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Mostrando las entradas de junio, 2008

josé luis mangieri. selección de '15 poemas y un títere'

Cuando los curas amordazan a los badajos
y los murciélagos clavan los gallos de las veletas,
salgo tartajeando tu nombre
a los mascarones de la plaza del pueblo
como un rezo maldito.

Y no hay luna ni estrellas
para mi voz
ni nada.
Sólo piedras mojadas
donde me acuesto y tiemblo.
*de 15 poemas y un títere
más mangieri: 1.11.08, 16.10.08, 22.07.08 imagen de © silvia camerotto

más allá del límite

«y no hay luna ni estrellas
para mi voz
ni nada.
sólo piedras mojadas
donde me acuesto
y tiemblo»

nuestra fantasía y el movimiento dramático de la anticipación. escribir es una exploración disciplinaria para iluminar el mundo.

*josé luis mangieri, 15 poemas y un títere

evohé

«apenas él le amalaba el noema, a ella se le agolpaba el clémiso y caían en hidromurias, en salvajes ambonios, en sustalos exasperantes. cada vez que él procuraba relamar las incopelusas, se enredaba en un grimado quejumbroso y tenía que envulsionarse de cara al nóvalo, sintiendo cómo poco a poco las arnillas se espejunaban, se iban apeltronando, reduplimiendo, hasta quedar tendido como el trimalciato de ergomanina al que se le han dejado caer unas fílulas de cariaconcia. y sin embargo era apenas el principio, porque en un momento dado ella se tordulaba los hurgalios, consintiendo en que él aproximara suavemente su orfelunios. apenas se entreplumaban, algo como un ulucordio los encrestoriaba, los extrayuxtaba y paramovía, de pronto era el clinón, las esterfurosa convulcante de las mátricas, la jadehollante embocapluvia del orgumio, los esproemios del merpasmo en una sobrehumítica agopausa. ¡Evohé! ¡Evohé! volposados en la cresta del murelio, se sentía balparamar, perlinos y márulos. t…

cada palabra que digo es sagrada

el maestro*
I

Era muy bello
el viejo,
y yo conocí la sabiduría,
hallé la verdad sin medida
en sus palabras,
su autoridad
era decisiva

(cómo era que comprendía?)

cuando viajé a Mileto
a buscar sabiduría
dejé todo atrás,
ayuné,
trabajé hasta tarde,
me levanté temprano;
usara ropas simples
o intrincadas,
nada se perdía,
cada vestido tenía significado,
"cada gesto es sabiduría",
me enseñaba;
"nada se pierde",
decía;
me acostara tarde
o temprano,
atrapaba el sueño
y me levantaba soñando,
y forjábamos filosofía con el contenido del sueño
y yo estaba contenida;

nada se perdía
pues Dios es todo
y el sueño es Dios
sólo para nosotros,
para nosotros
es pequeña la sabiduría
pero suficientemente grande
para conocer a Dios en todas partes;

Oh era justo,
aun cuando yo le arrojara sus palabras a la boca
me decía
"pronto estaré muerto,
debo aprender de los jóvenes";

su tiranía era absoluta,
pues yo tenía que amarlo entonces,
debía reconocer que él estaba más allá de cualquier hombre,
más cerca de Dios
(era tan viejo),

el maestro

«pero no se olvida a aquél
que hace todas las cosas factibles,
no se perdona a aquél
que hace a Dios —en —todo
posible,
pues eso es insoportable».*

metafísica la medida de la palabra es la medida del acto. la ingratitud es debilidad.

*hilda doolittle, el maestro

todavía no te has acostumbrado

El despertar
Te has despertado
¿Dónde estás?
En tu casa
Todavía no te has acostumbrado
a encontrarte en tu casa
al despertar
Es ésta una torpeza (una entre tantas)
que trece años de cárcel te han dejado.

¿Quién está acostada a tu lado?
No, no es la soledad
Tu mujer
Duerme como un ángel
Le sienta bien, a la bella, estar encinta.

¿Qué hora es?
Las ocho.
Y eso significa
que tú, hasta esta noche,
estás seguro
porque, según costumbre,
la policía, mientras es de día
no da comienzo a los allanamientos.

es difícil leer en absoluto

«Para nuestro modo actual de ver las cosas, el poema de Rossetti es una bagatela. En suma, en este momento de la historia de la sensibilidad y de la percepción verbal, es difícil 'leer en absoluto' los Sonnets for Pictures. Sus palabras están en la página; una crítica textual y erudita puede proporcionarnos toda la asistencia léxica o sintáctica necesaria. Sin embargo, la mayoría de nosotros sólo podría llegar a comprender ese soneto por medio de un ardid: una suspensión de los reflejos naturales en beneficio de algún objetivo didáctico, polémico o arqueológico.
Y es que, estamos 'ciegos', 'verbalmente ciegos', ante la poesía decadente y prerrafaelita. La ceguera proviene de un cambio capital en los hábitos de nuestra sensibilidad. Nuestro sentido contemporáneo de lo poético, nuestros presupuestos, a menudo incuestionados, sobre la utilización válida o espuria del lenguaje figurado, se han desarrollado justamente a partir de una negación deliberada de los ideale…

estoy encerrado en un ropero

subte A (Plaza Mayor-Primera Junta)

es señora que muerde
tristemente su galletita
y encima en el andén
te meten esa maldita música melancólica
te hacen sentir un personaje
de película alemana de posguerra

y estoy encerrado en un ropero
lleno de tigres
con las personas puestas.
de Culo Criollo (1999)