Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando las entradas de agosto, 2011

para encenderlos

Anuncio encantador
Todos sus encantos son burbujas de un cigarrillo inclinado.
¡Y vean! ¡ella mira para encenderlos el rostro de él!
Para nosotros, en cambio el cabello negro de él lustroso es indicio suficiente.
William Carlos Williams,Rutherford, Nueva Jersey, 1883 –1963 de Collected Later Poems, 1950, en William Carlos Williams, Selected Poems, editado por Tom Tomlinson, A New Directions Book, New York, 1985 Versión © Silvia Camerotto imagen de Reinfried Marass, en Reinfried Marass photography, publicado en este blog con la exclusiva autorización del autor

Lovely Ad
All her charms are bubbles from a tilted cigarette—
And look! she sees to light them his face!
Whereas for us his sleek black hair is hint enough.

In the room the women come and go/ talking of Michelangelo

la soledad es un escombro

Poema VII
No logro despegar mis ojos de los ángeles de bronce que sostienen a Brandenburgo, de los caballos ciegos galopando hacia una nada y desbocados. Osos ventean la presa por donde camino y me pregunto si ya crecen  amapolas en los campos de la aldea. Yo, que no quiero las voces de los hombres, aquí abundan graznando de feroces ejércitos su sangre y sus piojos.
Del tigre y el lobo, la estepa y la taiga están mirándome nevadas en tus ojos. De los míos parten cordilleras y salares y rosas de cuarzo en noches con estrellas obstinadas del desierto.
No podemos sostener el peso del miedo a solas, cuando la soledad es un escombro con llagas enquistadas.

Poema XV
Desde el limonero iluminado Tiresias pide gestos para morir su propia muerte. Desnuda despedida blanca en quejido de azahares llorándose bajo el guante de la luna, mientras la tierra, esa eternidad  terca y ávida, espera, siempre enlutada espera. Pero el viejo Tiresias avanza con la indiferencia entre los dientes, solo y seco en su agonía, regresando espanto a …

willliam faulkner. cincuenta años después

Cincuenta años después
Su casa está vacía y el corazón es viejo y está lleno de sombras y ecos que no engañan a nadie excepto a ella,  porque aún trata de tejer con dedos ciegos y torcidos, redes que no sostienen. Dicen que alguna vez los brazos de todos los hombres se extendían hacia ella, y planeaban como pájaros blancos esperando sus caricias: una corona que ella pudo haber tenido para unir cada hebra de cabello, y sus dulces brazos, el Oro de las Brujas.
Sus espejos saben del testimonio, porque allí despertó en sueños de otros sueños que le otorgaban delicadeza cuando se levantaba, coronada por cabellos suaves. Y con el corazón de él atado y sus ojos jóvenes inclinados y ciegos, él siente su presencia como fragancia derramada, reteniéndolo, en cuerpo y vida, en su trampa.
William Faulkner, Albany, 1897- Oxford, 1962
deA Green Bough, 1933, publicado comoThe Marble Faun and A Green Bough, Random House, New York, 1965
versión © Silvia Camerotto imagen de Dennis McCarthy©, Lady in mirror,  en Dennis M…

ofelia mi madre y yo

Promenade por mi museo personal
Cuando abandono, cuando parto, cuando dejo me dejo ir a mí misma
para siempre
un trozo de mi pelo queda sujeto al pasado
prendido en los alambres de un campo minado
me aíslo y me castigo
sangre en los espejos trenza de pesadillas y misterios violentos, violados
cristales que me hacen huir desesperada, clavando en mis pies el daño
para siempre
un hombre me acecha entre sus gritos mientras pido de rodillas el
plano del hogar
perdido
enclaustrado en nombres que voy reconociendo
azul de metileno, pueblos de naranja, purga y dolor de los dolores
cuál fue el hogar primero de los golpes, hubo un hogar, hubo un reposo
para este pavor profundo
cuando abandono quedan gavetas con arena
polvillo de mariposa vencida sobre la cama
oro sobre mis manos
vacío entre mis ojos
de parihuela en parihuela intentando llegar a ningún lado
fiebre sobre el cuerpo de una reina que va a ser cremada porque expuesta
causa pena.

De la mano de Ofelia
-
Atentos a las poetas suicidas
Tengo …

un pequeño instrumento

IX
El corazón pide placer primero y luego, liberación del dolor; y luego, esos pequeños anodinos que alivian el sufrimiento;
y luego, irse a dormir; y luego, si debe ser la voluntad de su Inquisidor la libertad de morir.

LXXX
La oración es un pequeño instrumento con el que los hombres llegan a donde su presencia es negada. Lanzan sus discursos
a los oídos de Dios, por medio de ellos; si entonces Él escucha, se añade al aparato comprendido en la oración.


