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Mostrando las entradas de julio, 2012

sencillito

Qué sería de mí



Qué sería del día
si el sol no amaneciese. 
Qué sería del trece
sin el uno y el tres.

Qué sería del perro
sin gatos y sin pulgas;
de la flor sin estiércol,
del agua sin la sed,

del pájaro sin aire,
del martillo sin clavo,
del amo sin esclavo;
del hoy sin el ayer,

del caballero andante
sin gigantes de viento,
sin dama y sin entuertos
que desfacer.

Qué sería de mí sin ti.
De mi trompo sin tu cordel.
De mi boca sin tu piel.
Qué sería de mí, qué sería de mí...

Qué sería del ángel 
si no tentase el diablo, 
de la fe sin milagro,
del milagro sin fe,

de la bici sin ruedas,
del cuchillo sin filo,
del títere sin hilos,
del zapato sin pie,

de las olas sin mares,
del verano sin siesta,
del gallo sin su cresta
y su quiquiriquí,

de las nubes sin cielos,
del pan sin fantasía.
Yo no sé qué sería
de mí sin ti.

Joan Manuel Serrat, Barcelona, 1943

él revuelve tus lienzos

Parece


Parece que ahora voy,
con mesura y edad,
demostrando un teorema
por la espesa ciudad,


donde en rígidos coches
se han trocado los gatos
suburbanos, y al verso
lo arrastran los zapatos.


Parece que mi alma
mide, suma y diseca.
Que adelanto un minuto
la vida en mi muñeca.


Que hago cumplir mi sangre
entre oficina y tienda,
prestándole latido
y ruiseñor de agenda.


Parece. Pero voy,
ya feliz de dolor,
coronada de nuncas,
de balada y de flor.


Voy -dibujando a Dios
con el incendio mío-
hacia el agua piadosa,
hacia el último río.


en La Gaceta, Tucumán, 14 de diciembre de 1958


Canción para una cama de hotel


Nunca serás de nadie
total, definitiva;
pero todo lo humano
sabes, blanda, pasiva.


Dices de mí al probarme:
"Algún jirón de sal,
alguien más que en mí rueda
con sangre horizontal".


En tu pausa comprada
-espejismo del nido-,
he arrojado mi grito,
el nunca sucedido.


Y él revuelve tus lienzos,
tu blandura, tu almohada,
como el muerto que gira
en la fosa prestada.


Te pagué; y quiero olvido,
ser tu espuma, partir...
Oh arena…

criaturas de la vida

Vieja ciudad


A menudo en turbias noches salgo de mi casa,
a gozar mi vieja Trieste,
donde parpadea la luz en las ventanas
y la calle es más estrecha y populosa.
Entre la gente que va y viene
de la cantina al lupanar o a la casa,
donde mercancías y hombres son desechos
de un gran puerto de mar,
vuelvo a encontrar, pasando, el infinito
de la humildad.
Aquí prostituta y marinero, el viejo
que blasfema y la mujerzuela que disputa,
el guardia sentado en el puesto
de frituras,
la tumultuosa joven enloquecida
de amor,
todas son criaturas de la vida
y del dolor:
se agita en ellos, como en mí, el Señor.
Aquí siento también en rara compañía
mi pensamiento hacerse
más puro donde más sucia es la vida.


Umberto Saba, Trieste, 1883- Gorizia, 1957
Traducción de Alberto Girri y Carlos Viola Soto,
de Poesía italiana contemporánea, Ed. Raigal, Buenos Aires, 1956
en en Lyzandro Z. D. Galtier, La traducción literaria, Antología del poema traducido, Tomo II, Ediciones Culturales Argentinas, Buenos Aires, 1965
imagen de Alexandra Man…

suelo pensar que sé poco

81. Once I passed through a populous city

Pasé una vez por una populosa ciudad, estampando para futuro empleo
   en la mente sus espectáculos, su arquitectura, sus costumbres, sus tradiciones.
Pero ahora de toda esa ciudad me acuerdo sólo de una mujer que encontré
   casualmente, que me demoró por amor.
Día tras día y noche tras noche estuvimos juntos -todo lo demás hace
   tiempo que lo he olvidado.
Recuerdo, afirmo, sólo esa mujer que apasionadamente se apegó a mí.
Vagamos otra vez, nos queremos, nos separamos otra vez.
Otra vez me tiene de la mano, yo no debo irme.
Yo la veo cerca a mi lado con silenciosos labios, dolida y trémula.

