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Mostrando las entradas de marzo, 2012

como desde un principio, lo oscuro

*** Leche de la Underwood

Por delicadas que sean, las mañanas
envilecen; lo destructible vacila
y lo que pareciera, frente a nosotros, perdurar,
no nos acoge, menos cruel que indiferente. Animal
anónimo, por más que grites, nadie escucha,
y ni por lejos la lengua es la que conviene.
Existe, tal vez, en alguna parte, un idioma,
nadie niega, pero habría que desandar,
salir, si fuese posible, del centro de la noche,
y empezar de nuevo con otra clase de balbuceo.
Tantas tardes que resbalan:
ya no se sabe
en qué mundo se está, y sobre todo si se está
en un mundo. Se muerde
un fantasma de manzana, mientras sigue merodeando,
como desde un principio, lo oscuro. Destellos
de un sol de invierno en la ciudad
transparente; brillos, rápidos o lentos,
que algunos blanden como pruebas
abandonándose, soñadores, su tibieza. Entre tantas
estrellas, esperanzas: relentes
de un reino animal.

*** Dánae

Manda a su hijo Perseo Dánae, para gozar,
sin testigos, de la lujuria,
a extraviarse
en los ojos sin fondo d…

cuando era joven y previsor

Vivo aún

Y yo me senté sin pudor sobre las ondas
de ese río lejano alveolado de sol verde
los árboles celebraban la noche y las estrellas

Vi claro en la noche desnuda
en la noche desnuda qué mujer
me mostró su rostro se mostró desnuda
su belleza adulta, era más seria
que las leyes impías de la necesidad

Contra ella los aderezos de naturaleza
pueriles ejercían sus armas eternas
de hierro y mármol y sal
contra ella el diamante del cielo
se embotaba y se empañaba

Sin embargo era una belleza
de arena y de musgo y de crepúsculo
pero era una belleza
de carne de lengua y de pupilas
una belleza de retoño y desecho de las estaciones

Belleza que se apagaba bajo vagos encuentros
he separado amantes más feos juntos
que separados
para salvarlos hice cantar la soledad
quebré sus labios al cuadrado

Yo hice secar tuve tiempo de hacer secar
las flores sin remordimientos de una mentira
el estercolero fresco que lloraba
y las auroras mal despiertas
pero hice reír a los más agrios comediantes
apasionados…

corre un loco hacia tus parapetos

Proemio al Puente de Brooklyn

Cuántos amaneceres, fríos de sus descansos en las aguas
Las alas de la gaviota lo sumergirán y lo dirigirán
Desparramando blancos anillos de tumulto, erigiendo alta
Sobre las encadenadas aguas de la bahía la Libertad.

Entonces, con inviolada curva, abandona nuestros ojos
Tan espectacular como velas que cruzan
Alguna página de cifras que serán archivadas;
-Hasta los ascensores nos gotean de nuestro día...

Pienso en cinematógrafos, panorámicos ardides
Con muchedumbres asomadas a una deslumbrante escena
Nunca revelada, pero hacia la cual vuelven a apresurarse,
Predicha a otros ojos en la misma pantalla;

Y Tú, sobre el puerto, con pasos de plata
Como el sol te hubiera distanciado, pero dejando
Algún intacto movimiento en tu andar-
Deteniéndote, implícitamente te liberan!

Desde alguna prisa del subterráneo, celda o desván,
Corre un loco hacia tus parapetos,
Ladeándose momentáneamente, hinchada la aguda camisa,
Una mofa cae de la silenciosa caravana.

Murallón A…

ora va rastreando por la vía

*** Un rato se levanta mi esperanza…
Un rato se levanta mi esperanza,
mas cansada d’haberse levantado,
torna a caer, que deja, a mal mi grado,
libre el lugar a la desconfianza.
¿Quién sufrirá tan áspera mudanza
del bien al mal? Oh corazón cansado,
esfuerza en la miseria de tu estado,
que tras fortuna suele haber bonanza!
Yo mesmo emprenderé a fuerza de brazos
romper un monte que otro no rompiera,
de mil inconvenientes muy espeso;
muerte, prisión no pueden, ni embarazos,
quitarme de ir a veros como quiera,
desnudo espíritu o hombre en carne y hueso.

*** Cuando me paro a contemplar mi’stado…
Cuando me paro a contemplar mi’stado
y a ver los pasos por dó me han traído,
hallo, según por do anduve perdido,
que a mayor mal pudiera haber llegado;
mas cuando del camino’stó olvidado,
a tanto mal no sé por dó he venido;
sé que me acabo, y más he yo sentido
ver acabar comigo mi cuidado.
Yo acabaré, que me entregué sin arte
a quien sabrá perderme y acabarme
si quisiere, y aún sabrá querello;
que pues mi volu…

y acaso era verdad

*** La nostalgia

Si te digo que fui feliz, no es cierto.

No creas lo que yo creo cuando me engaño.

