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Mostrando las entradas de junio, 2012

cerramos la puerta

CXXXI
Nunca sabemos que vamos, cuando estamos yendo bromeamos y cerramos la puerta; el destino que nos sigue le pone el pasador, y no avanzamos  más.
Emily Dickinson, Amherst, Massachusetts, 1830-1886
enThe Poems of Emily Dickinson, editado por R. W. Franklin, Harvard University Press, 1999 Versión © Silvia Camerotto imagen de Francesca Woodman©, en Uno de los nuestros
CXXXI
We never know we go, — when we are going
We jest and shut the door; Fate following behind us bolts it,
And we accost no more.

por qué me llamas con su nombre

En la torre de Babel


-¿Qué hora es? -Sí, soy feliz,
y solo me fata una campanilla al cuello
que suene encima de ti cuando estés dormido.
-¿Entonces, no has oído la tormenta? El viento ha sacudido el muro;
la torre ha bostezado, como un león, con su gran puerta
de goznes chirriantes. -¿Cómo? ¿Lo has olvidado?
Yo llevaba un sencillo vestido gris
abrochado en el hombro. -E inmediatamente después
el cielo se rompió en mil destellos. -Cómo iba  a entrar, 
si no estabas solo. -Vi de repente
los colores anteriores a la existencia de la vista. -Lástima
que no me lo puedas jurar. -Tienes razón,
probablemente fue un sueño. -¿Por qué mientes,
por qué me llamas con su nombre,
la amas todavía? -Oh, sí me gustaría
que te quedaras conmigo. -No siento rencor,
tendría que haberlo imaginado.
-¿Sigues pensando en él? -No, no estoy llorando.
-¿Y eso es todo? -A nadie como a ti.
-Por lo menos eres sincera. -Puedes estar tranquilo,
me iré de esta ciudad. -Puedes estar tranquila,
me iré de esta ciudad. -Tienes unas manos tan her…

esta pequeña fea

Risa

A la muchacha que fui...
la conozco,  naturalmente.
Tengo varias fotografías
de su corta vida.
Siento una piedad alegre
por algunos de sus poemas.
Recuerdo unos cuantos acontecimientos.

Pero,
para que el que está aquí conmigo
sonría y me abrace,
recuerdo solo una historia graciosa:
el amor infantil
de esta pequeña fea.

Le cuento
que estaba enamorada de un estudiante,
es decir, que quería
que él la mirara.

Le cuento
que, sana, corrió a su encuentro,
con una venda en la cabeza
para que él preguntara al menos
qué le había pasado.
Qué graciosa chiquilla.
Cómo podía saber
que hasta la desesperación tiene ventajas
si por fortuna
se vive un poco más.

Le daría para pasteles.
Le daría para el cine.
Déjame, no tengo tiempo.

¿No ves
que la luz está apagada?
No me digas que no entiendes
que la puerta está cerrada.
No tires del picaporte...,
el que se reía,
el que me abrazaba
no es tu estudiante.

Lo mejor sería que te fueras
de donde has venido.
No te debo nada,
yo, una simple mujer,
que solo…

en la Vía Negativa

Santamaría
Todo ocurrió hace tiempo— un turbio, lechoso precipitado de algunos años atrás acercándose al fin, como la agitación de una alcantarilla pluvial. La furia del camino reventó sus lados; todo era incierto en la Vía Negativa menos la certeza del regreso, regreso a lo cercano.
Un cuerno sonaba noche y día, convocando los fieles a la oración, los infieles al placer. En ese callejón indecoroso primero lancé una broma a tus labios cómicos, tramposos e insolentes: ¿Qué si todos ignoramos todo lo que nos ha ocurrido, la canción que comienza a medianoche, más tarde el sueño de canónigos y moho cerca de donde fluía el Aqueronte?
Pero soy el único, ahora, vine porque llorabas y tuve que hacerlo. Las cortezas trenzadas amortiguan la aldaba, pero el timbre penetra profundo en el cerebro del que vivió acá. Oh nubes salobres y peligrosas, la luna es inequívoca.
John Ashbery, Rochester, 1927 A worldly country, New poems, Harper Collins Publishers, New York, 2007 versión©Silvia Camerotto imagen de Jonas Burgert©, T…

le faltan dos a mi chaqueta

Annie


Sobre la costa de Texas
Entre Mobile y Galveston hay
Un gran jardín lleno de rosas
Contiene también un caserón
Que es una gran rosa


Una mujer se pasea a menudo
En el jardín completamente sola
Y cuando paso por el camino bordeado de tilos
Nos miramos los dos


Como esa mujer es mennonita
Sus rosales y sus vestidos no tienen botones
Le faltan dos a mi chaqueta
La dama y yo seguimos el mismo rito.


Tarjeta Postal


Te escribo bajo la tienda
Muere otro día de estío
En que cual flor deslumbrante
En el cielo azul apenas
Un brillante cañonazo
Se mustia antes de haber sido


Esponsales


A una que está al borde del Océano


Desposó amor a la ausencia un día de verano;
Tanto como mi amor por esa adolescencia
Lentamente acompaña a su mujer, tu ausencia,
Que, muy dulce, lo lleva y, tranquila, se calla.
Y el amor que se vino a los bordes oceánicos,
Donde, de estar desnudas, el cielo sería griego,
Allí llora ser dios aún y desconocido,
Ese dios tan celoso como los dioses únicos.