82. When I read the book

Cuando leí el libro, la biografía famosa,
y esto es entonces (dije yo) lo que el escritor llama la vida de un hombre,
y así piensa escribir alguno de mí cuando yo esté muerto?
(Como si alguien pudiera saber algo sobre mi vida;
yo mismo suelo pensar que sé poco o nada sobre mi vida real.
Solo unas cuantas señas, unas cuantas borr…

sobre siete pilares

Los Siete Pilares de la Sabiduría
A S. A
Te amaba, y entonces traje estas mareas de hombres a mis manos             y escribí mi deseo en las estrellas del cielo para libertarte,  una casa digna sobre siete pilares,             y que tus ojos quizás se iluminaran para mí cuando llegáramos.
La muerte parecía mi sierva en el camino, hasta que estuvimos cerca             y  te vi esperando: cuando sonreíste, y con triste envidia, ella se me adelantó             y te arrastró:             hacia su silencio.
El amor, agotado por el camino a tientas hasta tu cuerpo, nuestra breve paga             nuestra por un instante antes de que la blanda mano de la tierra explorara tu forma, y los ciegos             gusanos engordaran con tu materia.
Los hombres me rogaron que levantara nuestra obra, la casa inmaculada,             en tu memoria.             Pero para convertirla en un monumento adecuado,  la destrocé, antes de terminar: y ahora seres pequeños asoman levantado sus casuchas             bajo  la sombra man…

ojo, que no se advierta

Formas del yo

Probemos vanguardismo, hagamos ensayo del poema sin perderlo. Reflexión emotiva, imagen cartesiana, donde la razón se encienda al par de la razón natural: los cuatro elementos, casi como filosofía de la composición. Pero ojo, que no se advierta. Que el buen lector la incluya en su flujo de ego multiforme: la ficción fija de este juego que hace el escritor, el que también se presta a un viaje hacia adentro que es afuera.

Sin lector no hay literatura y menos poesía, dicen, la alta compañía para algo o alguien que respira solo, y espera ser comprendido, hasta entender de una, que vive en algo más que él, que ¡apenas él!. Que le pulula por dentro, homólogo a lo externo. Pero del Yo hablo: el tema. Ese equívoco múltiple e ignorado, como Proteo; o para darle a la mudaza un símil pop y modernositud: ese alien, ese hulk o bien, esa cajita ruso-china de vívida mamushka.

A mi ver, y muy en tosca hipótesis, somos reactivos. Lo que llamamos Yo es sólo un peso del ánimo, la industriosa fantasía que lame…

ahora que bajé del barco

***
Sin novedad


a Guillermo Boido

Hace años no hay noticias del barco ballenero
En los boliches de la costa
acariciando los pechos de nailon de las putas
escuchamos el ruido de la lluvia
sus cascabeles fúnebres
su cubilete que suena
como los huesos de la muerte


Los que vienen del mar
tienen brazos tristes de viejos trapecistas
¿Vieron el barco?, preguntamos
Ustedes vienen del mar
¿vieron nuestro barco ballenero?
No nos dejen morir
a varios ya se nos cayeron los dedos


Los que vienen del mar tienen nucas azules
perdieron la piel en algún puerto
matan a las mujeres
después de amarlas en silencio
se emborrachan y mueren a las tres de la tarde


No saben nada del barco ballenero.


***
Se acabaron los buenos trapecistas 
caer tal vez fue gracia Ungaretti
Me acerqué al calor para enfriarme al amor para partir quería escapar  y pido perdón respetuosamente pido perdón y saludo con un infinito silencio con la gorra en la mano sin lágrimas sin ningún tipo de excusas.  Quería escapar y para eso alquilé un barco con todas las luces encen…

yo quisiera

**
habla el soldado
cuerpo herido a tierra qué hacer? dice el soldado
es el mismo otoño
que late entre
las flores
la tormenta
describiendo la noche?
que podré hacer, madre

yo quisiera
ofrecerle un cuerpo más amable
un huerto sin tanta mirra ni olivos secos una lengua nueva

**
el huésped
qué puedo hacer, madre, si en su otoño indeclinable
el huesped se obstina

afirma su secreto en murmullos desolados

como una mariposa entre las sombras,

qué puedo hacer, si obliga a callar

y calla

Franco Castagnini, Bragado, 1985 en El sueño del soldado, inédito
imagen de Mark Holthusen©, Thinker, en Uno de los nuestros

quiero creer que soy otro

***
Otra vez me levanto de la cama, empapado,
como impulsado por un grito. Pero no: nadie grita.
Nadie mira. Tomo agua. La luz de la mañana
ya se cuela, y no sé si estás dormida o simulás.
En esos momentos quiero creer que soy otro,
alguien que se acerca y escucha tus suspiros cortos,
como los de quien espera, sola frente al mar.

