Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando las entradas de diciembre, 2008

intro

«Porque es en la inminencia de la muerte del lenguaje la que nos puede dibujar también la epifanía de un probable Nuevo Mundo», raúl zurita, el fin de las lenguas.

vos sos mi piedra

Dolmen

Oh, la vista desde la ventana, al amanecer,
desde el décimo piso, el mar,
el faro y los vapores de Saint-Nazaire.
La misma vista: desde el Keller, bar, al final de la Christopher
Street, los trasatlánticos que se deslizan por el
Hudson como aquí por el Loire.
Acá olímpico y lento, allá
Jugoso y fresco y negro,
el negro que lloró en mi regazo
me trajo hasta allá.
La boca de los negros es más sedosa rojiza que la boca
de los blanco, más blanda, más terrible, más
tierna y profunda. Más parecida al hocico
de los terneros del Carso, que mueren
inocentes aún antes de que los maten.
Vos sos mi piedra, Kosovel.
Resinas, sogas, tablones,
alquitrán y el silencioso deslizarse de las gomas.
Se oye más que el chapoteo del mar.
Moneda que girás en silencio, caes y te elevas en
el alcohol, no sos vos quien sisea, sisea la nafta.
Por qué en bandadas y por qué gritan.
Se desgarran. La soda rasga la vista.
Hasta que no vuelva a reposar verde,
oh, peluche de bolitas.
Con la tiza apenas tocás el palo.
El mar tras el vidri…

el establo

*
Al llegar la medianoche
y al romper en llanto el Niño,
las cien bestias despertaron
y el establo se hizo vivo.

Y se fueron acercando,
y alargaron hasta el Niño
los cien cuellos anhelantes
como un bosque sacudido.

Bajó un buey su aliento al rostro
y se lo exhaló sin ruido,
y sus ojos fueron tiernos
como llenos de rocío.

Una oveja lo frotaba,
contra su vellón suavísimo,
y las manos le lamían,
en cuclillas, dos cabritos...

Las paredes del establo
se cubrieron sin sentirlo
de faisanes, y de ocas,
y de gallos, y de mirlos.

Los faisanes descendieron
y pasaban sobre el Niño
la gran cola de colores;
y las ocas de anchos picos,

arreglábanle las pajas;
y el enjambre de los mirlos
era un velo palpitante
sobre del recién nacido...

Y la Virgen, entre cuernos
y resuellos blanquecinos,
trastrocada iba y veía
sin poder tomar al Niño.

Y José llegaba riendo
acudir a la sin tino.
Y era como bosque al viento
el establo conmovido...

fuente: gabriela mistral de Ternura, canciones de niños: rondas, canciones de la tierra, estaciones, religi…

tremble in pain

Have you ever loved a woman so much you tremble in pain?
Have you ever loved a woman so much you tremble in pain?
And all the time you know she bears another mans name.

But you just love that woman so much its a shame and a sin.
You just love that woman so much its a shame and a sin.
But all the time you know she belongs to your very best friend.

Have you ever loved a woman and you know you cant leave her alone?
Have you ever loved a woman and you know you cant leave her alone?
Something deep inside of you wont let you wreck your best friends home.

cotidiana

él la llama el sábado a la madrugada.
él —qué hacías?
ella —en la cama, leyendo, pero antes, lustré el bronce de toda mi casa.
él —por?
ella —ansiedad, supongo.
él —yo estoy experimentando con haikus y tankas.
ella se queda en silencio.
él (con entusiasmo)—está bueno!
ella sigue en silencio.
él —estamos hechos mierda,no?

nemo 'el ángel'

Film

Una vez a Nemo ‘el ángel’ le rompí la cabeza.
Yo tenía 10 años y un corazón violento como mis malas palabras.
Y una voz agria y dura que sabía colarse en los tranvías
y dar vueltas en las Barrancas de Belgrano seguida por los guardianes.
Él era un niño rubio y manso dejado de la mano de Dios.
Y hasta tenía los ojos húmedos de un galgo que lame las manos del castigo.
Pactaba con medallitas de lata y se regía por una oración.
Y jamás se le ocurría pensar que a las muchachas había que poseerlas.

