara el tiempo exacto de la despedida y hasta la vuelta. las velas están en…

esta noche no es tan lejos

entonces ida y vuelta. ella se viste. se desviste. ganás vos. ganas. porque la vida es en relación. hemos leído a blake en voz alta. hemos catalogado la distancia cortando el límite de la desembocadura. era dulce quedarse. era el humo y el pasto recién cortado en medio del cemento. un conjuro contra la desintegración.
perdida. nunca estuve tan perdida. los pasados se reescriben. se surge. qué es lo que me contamina? bataille asegura que el deseo nos lleva fuera de nosotros y el objeto del deseo nos desborda. te he llamado a la madrugada. escuchaste. me decías: te cuesta acceder al estado de la palabra. quiero que alguien me salve de esta pesadilla.
chiquita. soy chiquita y mi afectividad sigue el ritmo de una nena de doce años. tengo miedo. nada hay que corresponda a la desesperación. un obituario escribe el nombre de la discordia. camino en un terreno que no sé cómo pisar. estoy llegando al extremo. no comprendo la neutralidad. mi mundo no se reduce a la razón. difiere. prefiere.
es p…

cuando el amor muere

dans ma péniche


Quiero vivir cuando el amor muere;
muere, muere pronto, amor mío.
Abre como una cola la victoria purpúrea del deseo,
aunque el amante se crea sepultado en un súbito otoño,
aunque grite:
Vivir así es cosa de muerte.
Pobres amantes,
clamáis a fuerza de ser jóvenes;
sea propicia la muerte al hombre a quien mordió la vida,
caiga su frente cansadamente entre las manos
junto al fulgor redondo de una mesa con cualquier
triste libro
pero en vosotros aún va fresco y fragante
el leve perejil que adorna un día al vencedor adolescente.
Dejad por demasiado cierta la perspectiva de alguna nueva
tumba solitaria.
Aún hay dichas, terribles dichas a conquistar bajo la luz
terrestre.
Ante vuestros ojos, amantes,
cuando el amor muere,
vida de la tierra y la vida del mar palidecen juntamente;
el amor, cuna adorable para los deseos exaltados,
los ha vuelto tan lánguidos como pasajeramente suele
hacerlo
el rasguear de una guitarra en el ocio marino
y la luz del alcohol, aleonado como una cabellera;
vuestra guarida me…

«hablo como en mí se habla»*

al alba canciones ruidosas
la lógica que pierdo
*alejandra pizarnik

hubiera habido en mi existencia ruda

Si en vez de la zozobra, de la duda,
del resbalado esfuerzo, del desdén,
del roto anhelo, de la angustia muda
y de la lucha sin saber con quién,

hubiera habido en mi existencia ruda
más compañía del soñado bien,
más rosas, más sonrisa que saluda
cordial, más paz en la ferviente sien;

no temería el porvenir mezquino,
ni la tiniebla hacia la cual camino,
ni me importara del valor que pierdo,

porque en mi anochecer no sentiría
ni yermo hostil ni soledad sombría
siguiendo las estrellas del recuerdo.
(de versos del anochecer)

pequeñas magias inútiles

El amenazado

Es el amor. Tendré que cultarme o que huir.
Crecen los muros de su cárcel, como en un sueño atroz.
La hermosa máscara ha cambiado, pero como siempre es la única.
¿De qué me servirán mis talismanes: el ejercicio de las letras,
la vaga erudición, el aprendizaje de las palabras que usó el áspero Norte para cantar sus mares y sus espadas,
la serena amistad, las galerías de la biblioteca, las cosas comunes,
los hábitos, el joven amor de mi madre, la sombra militar de mis muertos, la noche intemporal, el sabor del sueño?
Estar contigo o no estar contigo es la medida de mi tiempo.
Ya el cántaro se quiebra sobre la fuente, ya el hombre se
levanta a la voz del ave, ya se han oscurecido los que miran por las ventanas, pero la sombra no ha traído la paz.
Es, ya lo sé, el amor: la ansiedad y el alivio de oír tu voz, la espera y la memoria, el horror de vivir en lo sucesivo.
Es el amor con sus mitologías, con sus pequeñas magias inútiles.
Hay una esquina por la que no me atrevo a pasar.
Ya los ejér…

sobre el profundo fondo nada así descansa

I.
Le llamas demasiado a que te tomes
como tuyo mi haber... ¡No digas eso!
Coposesor te hiciste de mis horas
y como orden tu ruego es temerario.
Tu amparo debo ser cuando peligras
y el golpe recibir que te amenaza.
De todas tus flaquezas soy garante
y las cargas que arrojas por pesadas
se agolpan sobre mí... todas las lágrimas
que llorarás y las que nunca lloras.

II.
La palabra
Sueño o prodigio de la lejanía
al borde de mi país traía
esperando a que la Norna antigua
en su fuente el nombre hallara.
Después denso y fuerte lo pude asir.
Ahora florece y por la región reluce...
Un día llegué de viaje feliz
con joya delicada y rica.
Buscó largamente e hízome saber:
«Sobre el profundo fondo nada así descansa».
Entonces de mi mano se escapó
y nunca el tesoro mi país ganó...
Así aprendí triste la renuncia:
Ninguna cosa sea donde falta la palabra.