Emily Dickinson, 1830- 1886, Amherst, Massachusetts.
Versión © silvia camerotto
De The Collected Poems of Emily Dickinson, Barnes & Noble, New York, 1993 imagen: © Paul Garland en The education blog


IX 
The heart asks pleasure first, And then, excuse from pain; And then, those little anodynes That deaden suffering;
And then, to go to sleep; And then, if it should be The will of its Inquisitor, The liberty to die.

LXXX
Prayer is the little implement Through which men reach Where presence is denied to them. They fling their speech
By means of it in God’s ear; If then H…

permanecerían callados

Transicional
Él primero dijo: es la mujer que hay en nosotros la que nos hace escribir— reconozcámoslo— Los hombres permanecerían callados No somos hombres
por lo tanto podemos hablar y ser conscientes (de ambas caras) parados en la sensualidad según corresponde a la precisión.
Entonces dije: ¿te atreves a hacer de esto tu propaganda?
Y él respondió: ¿no estoy yo acá?
William Carlos Williams,Rutherford, Nueva Jersey, 1883 –1963 de Collected Later Poems, 1950, en William Carlos Williams, Selected Poems, editado por Tom Tomlinson, A New Directions Book, New York, 1985 Versión © Silvia Camerotto imagen de Lane Corder en Design Cove
Transitional
First he said:
It is the woman in us
That makes us write—
Let us acknowledge it— Men would be silent.
We are not men
Therefore we can speak
And be conscious
(of the two sides)
Unbent by the sensual
As befits accuracy.

I then said:
Dare you make this
Your propaganda?

And he answered:
Am I not I-here? 

las promesas se olvidan

Esos reflejos solitarios

Olvidemos las últimas
lágrimas, el mortecino día,
y tornemos a los viejos y rientes fantasmas
en donde, hemos amado.
Allá están, todavía,
en la niebla marina,
y sus lánguidos y ondulantes ropajes
desprenden una aureola
brillante como el tiempo.
Allá están, solitarios,
y extrañamente unidos
a la orgullosa espuma,
y las lianas del agua
entretejen sus venas,
pero sus muertos pechos
aún saben nuestros nombres...
¿Pueden reconocernos ellos, que antes amaron
con nuestros propios gestos...?
¡Oh, sí! Su corazón
no ha caído del todo
y sobre el áureo mar
dulcemente perduran,
allá, donde lo eterno recoge su belleza
vacía y cruel como el olvido.

de Reino solitario, 1936-1938

Circe

Solo contra la tierra
este sudor de instintos ha deshecho mi rostro de pájaro confuso
extraviado en los restaurantes de los tejados bajo la mañana sin oficio
convertido de pronto en la bestia inocente que ronca entre las flores
una mano de adiós
un golpe de olas en el alma

Disfrazado de playas y …

william faulkner. si hay dolor, que sea solo lluvia

**
Si hay dolor, que sea solo lluvia, y que este dolor plateado sea solo por el dolor mismo, si estos bosques verdes estuvieran soñando aquí para despertar en mi corazón, si yo despertara nuevamente.
Pero dormiré, porque ¿dónde se halla cualquier muerte mientras esté yo arraigado como un árbol a estas colinas tristes y soñolientas de aquí arriba? Aunque esté muerto, la tierra que me contiene me dará aliento.


William Faulkner, Albany, 1897- Oxford, 1962
de A Green Bough, 1933, publicado como The Marble Faun and A Green Bough, Random House, New York, 1965
versión © Silvia Camerotto
imagen de Ebay
**
If there be grief, then let it be but rain, And this but silver grief for grieving’s sake, If these green woods be dreaming here to wake Within my heart, if I should rouse again.
But I shall sleep, for where is any death While in these blue hills slumberous overhead I’m rooted like a tree? Though I be dead, This earth that holds me fast will find me breath.

traigo a ti la prueba

VIII
De que siempre amé traigo a ti la prueba: de que aun cuando amé no amé lo suficiente.
Que siempre te amaré, a ti prometo porque el amor es vida y la vida inmortalidad.
Amado, ¿acaso de esto dudas? Entonces nada tengo que  demostrar sino el calvario.
Emily Dickinson, 1830- 1886, Amherst, Massachusetts.
Versión © silvia camerotto
De The Collected Poems of Emily Dickinson, Barnes & Noble, New York, 1993 imagen: Emily Dickinson por Isabelle Arsenault en La casa victoriana
VIII
That I did always love, I bring thee proof: That till I loved I never loved enough.
That I shall love you alway, I offer thee That love is life, And life hath inmortality.
This, dost thou doubt, sweet? Then have I Nothing to show But Calvary.

ninguna rosa es cierta

Todos los días
Todos los días me bajo del auto y atravieso el jardín y a menudo deseo que Aristóteles hubiera considerado el poema ditirámbico— o que sus notas hubieran sobrevivido
el yuyo arruina el césped mientras miro de derecha a izquierda tic tac— Y de derecha a izquierda las hojas del duraznero de más de un año crecen en el fino tallo
Ninguna rosa es cierta. Cada rosa es una y ésta, como ninguna otra, se abre plana, como un plato sin taza. Pero es una rosa, rosa rosada. Uno puede sentir cómo se enrosca lentamente en su espinoso tallo

William Carlos Williams,Rutherford,Nueva Jersey,18831963 de Collected Later Poems, 1950, en William Carlos Williams, Selected Poems, editado por Tom Tomlinson, A New Directions Book, New York, 1985 Versión © Silvia Camerotto imagen: Paul Klee, The Rose Garden, en Art in the picture
Every day
Every day that I go out of my car I walk through a garden and wish often that Aristotle had gone on to a consideration of the dithyrambic poem —or that his notes had survived
Coarse grass …

algo real está aún por conocerse...