El recuerdo embellece lo que toca:
te quita la jaqueca que tuviste,
el sopor de la siesta lo transfigura en éxtasis
y, en cuanto a ese zapato que apretaba
tanto que te impidió bailar el primer baile,
no hubo zapato. Mira: estás descalza, danzas
eternamente ingrávida en el círculo
cerrado de un abrazo.

Danzas sin esa doble barbilla de tu gula,
sin esa arruga artera
que está acechando alrededor de tu ojo.
*** Accidente

Temí... no el gran amor.

Fui inmunizada a tiempo y para siempre con un beso anacrónico
y la entrega ficticia
—capaz de simular hasta el rechazo— y por el juramento, que no es más retórico porque no es más solemne.

No, no temí la pira que me consumiría sino el cerillo mal prendido y esta ampolla que entorpece la mano con que escribo.
*** El excluido

A menudo, si un hombre recibe bien de otro
se le despierta un ímpetu homicida
- rostro secreto de la gratitud -
y el insulto que calla …

pero es más el tiempo que mis pies cuecen

Canto Decimonono

[Octavo círculo. Custodio: Gerión. Tercera bolsa: simoníacos condenados a permanecer en agujeros de piedra, cabeza abajo, con las plantas de los pies lamidas por las llamas. El papa Nicolás III. Mencionados: los papas Bonifacio VIII  y Clemente V. Las 6 del Sábado Santo]


¡Oh Simón mago, oh míseros secuaces
que las cosas de Dios, que de bondad
deben ser esposas, ustedes, rapaces

por oro adulteraron y por plata,
fuerza es que por ustedes suene la trompa,
porque están en la tercera bolsa!

Ya estábamos en la siguiente tumba
subidos al escollo en aquella parte
que cruza sobre el medio de la fosa.

¡Oh suma sapiencia, cuánto es el arte
que muestras en cielo, en tierra y en el mal mundo
y cuánta justeza tu virtud comparte!

Yo vi por los lados,  por el fondo
plena la piedra lívida de agujeros,
del mismo tamaño y cada uno redondo.

No me parecieron menos amplios
que los que están en mi bello San Giovanni, *
hechos para piedras de bautizadores;

uno de los cuales, no hace muchos añ…

condenado a ser yo mismo

Sin tema

El que canta por no saber
el que saturado de ignorancia
recorre el vientre de los viernes oscuros
el que arroja las uñas a la calle
y oculta su vida en los rincones
el que mastica enfurecido el silencio
busca su tema.

Un tema
un tema que cambia
un tema que cambia con el vapor de las digestiones
un tema iluminado por el resplandor de las lenguas resecas
un tema perseguido por el rumor de las pupilas vacías
el tema del hambre luminosa, el tema del clamor del éxtasis
el tema de las frentes sonoras
el tema de las orejas donde se licuan las palabras.

Los ojos fuera de las órbitas
un cuchillo de luz hace sangrar las miradas
fijas en la dirección de los temas microscópicos
las manos que se alargan
alcanzan la desintegración final de los temas.

Tema que cambia en un hombre que no cambia
en la cueva de los temas, hombre que no cambia
estoy condenado por el tiempo de los tiempos
a ser yo mismo.

Aldo Pellegrini, Rosario, 1903- Buenos Aires, 1973
de La valija de fuego, (1952)
en La valij…

llegué un día de fiesta

**Prólogo
Sin estar viejo y sin dolencia grave,
noto que va flaqueando mi memoria
y es que el tiempo en que, según se sabe,
el hombre empieza a recordar su historia.

**Llegada
A mi pueblo natal llegué un día de fiesta,
antes de la alborada, y obtuve un homenaje
una salva de bombas y un baile a toda orquesta.
¡Y pensar que llegaba sin nombre ni equipaje!

**Patrimonio
De mi padre heredé su carácter austero
su estatura mediana y su sed de aventuras.
De mi madre, un volumen de versos y figuras
forrado con mi cuero.

**Primera salida
Mi corcel de cartón piafaba en el desván
y por un ventanal entraba, enorme, el sol.
Yo estaba, espada en mano, como aquel español
que se metió en los sesos las "Sergas de Esplandián".

**Primera empresa
Quise plasmar con humo mi ideal. (Prometeo,
con más sabiduría, usaba el barro.)
Y ahora que digo el humo, me acuerdo del mareo
y de las náuseas del primer cigarro.

**La obra
El inútil apremio de la hormiga atareada,
y al fin de tanto esfuerzo, de tanto…

vagos barbudos, mal peinados

**
El señor Prudhomme


Es muy serio: es alcalde y padre de familia.
Tragó su falso cuello sus orejas. Sus ojos
en un sueño sin fin despreocupados flotan
y en sus pantuflas brilla la primavera en flor.


¿Qué le importa el lucero de oro, o la enramada
a cuya sombra cantan las aves, o los cielos,
o las verdes praderas y el césped silencioso?
El señor Prudhomme sueña con casar a su hija


con el señor Machin, un joven con posibles,
de los del justo medio, barrigudo y botánico.
En cuanto a esos pillastres y golfos que hacen versos,


esos vagos barbudos, mal peinados, les tiene
más horror todavía que a su incurable gripe,
y brilla en sus pantuflas la primavera en flor.


de Poemas Saturnianos, 1866


**
I-VIII


Requiere mucho amor escoger una vida
modesta, y sus tediosos y fáciles trabajos.
Permanecer alegre tras tantos tristes días,
ser fuerte, y en mezquinas circunstancias gastarse.