***
La vida social es extraña:
requiere independencia, sentido de la oportunidad,
un resto de buen humor, saber hacer,
llegar y partir.
La vida social es estúpida, pero mucho menos estúpida
que la cordial soledad de ese pusilánime
que mira por el ojo del sauna
y hace la mueca
cómplice
de los hombres que se ríen ahí dentro,
a falta de mujeres.

***
El odio es uno de mis temas favoritos.
El odio es mi tema favorito.
El odio que se hace fuerte a la madrugada,
después de tomar un vaso de leche fría
y caminar por la casa en puntas de pie,
como un fugitivo

que se mira, en puntas de pie, frente al espejo,
cada día más parecido a sí mismo.

***
Olvidar lo que pasó,
ven…

o w de l. milosz. yo no me dirijo sino a

(2)
Yo no me dirijo sino a los espíritus que reconocieron la plegaria como el primero entre todos los deberes del hombre.
Las más altas virtudes, la caridad, la castidad, el sacrificio, la ciencia, y el amor del mismo Padre,
únicamente contarán para aquellos que, por su propio movimiento, reconocieron la necesidad absoluta de la humillación en la plegaria.
Yo no diré, sin embargo, del arcano del lenguaje, más que lo que la infamia y la demencia de este tiempo me permiten revelar.
Puedo cantar ahora libremente el cántico de la hora soleada de las noches de Dios y, proclamando la sabiduría de los dos mundos que fueron abiertos a mi vista, hablar, conforme a la medida impuesta por el compañero de servicio,
del conocimiento perdido del oro y de la sangre.
Yo he visto. Y quien ha visto, cesa de pensar y de sentir. Sólo sabe describir aquello que ha visto.
He ahí la clave del mundo de la luz. De la magia de los vocablos que aquí yo reúno, el oro del mundo sensible extrae su secreto valor.

o w de l milosz. la enseñanza de la hora

(1)
La enseñanza de la hora soleada de las noches del Divino.
Para aquéllos que, habiendo pedido, recibieron y saben ya.
Para aquéllos a quienes la plegaria condujo a la meditación sobre el origen del lenguaje.
Los otros, los ladrones de dolor y de dicha, de ciencia y de amor, nada comprenderán de
   estas cosas.
Para entenderlas, es preciso conocer los objetos designados por ciertos vocablos esenciales
tales como pan, sal, sangre, sol, tierra, agua, luz, tinieblas, así como por todos los
   nombres de los metales.
Por cuanto estos nombres no son ni los hermanos, ni los hijos, sino los padres de los objetos sensibles.
Con estos objetos y el principio de sus substancias, ellos fueron precipitadas desde el
   mundo inmóvil de los arquetipos en el abismo tormentoso del tiempo.
Solamente el espíritu de las cosas tiene un nombre. La substancia de los mismos no ha
   recibido nombre todavía.
El poder de nombrar objetos sensibles y absolutamente impenetrables al ser espiritual
nos viene del…
post prometeo

calla ahora
o habla
para siempre
sin el don de los
mortales
ni obstinarte
en
perdurar

drenaje

drena el exceso
de todo eso
que no
supiste ser
cuando
el mundo
aún insistía

final

vamos
que
no incendiaste tu casa
ni cantaste sin resguardo
para dejarte morir
en el sagrario
de una obra

Javier Galarza, Buenos Aires, 1968
en Refacción, Editorial añosluz, Buenos Aires, 2012
presentación Domingo 16  de julio a las 19 en Casa, Rivadavia 8029

eres un tonto, además...

[...] Eres un tonto, además, si intentas una clase de arte que no te gusta. Eres un tonto si lees los clásicos porque te dijeron que lo hicieras y no porque te gustan. Eres un tonto si aspiras al buen gusto si no tienes naturalmente buen gusto. Si hay un lugar en el que es una idiotez fingir, ése lugar es frente a  una obra de arte. También eres un tonto si no tienes una mente abierta, si no estás ansioso de disfrutar de algo que puedes disfrutar aunque no sepas cómo. No es el lugar del artista pedirte que aprendas  o  que defiendas su obra de arte en particular, o  insistir en que leas sus libros. Cualquier artista que ansía tu admiración es, por tanto, menos artista. El deseo de estar en el escenario, el deseo de aplauso no tiene nada que ver con el arte verdadero. El artista serio puede disfrutar del escenario, puede, fuera de su arte, ser la clase de imbécil que más te plazca, pero ésas dos cuestiones no se conectan entre sí, o al menos, no son concéntricas. Mucha gente que ni siqu…

si una piedra pensara

En un aula
Hablando de poesía, con los brazos llenos de  libros que llevo hasta la mesa donde las cabezas se inclinan o levantan la vista, escuchando, leyendo en voz alta, hablando de consonantes, de elisión, atrapadas en el cómo, olvidando el por qué: miro tu cara, Jude, ni frunces el ceño ni asientes, opaca entre las motas de polvo sobre la mesa: una presencia como una piedra, si una piedra pensara lo que yo no puedo decir, soy yo. Para eso vine.

