domingo, septiembre 30, 2012

al perderte yo a ti




Epigramas

**
Te doy, Claudia, estos versos, porque tú eres su dueña.
Los he escrito sencillos para que tú los entiendas.
Son para ti solamente, pero si a ti no te interesan,
un día se divulgarán tal vez por toda Hispanoamérica.
Y si al amor que los dictó, tú también lo desprecias,
otras soñarán con este amor que no fue para ellas.
Y tal vez verás, Claudia, que estos poemas,
(escritos para conquistarte a ti) despiertan
en otras parejas enamoradas que los lean
los besos que en ti no despertó el poeta.


**
De estos cines, Claudia, de estas fiestas,
de estas carreras de caballos,
no quedará nada para la posteridad
sino los versos de Ernesto Cardenal para Claudia
         (si acaso)
y el nombre de Claudia que yo puse en esos versos
y los de mis rivales, si es que yo decido rescatarlos
del olvido, y los incluyo también en mis versos
para ridiculizarlos.


**
Al perderte yo a ti tú y yo hemos perdido:
yo porque tú eras lo que yo más amaba
y tú porque yo era el que te amaba más.
Pero de nosotros dos tú pierdes más que yo:
porque yo podré amar a otras como te amaba a ti
pero a ti no te amarán como te amaba yo.


**
Esta será mi venganza:
Que un día llegue a tus manos el libro de un poeta famoso
y leas estas líneas que el autor escribió para ti
y tú no lo sepas.


**
Me contaron que estabas enamorada de otro
y entonces me fui a mi cuarto
y escribí ese artículo contra el Gobierno
por el que estoy preso.


**
 Yo he repartido papeletas clandestinas,
gritando: ¡VIVA LA LIBERTAD! en plena calle
desafiando a los guardias armados.
Yo participé en la rebelión de abril:
pero palidezco cuando paso por tu casa
y tu sola mirada me hace temblar.


Ernesto Cardenal, Granada, 1925
en Epigramas, México, UNAM, 1961
imagen de Zorik Istomin©, en Uno de los nuestros

sábado, septiembre 29, 2012

en representación de sí mismo







Lamento por el sapo de Stanley Hook

stanley hook llegó a Melody Spring un jueves de noche
con un sapo en la mano
“oh sapo” le decía “sapito mío íntimo mortal y moral y coral
no preocupado por esta finitud
no sacudido por triste condición furiosa” le decía

“oh caballito cantor de la humedad oh pedazo esmeralda”
le decía stanley hook al sapo que llevaba en la mano
y todos comprendieron que él amaba al sapo que llevaba en
la mano
más allá de accidentes geográficos sociológicos demográficos
climáticos
más allá de cualquier condición

“oye mío” decía “hay muerte y vida día y noche sombra y luz”
decía stanley hook “y sin embargo te amo sapo
como amaba a las rosas tempranas aquella mujer de Lesbos
pero más y tu olor es más bello porque te puedo oler”

decía stanley hook y se tocaba la garganta
como raspándose el crepúsculo que entraba y avanzaba y le ponía
el pecho gris
gris la memoria feo el corazón
“oye sapo” decía mostrándole el suelo
“los parientes de abajo también están divididos ni siquiera se hablan”
decía stanley hook “qué bárbara tristeza” decía ante el asombro
popular
los brillos del silencio popular
que se ponía como el sol

esa noche naturalmente stanley hook se murió
antes dio terribles puñetazos a las paredes de su cuarto
en representación de sí mismo
mientras el sapo sólo el sapo todo el sapo
seguía con su jueves

todo esto es verdad:
hay quien vive como si fuera inmortal
otros se cuidan como si valieran la pena
y el sapo de stanley hook se quedó solo


Juan Gelman, Villa Crespo, 1930
En Los poemas de Sidney West, Buenos Aires, Galerna, 1969
Imagen de Kaveh H. Steppenwolf©, en Uno de los nuestros


miércoles, septiembre 26, 2012

la gran estúpida



Monólogo a las 3 a.m.