No escuchar entre el ruido de las grandes ciudades
salvo, oh Dios, la llamada de los campanarios;
y hacer un ruido de esos uno mismo, y hacerl…

un cuerpo es eso que viste

** Siglos caminando los dameros helados, contando la cantidad de vértices blancos y negros. Cada tanto la visión del río, la oscuridad de los árboles, la juventud de nuestros hijos como un agujero de señales. Un cuerpo es eso que viste en aquella habitación. Aturden tus manos, ajenas y rosadas como insultos, tu obsesión por las manos unas sobre otras.

** Ninguna mujer me ayudó sin conocerme excepto ésta. Mientras me alejaba, me siguió hasta el cruce de las escaleras. Yo miraba los hombres en círculo alrededor de aquel cuerpo, el humo familiar y vacío. Pensé que lloraría, pero caminé, ella me tomaba del brazo, cada tanto me acariciaba el hombro izquierdo. Era la segunda vez que me ayudaba. No sé si llegué a agradecerle. Aquí estoy, aquí estoy, decía mi madre en la oscuridad, yo abría los brazos y era como volver a nacer.
** He aquí mi cabeza a la derecha del hombre que ha cerrado la puerta de la habitación y se acuesta, ahora, en nuestra cama. La palabra es huidiza y áspera incapaz de describir la carne que empie…

la luz ha sido artificial

**


Estamos tan desollados
que creemos morir
cuando la calleja nos dispara una palabra de disgusto.
La calleja no lo sabe,
pero no soporta una carga semejante;
no está acostumbrada a ver un Vesubio de los dolores
estallar en ella.


En ella están exterminados los recuerdos de los tiempos primeros
desde entonces la luz ha sido artificial
y los ángeles ya sólo juegan con pájaros y flores
o se sonríen en el sueño de un niño.


**


Cuando el día se vacíe 
en el crepúsculo,
cuando el tiempo sin imágenes empiece
a unirse a las voces solitarias-
los animales son nada como cazadores
o cazados-
las flores sólo olor-
cuando todo sea sin nombre como al principio-
irás tú bajo las catacumbas del tiempo,
que se abren a aquellos que están cerca del final-
ahí donde crecen los brotes del corazón-
en la oscura interioridad
te hundes-
ya la muerte atrás
tan sólo pasillo de corriente de aire-
y abres helando desde la salida
tus ojos
en los que una nueva estrella
ha dejado el reflejo de su brillo-


Eclipse estelar, Amsterdam, 1949


Nelly Sachs…

demasiado tarde

Sentirse herido
Por un momento captamos el espíritu de las cosas tal como ocurrieron en el pasado. Y llegamos a conocerlas verdaderamente bien. Telarañas navegaron sobre la costa. Audaz, la niña las juntó de entre las nubes, todas ellas misteriosas y gomosas. Más tarde se elevaron en un velo por arriba del sueño de cemento de los taxis y la vida. Así era más o menos como se espera que terminen las cosas, y se rearmen otra vez. Lo que no podíamos ver resultaba encantador. Julio pasó muy rápido.
El mayor problema, incluso mayor a los círculos deshechos cerca de la mitad y al final, era la vela en el sótano, murmurando inclemente contra el clima, los tejados. Imagina una película que se parece a la vida de uno, la misma duración, la misma clase. Ahora imagina que estás allí, actuando un papel secundario, un papel que en realidad es más importante que el de los protagonistas. ¿Cómo juzgarlo cuando ha transcurrido más de la mitad? Como una tundra hecha con crayones colmada de multitudes de todos lados como un…

me preparé por siglos

** Fantasmas
Vos y yo sabíamos o al menos deberíamos haberlo sabido que aquel día intercambiamos fantasmas.
Yo cumplí con el sueño del territorio y vos concretaste el objetivo del olvido.

** Indiferencia
No temo tu mirada como látigo, temo tus palabras.
No temo tu espada ni tu puño no temo tu sevillana.
Temo tu suave decir, como al pasar sin compromiso.
Las palabras sueltas dibujan espacios enormes, vacíos, donde el frío no se encoge.
Temo la distancia, no tus armas. Me preparé por siglos para ellas.
Temo la indiferencia.
** Espectáculo
No sé cómo nos arreglamos para dotar a nuestros otros de tantas virtudes, de tantos detalles.
De ser tan proclives a caer en nuestras garras y hacernos dichosos.
No es bueno que nuestros otros cambien demasiado. Sólo lo necesario para que el espectáculo continúe.
Jorge Santkovsky, Bahía Blanca, 1957 de Revelaciones acerca de otras criaturas, Huesos de Jibia, Buenos Aires, 2011 imagen de Montse Bernal ©  en Uno de los nuestros