Pero éramos camaradas.
Yo con mi afán de romperlo todo. De socavarlo todo.
—Hasta las lenguas grasosas del Río de la Plata en días de rabona—.
Con mi lujosa agresividad de niño aceptado en rueda de mayores.
Con mi insolencia zumbona de pantaloncitos rotos en el traste.
Con mi alegría salvaje que tuteaba a las ‘señoritas’.
—En Echeverría y 11 de septiembre le lustraba los ojos a mi infancia.

Y entre el olor y el sabor de la mañana sentada sobre mis rodillas
sacaba a mi corazón y en mis manos se lo daba a come…

les mots cassés

personajes en el suburbio
Ustedes nunca terminan de agregar más cosas,
cajas, casas, palabras.
Sin ruido el amontonamiento aumenta en el centro de la vida
y los empuja a la periferia,
a los basureros, las autopistas, las ortigas;
ustedes solo existen como restos o humo.
Sin embargo, caminan,
dando la mano a sus hijos alucinados
bajo el cielo vasto, y no avanzan;
se estancan para siempre frente al muro de la extensión
donde las cajas, las palabras rotas, las casas se les reúnen,
los empujan un poco más lejos en esa luz
a la que cada vez le cuesta más soñarlos.
Antes de desaparecer,
ustedes se dan vuelta para sonreírle a su mujer rezagada
pero ella también está atrapada en un remolino de soledad,
y sus rasgos borrosos son los de una vieja foto.
Ella no responde, pesada y desconsolada con el peso del día sobre sus párpados,
con ese peso vivo que se mueve en su carne y la incomoda,
y el último billete del mes plegado en su blusa.

de Amen (1968)

personnages dans la banlieue
Vous n'en finissez pas d'aujou…

coming thro' the rye

Coming thro' the rye, poor body,
Coming thro' the rye,
She draiglet a' her petticoatie
Coming thro' the rye.

O, Jenny's a' wat, poor body;
Jenny's seldom dry;
She draiglet a' her petticoatie
Coming thro' the rye.

Gin a body meet a body
Coming thro' the rye,
Gin a body kiss a body -
Need a body cry?

Gin a body meet a body
Coming thro' the glen,
Gin a body kiss a body -
Need the warld ken?

por Robert Burns, 1759-1796, escrito en 1782
* The catcher in the rye, J.D.Salinger

ne tengo un capo

La casa de los aduaneros

Tú no recuerdas la casa de los aduaneros
sobre la elevación inclinada sobre la escollera:
desolada te espera desde la noche
en que entró en ella el enjambre de tus pensamientos
y se detuvo inquieto.

La marejada azota hace años la vieja muralla
y el sonido de tu risa ya no es alegre:
la brújula gira loca a la ventura
y el cálculo de los dados no regresa.
Tú no recuerdas; otro tiempo trastorna
tu memoria; un hilo se devana.

Tengo todavía la punta; pero se aleja
la casa y sobre el techo la ennegrecida
veleta gira sin piedad.
Tengo la punta; pero tú estás sola
casi ni respiras en la oscuridad.

Oh el horizonte en fuga donde se enciende
rara la luz del petrolero.
¿Es este el paso? (Pulula todavía el oleaje
sobre el acantilado que se desploma).
Tú no recuerdas la casa de esta
noche mía. Y yo no sé quién va y quién queda.