Guillaume Apollinaire, Roma, 1880-París, 1918
en Poesía…

hemos dragado en el silencio

**
El poema

vas solo mundo arriba

en tu alma de aire
el rumor de Lesbos

despertar y decirle
yo no he podido hacer el amor
no lo comprendes
un recién muerto es como un niño

**
sin el refugio de tu nombre
yo era el desierto    la extranjería
que pagaba sirviendo y callando
por el trigo salvaje de tu frontera

todo al fin me alegraba

nadie veía de tu noche
de tus plazas heladas
tal sueño fértil para mis ojos

**
que mis ojos no miren donde mi alma ha mirado
que algo menos se resista 
a la sombra sin día de sus temores

que no se detengan mis ojos nunca
en el país de nombre salvaje
en el suburbio de hilos y peces negros

**
ronda la fauna de la herrumbre
aquí bebimos
de la mano del agua en otro tiempo
bajo el nombre del sol
y el nombre de los días
aquí fuimos
de amor y sombra juntamente
y de la lealtad de nuestra ruina

**
ya es hoy aquel mañana de la muerte o la luz

y nuestra edad no ha florecido
y hemos dragado en el silencio
por alimento o madre
por presagio o delirio
y al fin por nada en memoriosa derrota

solo nos guarda aquella …

las jerarquías del conocimiento

Yo sostengo lo siguiente


En verdad señor mío que la metafísica
libra su propia batalla en su propio círculo,
y que Heidegger,vivo o muerto, es capaz
de hacer estallar mi cerebro
después de estrujarlo
y volverlo hacia el solo como un bolsillo.
También es verdad que me duelen los pies,
pero esta es una falla en mi historia particular.
Yo reconozco, yo reverencio, yo me inclino,
yo saludo esa perpleja lucha de forzados
por librar el pensamiento de toda mitología,
pero el pensamiento vuelve jadeando al punto de partida
y usted no puede obtener otra cosa
de la fúnebre lógica del círculo.
Quisiera explicarme, no quiero confundir
el plano en que se mueven mis zapatos y mi perro
(en general mi mente corre tras ellos)
con el nivel absoluto de una realidad que está primero,
delante, atrás, en torno y en la profundidad
de la calle, de la guerra, de García, del gobierno y de la letra de mi hija.
Pero, señores, yo sostengo que dos niveles son uno solo,
que las jerarquías del conocimiento 
son una cuestión de lenguaje y …

quisiera comprender

Botella de leche

De madrugada
junto a la abierta ventana
que da al invierno
mis sentidos se desconcertaron
ante la plenitud
de un peso total contenido
en la fría blancura irreal.
Nada más lejos del amor
que esto: quisiera comprender
el aislamiento absoluto
de la materia incomunicable,
la integridad de la constante
tensión hacia abajo
de la fuerza obstinada
que se colma  a sí misma.

Vlamink padeció este blanco
no perfecto, precisamente,
sino extrañamente total,
como si sólo pudiera hallarse
en la raíz, en la primera sustancia
de las cosas, cuya segunda imagen
se da en lo ilusorio
casi con indecencia.
De allí lo caótico
de todo amor humano, el abierto desorden
con que relaciona
una carne con otra.
Pero este denso volumen
silencioso, indiferente
a todo lo que no sea
su propia fuerza interior,
persiste
en su atroz uniformidad, remoto
y sin relación alguna
con la insensata mezcla
de aconteceres que colman
la confusión del mundo.
De manera
que la botella de leche
contra la madrugada de invi…

qué es volver

**
Inmediatez de los afectos


Prefiero
las palabras
aguamarina
zafiro
o colibrí


Prescindo 
lo más que puedo, del vocablo
barrera


Admito
que el exilio
del cuerpo de la juventud
es irremediable


***
Rompehielos Bonanza


Nunca escribiste ni en broma
la palabra bonanza
Hasta hoy
Será por eso
Que nos fue como nos fue
O como nos está yendo
Hasta hoy
Que cambio de nombre
de mano 
pero de órbita quién puede


Nada vivo a pérdida de horizonte
Joder con las nieves eternas


Quién querría jugar al ajedrez
Esperar el mesías
enamorarse
ahora


***
Soportales


el olvido como realidad
es propicio?
los campos magnéticos
son nocivos?


Pretérito indefinido
tuve un amante más inclemente 
que el tiempo de París


todos tenemos un Egipto que abandonar
y un prometido Edén
para esperar
tiritando
la vana primavera


***
Plena primavera


Cuando sepa
qué es casa
qué es volver
voy  a
volver a casa


mejor 
en plena primavera
pero si tiene que ser ya
dejo de lado la exigencia
sol perfumando azahar y brisa tibiecitos
bastan


que yo lo vea




Luisa Futuransky, Buenos Aires, 1939
en Luisa Futuran…

saber partir el pan y repartirlo

La vida sencilla
Llamar al pan y que aparezca 
sobre el mantel el pan de cada día; 
darle al sudor lo suyo y darle al sueño 
y al breve paraíso y al infierno 
y al cuerpo y al minuto lo que piden; 
reír como el mar ríe, el viento ríe, 
sin que la risa suene a vidrios rotos; 
beber y en la embriaguez asir la vida, 
bailar el baile sin perder el paso, 
tocar la mano de un desconocido 
en un día de piedra y agonía 
y que esa mano tenga la firmeza 
que no tuvo la mano del amigo; 
probar la soledad sin que el vinagre 
haga torcer mi boca, ni repita 
mis muecas el espejo, ni el silencio 
se erice con los dientes que rechinan: 
estas cuatro paredes ?papel, yeso, 
alfombra rala y foco amarillento? 
no son aún el prometido infierno; 
que no me duela más aquel deseo, 
helado por el miedo, llaga fría, 
quemadura de labios no besados: 
el agua clara nunca se detiene 
y hay frutas que se caen de maduras; 
saber partir el pan y repartirlo, 
el pan de una verdad común a todos, 
verdad de pan que a todos nos sustenta, 
por cuya …