Mejor que se desgarre cada fibra
y que la furia avance,
sangre impregnando vívida
sillón, alfombra, piso
y el almanaque con forma de serpiente
confirmando que estás
a un millón de verdes condados de acá,

que sentarme muda, retorciéndome
bajo las estrellas que hormiguean,
con la mirada fija, con menstruación
manchando el tiempo
de decirnos adiós, de dejar ir a los trenes,
y yo, la gran estúpida magnánima, así arrancada
de mi reino.

1956

Sylvia Plath, Boston, Massachusetts, 1932, Londres, 1963
Version © Silvia Camerotto
Imagen de Steve Richard©, Angelus Series, en Uno de los nuestros

Monologue at 3 A.M

Better that every fiber crack
and fury make head,
blood drenching vivid
couch, carpet, floor
and the snake-figured almanac
vouching you are
a million green counties from here,

than to sit mute, twitching so
under prickling stars,
with stare, with curse
blackening the time
goodbyes were said, trains let go,
and I, great magnanimous fool, thus wrenched from
my one kingdom.

1956

lunes, septiembre 24, 2012

en guardia frente a lo que has visto




2

Hablaré con una voz de greda de un sueño antiguo casi olvidado.

Pero no hablaré para renegar del plural de una prehistoria de espesas frondas, cuando no existía nada tuyo o mío sino nuestro.

No callará por mi boca la tierra negra su memoria. La piedra evocará siempre la angustiante pesadilla humana, que no ha conseguido aún extirpar la dulce evocación del origen.

Mas no sobredimensiones mis palabras, ellas solo te pondrán en guardia frente a lo que has visto ya y vivido, pues las palabras solas no pueden cambiar a un hombreo a un país que rige elespanto, y solo los hombres
y los países aterrados pueden transformarse a sí mismos.

Entre todas las palabras que pronuncié durante los años de la
incertidumbre, éstas serán las otras voces, los vocablos siempre explícitos y casi nunca comprendidos, que tal vez tampoco escucharás, aunque no es la primera vez que dialogamos.

Palabras contra este entramado de plomo que al final será vencido por un sueño, que asciende irreductible entre puñales.

De este sueño antiguo y nuestro escribiré, de los límites entre
los territorios visibles e invisibles, de las delirantes márgenes y abismos
de la realidad donde desaparecemos incautos, antes de morir. Del mundo que todavía tememos habitar pues nos ha sido arrebatado,sin haberlo percibido todavía, en el esplendor de su dimensión asombrosa.

De una misma respiración participan las piedras, las plantas,
los animales, los individuos y los pueblos.Una misma energía nos circula
atravesando la tierra.

¿Por qué se ha socavadola unidaddel mundo y el sufrimiento lo ha desbordado todo?

La casa es la tierra de la que fuimos expulsadoscon argumentos de hierro, bajo un cielo plomizo.

El espíritu de una edad de plomo nos avasalla hace incalculables siglos, entre las cuatro paredes de ciudades fantasmales, en las que fuimos confinados por soldados sin rostro, bajo una tormenta de polvo primitivo, para ser separados definitivamente de la tierra.

6

Un poema no es un juego de azar donde un corazón tahúr se juega
una apuesta sin sentido. Tampoco se juega su existencia el poema
en una carrera de lebreles. La poesía es la cifra del espíritu, el vestigio
de una metamorfosis sobrehumana.

En un poema siniestro fue encadenado el amor hace siglos. En un poema realista la clase obrera lucha todavía, mientras los pueblos indios
se movilizan desde el sur.

Hombres y bosques son abatidos por una misma sierra eléctrica, en tanto la juventud del mundo espera en vano la primavera, que germinará
como el oro rojo desde adentro.

El fuego destinado a desencadenarnos se oculta en la imaginación
de la libertad que pugna, en el corazón resplandecido de la piedra,
en las sibilinas plantas y en los libros que la inquisición prohibió
bajo pena de confinamiento, en los cantos y mitos que nutrieron
la infancia de los pueblos que escalan la substancia de la tierra, afincados en una incandescente cognición.

El poema resuelve el acertijo. ¿Cuál es el río presuroso, la risueña verdad siempre cambiante que nos niega, expresada a lo largo de una mutación inenarrable, cuyo cauce sólo puede ser alterado por el sueño? 

En la poesía, en la crucial escritura del poema, todos nos jugamos
sin ambages esta historia mortal.