Qué tiempos son estos
Hay un lugar entre dos filas de árboles donde la hierba crece cuesta arriba y el viejo camino revolucionario se divide entre sombras cerca de un templo abandonado por los perseguidos que desparecieron entre esas sombras.
He caminado por allí juntando hongos al borde del terror, pero no se dejen engañar este no es un poema ruso, este no es ningún otro lugar sino aquí, nuestro país acercándose a su propia verdad y a su terror, sus propios modos de hacer que la gente desaparezca.
No voy a decirles dónde queda el lugar, la oscura red de los b…

no hay nadie con quien marcharme

Partir


Ahora parto caminando el mundo desierto, y mis zapatos y mis medias no duelen.
Dejo atrás buenos amigos en la ciudad. Que se emborrachen bien y luego duerman.
No piensen que marcho hacia la oscuridad exterior así como Adán y Eva fueron sacados del paraíso.
Olviden el mito. No hay nadie con quien marcharme ni nadie que me saque.
A menos que me equivoque solo obedezco el llamado de una canción: “Estoy destinado a irme”.
Y puedo regresar si no quedo satisfecho con lo aprendido en mi muerte.
Robert Frost, San Francisco, 1874- Boston, 1963 De ‘In the clearing’ En The Poetry of Robert Frost, ‘The collected poems, complete and unabridged’, Henry Holt and Company, New York, 1979 Version ©Silvia Camerotto imagen de Héctor Pineda ©, en Uno de los nuestros
Away

Now I out walking
The world desert,
And my shoe and my stocking
Do me no hurt.

I leave behind
Good friends in town.
Let them get well-wined
And go lie down.

Don't think I leave
For the outer dark
Like Adam and Eve
Put out of the Par…

tenía tacto suficiente

Jueves 8


¿Lo que se puede tocan?
Una ruina, o una idea de lo que fue,
Tacto, un monumento.


Tengo, como un alma,
muchísimos dedos en cada mano,
en cada mano, sabiendo
cada momento,
"podría perderlos".


Soy una piel estirada
sobre una importante superficie
del mundo.


Voy a tocarte, Tacto,
con esta mano normal
a la luz del día, y voy a cerrar los ojos
para saber si es cierto. Si acierto
con el centro, no es cierto. Si no,
sigo tentando, con la esperanza
de quien tiene ganas de perderla.

Hace tiempo, vi a alguien
que sostenía en la mano, parada,
a su hija de diez meses. Me pareció
en ese momento, que tenía tacto
suficiente para mantener erguido algo
de la esperanza suya, con esos pocos dedos
empalmados suyos.
De su yo.


Soy un momento sostenido
en una Importante Superficie del Mundo.


Una superficie cultivada
y cultivada, sin año sabático
para las células, las pobres del tacto.


Mirta Rosenberg, Rosario, 1951
de El tiempo, Bajo la luna, Buenos Aires, 1998
imagen de Enzzo Barrena© – Skinbonsai, en Uno de los nuestros

william faulkner. proposición

V
Proposición

Veamos, diré: entre dos faldas fugazmente hinchadas
como globos he visto graves cálices de rodillas
florecer en pos de las ahítas y nebulosas abejas
que enjambran en sus caderas de miel como lunas pequeñas.

Yo partiría en dos esas esbeltas lunas;
hendiría tan suavemente la callada virginidad
del sueño, que en su estrecha morada
me encontraría ella adormecido al despertarse.

No: señora, yo amo a su hija, diré.
(De algún frondoso dilema desiderativo
el viento empuja a una primavera que bosteza, todavía medio desnuda;
la mano que antes le acariciaba el pecho hasta arrancarle suspiros
ahora le pega en el trasero de nácar hasta sonrosárselo de fuego)
... Señor, su salud, sus finanzas: ¿cómo van?

Pascagoula, junio 1925

William Faulkner, Albany, 1897- Oxford, 1962
en 'Helen: un cortejo'
dePoesía reunida , William Faulkner, Bartebly Editores, Traducción y prólogo de Eduardo Moga y Daniel C. Richardson, Madrid, 2008
imagen de Anne Arden McDonald, Untitled Self Portrait #14, Colorado, 1989, e…