Eugenio Montale, (Génova, 1891-Milán, 1981) Le occasioni; Parte quarta
Versión © Jorge Aulicino

La casa dei doganieri
Tu non ricordi la casa dei doganieri
sul rialzo a strapi…
Poema

Finalmente supimos que la paz era una metáfora de la ausencia.
Que las palabras no dejarían de cruzarse sobre los cuerpos
cuando el amor estableciera sus colonias. Los libros,
portadas de la inmensa noche,
traducción del magro río de la vida en su cauce solitario,
acompañando las mismas palabras: dejar dicho
"Trabajo, trabajo", mi pequeño arte reducido a mutilaciones,
trozos del tiempo arrebatados a la idea de eternidad,
no la eternidad, las marcas de la antigua pintura en la oscura tela
sobre estas nuevas e incesantes creaciones.
¿Qué otra pacífica vida sino el fuego? ¿Qué otra vida?
Tras los vidrios hay quienes luchan por óperas descifrabels,
otra dicta la forma y el contenido, otro,
uno mismo en la misma noche, repite incesantemente
la lujuriosa victoria de estar vivo y proseguir.
¿Por qué temer a demasiadas palabras?
¿Temer el arte de la vida?
¿Por qué temer enfrentarse a un ser imperfecto
y a su lucha contra los topos uranos de la mente
a pie descalzo bajo todos los soles invisibles

versión I

Allow not nature more than nature needs.
Thou art a lady; man's life's as cheap as beast's.
O, reason not the end.
You heavens, give me patience.
You see me here as full of grief as age.
This heart shall break into a hundred thousand flaws.
The entire world shall have full cause of weeping.
The poorest basest beggar shall be my stain,
but I'll not weep. What such things are,
not water-drops, nor hags, just old superfluous things
in both. The need but true need let not, not you
but them, to think what reason is.
Shall I go mad? O Fool!
I am wretched with noble anger but
do know not the terrors of the earth.
You gods which scarcely keep me warm,
touch me with women's weapons against the father
and be it you that stir my heart.
Fool me not so much to bear it tamely.

King Lear, Act II, Scene IV

O, reason not the need: our basest beggars 260
Are in the poorest thing superfluous.
Allow not nature more than nature needs,
Man's life's as cheap as beast's: thou art a lady;
If only to g…

por culpa de la física cuántica

esta no soy yo... o sí?

Silvia Camerotto
Non il/la Silvia Camerotto che stavi cercando? Continua la ricerca »
Aggiungi agli amiciInvia un messaggioMostra gli amici
Ecco alcuni amici di Silvia Camerotto:
Nives Gattazzo Paola Bisol Alessandra Turrini Dimitri Bragagnolo
Jacopo Cuccarollo Marta Flagiello Anna Pegoraro Enrico Rossignoli

Silvia Camerotto è un fan di:
Prodotti
AUTOVELOX VAFFANCULO
Spritz
Siti Web
Stato: Invisibile
Celebrità / Personaggi pubblici
Gotenks

por qué no se volteó el mundo...

I.
Un hombre que cae está enfermo de gravedad
A Raúl Ruelas, in memoriam

—No sólo la altura; tan importante o más es el prestigio del lugar desde donde se salta a la muerte.
CARLOS FUENTES

Eso que todos vimos
fue un hombre cayendo,
precipitando un encuentro
con la dura realidad.

Lo que todos presenciamos
fue el cuerpo
de un hombre impaciente
volando a una cita
con el pavimento.

Eso que yo vi,
lo que llenó mis ojos
¿fue un hombre
(o fue un fruto aún verde)?
¿Por qué no fue todo
como en un cuento?
¿Por qué el aire
no se hizo más denso?
¿Por qué
no se volteó el mundo
una fracción
milésima
de tiempo,
el tiempo
suficiente
que frenara
su caída
para empezar
de cero?

Muchos de nosotros ofrecimos
mentalmente y de manera expresa
una hora,
un día,
hasta un año de vida
para que el hombre siguiera
en el vacío,
no lo tocara la muerte
de forma tan dura;
y
todos
vimos
con horror
el ímpetu
ganado
por el cuerpo.

Realmente
la imagen
ganó peso:
subió el rating,
y la caída sigue
y sigue
y sigue
en programas de aniversario,
en recuentos orales
del hecho,
en notas …

ten cuidado con esa hipoteca

I.
El arco de Ulises
A veces el perseguido
(Maiakovski, revólver español)
se vuelve perseguidor
(Plath abre la llave del gas)
el acusado
(Celan se arroja al Sena)
es el que acusa
(Sexton aspira monóxido)
la víctima
(Nerval se cuelga de una farola)
cambia a verdugo
(Storni en el Mar del Plata)
el cordero
(Lugones, whisky y arsénico)
destella lobo
(Esenin se ahorca de una cañería)
se dobla al fin
(Pizarnik toma Seconal)
el arco de Ulises.