Fernando Rendón, Colombia, 1951
de Cantos de la rama roja, Colección Sur
imagen de Anka Zhuravleva© – Autamn (detalle), en Uno de los nuestros


domingo, septiembre 23, 2012

tras los ojos




i
la mesa redonda y roja
en una casa que ya no
donde el sol.

el niño evoca sin saber la foto.

qué había tras los ojos?
extraño aroma
de cuerpos
caídos?


de "La casa de Culpina"


iv
entonces los ojos dijeron dos cosas:

¿hojas? –dijo el primero.
¡sueños! –dijo el segundo.

y todo siguió un curso
de cosas.

de "Otoño en cinco contemplaciones"

Andrés Pedro Alvarado, Buenos Aires, 1982
en El día de la lluvia, Editorial Ruinas Circulares, Buenos Aires, 2012


jueves, septiembre 20, 2012

ingenuamente emocionadas




La gloria de las mujeres

Nos aman cuando somos héroes, en casa, de licencia,
o cuando somos heridos en un lugar digno de ser nombrado.
Adoran las condecoraciones; creen
que la hidalguía redime las desgracias de la guerra.
Fabrican proyectiles. Escuchan con placer,
nuestras  historias de mugre y peligro, ingenuamente emocionadas.
Entronizan nuestros  lejanos ardores mientras combatimos,
y  se lamentan sobre nuestros laureados recuerdos cuando nos matan.
No pueden creer que las tropas británicas ‘se retiran’
cuando el último espanto del infierno las quiebra, y escapan,
pisoteando los cuerpos fatales, tapados de sangre.
Oh, madre alemana que sueñas al lado del hogar,
mientras tejes calcetines para enviar a tu hijo,
su cara hundida más y más en el lodo.


Siegfried Sassoon, Inglaterra, 1886-1967
versión  ©Silvia Camerotto
Imagen de Sam Weber©,en Uno de los nuestros


Glory of women

You love us when we’re heroes, home on leave,
Or wounded in a mentionable place.
You worship decorations; you believe
That chivalry redeems the war’s disgrace.
You make us shells. You listen with delight,
By tales of dirt and danger fondly thrilled.
You crown our distant ardors while we fight,
And mourn our laurelled memories when we’re killed.
You can’t believe that British troops "retire"
When hell’s last horror breaks them, and they run,
Trampling the terrible corpses - blind with blood.
O German mother dreaming by the fire,
While you are knitting socks to send your son
His face is trodden deeper in the mud.

martes, septiembre 18, 2012

sí, se puede




No conozco el ser de las cosas, sí sus cualidades

No conozco el ser de las cosas, sí sus cualidades.
Conozco tu ser, no tus cualidades.
¿Por qué esta infinita intriga y capricho?
¿decir cosas frías abrasadoramente? ¿cosas abrasadoras, fríamente?
Cuadratura del círculo, qué multitud de aristas,
y volver a empezar desde el principio: escribir con niebla.
Mira lo que hace en el espejo la mano que escribe:
lo hace todo al revés.


Nada

“No se puede vivir sin amar.”
“Sí, se puede”, dije
y me vestí de negro
para el último baile de disfraces.

Y tenía la boca llena de polvo
como si se me hubiese secado de tanto llorar
(ahora no había llorado en cincuenta años).

No quiero vuestro cielo, compañeros,
las mendaces promesas, los falsos amigos,
las calles de besos,
las mentiras de espejos huidizos.
Quiero romper el último sello,
la luna que no da luz,
la noche en la que no brilla nada.


Cuando leo, alguien piensa por mí

Cuando leo, alguien piensa por mí.
Cuando escribo, mi mano piensa por mí.
Cuando duermo no pregunto ¿existo?
Existo y sé que no soy libre,
no puedo engañarme: estoy en un sueño.