De la terrible duda de las apariencias
De la terrible duda de las apariencias, de la incertidumbre después de todo, de que podríamos estar engañados, de que tal vez confianza y esperanza no son más que especulaciones después de todo, de que tal vez la identidad más allá de la tumba es una bella fábula no más, tal vez las cosas que percibo, los animales, plantas, hombres, colinas, aguas brillantes y fluyentes, los cielos del día y la noche, colores, densidades, formas, tal vez sean (como sin duda son) tan solo apariciones, y el algo real está aún por conocerse, ¡cuántas veces se lanzan fuera de sí mismas para confundirme y burlarse de mí! Cuántas veces yo pienso que no sé, ni sabe ningún hombre, nada de ellas,) tal vez pareciéndome lo que son (como sin duda sólo parecen en verdad)como desde mi actual punto de vista, y podrían resultar (como resultarán por supuesto) nada de lo que aparentan, o nada de ninguna manera, desde puntos de vista enteramente distintos; para mí estas cosas y las semejante…

ella fue la loca

Graeculus
Los efebos te esperaban casto y temieron que llegara el sueño y le hablaras de Vibia Le dirías, acaso, de la suspensión de los juicios? Alma pequeña y errante apenas distinguimos la lógica de la paz que nunca es con nosotros
Te esperaban casto pero la castidad es un genital manchado por la obscenidad de la pavura Quisiste conciliar y a calabazas viniste a boqueras Habías olvidado cómo era el lado izquierdo de la cama el olor de las hembras y el lóbulo marcado
La conciencia del abismo fue saber que no se juega ninguna jugada porque se ha exagerado demasiado La conciencia fue la mezcla de hijos y fulleros y bombachas al lado de un cepillo
La belleza no te fue más cómoda La desidia no te fue más cómoda
Si le hablaras de Vibia
le dirías que ella fue la loca la menos tibia?
Silvia Camerotto, Lomas de Zamora, 1959 Inédito
imagen de Jane Fulton, Before the butterflies,  en Jane Fulton Alt

la que pudiera alojar tu mano

Para ti, precisamente esta
Tanto daría, a qué imagen te entregaras, la conozcas, sueñes,
la de perla cálculo en la ostra, como esféricas piedritas adquieren forma en el cerebro de peces,
la de cuando la madreperla se acerca a orillas, engendra bajo el rocío nocturno,
la de Índicos, suprema en luz que devuelve fulgor blanco,
ninguna que no encarne la que pudiera alojar tu palma, ni firme ni huyendo, que de morderla te enseñaría cuánto difieren los alimentos de rapiña del nutrirse con perlas, caminos ciertos, de vías no señaladas,
y llegando al núcleo, revelarte quién eres en tu perla, cómo el reino del Padre, es un mercader que atesora, junta lo ganado, corre a comprarse la más codiciada, para ti, precisamente ésta.

Alberto Girri,Buenos Aires, 1919-1991 en Alberto Girri, Obra Poética V, Corregidor, Buenos Aires, 1988 imagen de Esmeralda Torres, Leviatán, 2006 en Esmeralda Torres, publicada con expresa autorización de la autora

el hombre quiere un poco

Los gatos más grandes

Los gatos más grandes con ojos dorados
miran afuera entre los barrotes.
Hay desiertos y diferentes cielos
y noches con diferentes estrellas.
Rondan por las montañas aromáticas;
con igual ferocidad matan y se acoplan
y mantienen libre la voluntad
para vagar, vivir y beber hasta saciarse;
pero más allá de su entendimiento esto sé yo:
El hombre quiere un poco y morirá por mucho tiempo.

Estas especies a través del desierto moran
donde los tulipanes florecen entre piedras,
ignorando que sufrirán cambios
o que los buitres picotearán sus huesos.
La fuerza es eterna para ellos,
gobiernan el terror de la noche,
cazan el ciervo en su fuga
y con arrogancia hieren;
pero yo soy sabia si ellos son fuertes:
El amor de los hombres es transitorio como larga la muerte.

Mas ¡qué poder de engaño!
Mi entendimiento se ha transformado en esperanza,
en este instante creo
en el amor y me burlo de la muerte.
Vine de ninguna parte y seré
fuerte, inmutable, rápida, eternamente.
Soy un león,…