II.
Iratxe y solo
Si fuera cierto
que el hombre que ataca el azul
y se lanza hacia las tablas rotas del no se sabe
será preso y mandrágora y castigado de octubres;
si fuera cierto
que el desafiador de los mandamientos ancestrales
caerá en la noche increpadora de las sonrisas sajadas,
derrotado por el cáliz culpable del no porvenir;
si fuera cierto
que el hombre debe esperar y mantener y doblegarse
y ser manso y fabiano y Vergniaud,
¡ah, Batania!,
tú deberías ser el más triste
de los que arrastran sus pies de lombriz por la Tierra;
tú deberías retorcerte amordazado de pies y pestañas
para…

la memoria no registra el canto

I.
volver volver
Voy camino a la locura, Maldonado

Cuando el pasado es un basural
escondido en el fondo de la niebla
y uno quiere volver
aunque esté claro que el ayer fue nunca
que la memoria no registra el canto
de cierta calidez
y sin embargo aún y todavía
uno quiere volver
volver, volver.

II.
canción de mí

Ese prolijo muerto que seré
atraviesa la calle
gustando la creencia
de que es él quien se guiña
el ojo en las vidrieras

no podrán convencerlo
de que ve un espejismo, una
ilusión atroz, una
orquestal mentira.

Ese educado muerto que seré
ha hecho de su nombre
una diestra ficción

para andar como pueda
entre lluvias labiales
y ejércitos de olvido.


vicente muleiro
fuente: Nueva poesía argentina, durante la dictadura (1976-1983), Buenos Aires, 1989, Ediciones Calle Abajo

salvo narciso

I.
Li Po
La luna callada
canta en el valle.
Nadie la escucha
salvo Narciso
que ha extraviado su lago
y la mira.

II.
Lilith
La luna es nueva
y el río ya no es el mismo
pero tus ojos permanecen iguales;
sólo quien viajara hacia el fondo de su mirada
descubriría algo más que el paso del tiempo:
un animal enfurecido contra la jaula del horizonte.

III.
El Ojo De Los Días
Aún humea el ojo de los días.
En el templo las voces bordan los cielos
y las lluvias bendicen lenguas dolientes.
Un espíritu se ha levantado desde las fauces del océano
y su aliento incendia jardines de piedra.
El silencio tañe muérdago,
un ojo ríe
y cuerpos perdidos hienden la ausencia.
No hay salvación,
todavía el alma pena.

daniel chirom, 1955-2008

leyendo esta mañana

Fausto

¡Ay, Fausto
Solo te resta sino una hora de vida,
y luego sufrirás la condena eterna!
¡Deteneos, esferas celestiales
para que el tiempo cese, y la medianoche nunca llegue!
Bello Ojo de la Naturaleza, ¡levántate y
perpetúa el día o deja que esta hora dure
un año, un mes, una semana, un día común,
para que Fausto pueda arrepentirse y así salvar su alma!
¡O lente, lente currite, noctis equi!
Las estrellas siguen su curso, el tiempo corre, el reloj dará la hora,
y vendrá el demonio, y Fausto será maldito.
¡Oh! ¡Me elevaré hasta Dios! —¿Quién es el que empuja hacia abajo?—
¡Ved, ved como la sangre de Cristo fluye por sobre el firmamento!
Una sola gota salvaría mi alma, media gota; ¡Ah, Cristo mío!
¡No desgarréis mi corazón por nombrar a mi Cristo!
Aún así lo invocaré: ¡libérame Lucifer!
¿Adónde está ahora? Se ha ido: ¡y mira, donde Dios
extiende su brazo, y frunce su iracundo ceño!
Montañas y colinas, ¡venid, venid y sepultadme
y ocultadme de la profunda ira divina!
¡No, no!
Luego me hundiré en los abismo…