Eeva-Liisa Manner, Helsinski, 1921-1995
Poesía Nórdica. Antología, por Francisco J. Uriz, Ediciones de la Torre. Biblioteca Nórdica
Imagen de Daria Endresen© – “Protection”, en Uno de los nuestros


lunes, septiembre 17, 2012

moriría soltera




Balada de tres


A cenar con mis viejos amigos:
él está molesto. Ella nunca llega tarde.
Él bromea, los ojos fijos en la puerta —
yo examino mi plato.
Ella lo besa, pero en la mejilla—
eso me favorece,
y cuando ella ordena para los dos
él no lo quiere

y después pide justamente aquello.  Maldita sea,
lo que el matrimonio hace con la gente —
y si es ojo por ojo en cosas como esa
la vida en común es lo mismo —

francamente moriría soltera. Hasta
que llega la comida
tratamos de ponernos al día
mientras jugamos con nuestros cuchillos,

y todo el tiempo él se toma un trago
y se pone sentimental —
aunque su mano (dos veces) en mi rodilla
no se siente accidental.

Amigos, parecen cansados. La cena decayó—
pasen la sal. Como suele ocurrir
una pieza se soltó de la máquina de la ternura
y yo quedé con la llave en la mano

y no soy naturalmente fatalista:
aun así, camino  a casa, me doy cuenta
de que hay más gaviotas muertas,
chicos con muletas que lo habitual—

Una pequeña excusa para fumar hasta el amanecer,
permitiéndome beber a solas,
luego resistir la urgencia de llamarlos y
por dios, digamos que estoy pensando

que hay muchos modos de pelar un gato,
más aun de agitar las olas —
Una puntada a tiempo puede salvar tu sombrero
pero puede hacerte perder el saco.

Tiffany Atkinson, Berlín, 1972
de Catula Et Al, Bloodaxe books, Northumberland, 2011
versión © Silvia Camerotto
imagen de Marc Lagrange©, Silvermuseum, en Uno de los nuestros

Ballad of Three

To dinner with my oldest friends:
he’s pissed. She’s never late.
He banters, eyes strung to the door –
I scrutinise my plate.

She kisses him, but on the cheek –
that’s for my benefit,
and when she orders for them both
he’s having none of it

then orders just that. Bloody hell,
what marriage does to people –
and if tit-for-tat in things like that
is life together, equal –

frankly I’d die single. But
until the food arrives
we make a stab at catching up
while toying with our knives,

and all this time he knocks it back
and waxes sentimental –
although his hand (twice) on my knee
does not feel accidental.

Friends, you look tired. The dinner’s dead –
pass the salt. In the usual manner
a part has come loose in the tender machine
with me left holding the spanner,

and I no natural fatalist:
still, walking home, I notice
more than the usual incidence
of dead gulls, kids on crutches –

Slim excuse to smoke till dawn,
indulge in solo drinking,
then resist the urge to ring them and
for christ’s sake, say I’m thinking

how you’ve umpteen ways to skin a cat,
still more to rock a boat –
The stitch in time might save your hat
but make you leave your coat.

domingo, septiembre 16, 2012

una actividad silenciosa y secreta


Los ojos de los muertos que ven nacer las lilas

Los  muertos no están solos; hay una actividad
silenciosa y secreta, y un amable desdén
por aquellos que ignoran los detalles del tránsito.
Su indiferencia no es total; cambian las formas
y su fantasma va creciendo adentro, constante y sin apuro.

Es posible, no sé, que desde ese ángulo de visión cautivante
miren pasar los sueños, vean nacer las lilas
y descubran, de súbito, la derrota del tiempo.

Raúl González Tuñón, Buenos Aires, 1905-1974
de El rumbo de las islas perdidas, Editorial Descierto, Buenos Aires, 2012
imagen de Jerry Uelsmann© en Uno de los nuestros

lunes, septiembre 10, 2012

mendigo es quien encuentra aquello que no busca




El otro viaje

No solo a la vejez te lleva el tiempo.
Otro viaje te aguarda.
Has llegado a la tierra donde se ven morir las religiones.
Compartes con el árbol ese placer perdido:
Una extraña ciudad ha venido a rodearte.
Sólo la habitan dioses que la tarde ha exiliado.
Caminas por las calles que sobre ti han caído.
Descubres que la fruta fue un dios al mediodía;
que es un dios que se extingue la primera fogata;
que las hojas son formas sutiles de los rezos;
que viviste rodeado de dioses que ignorabas.
Pero nacieron para ser eternos.
No vieron en la luz secretas despedidas,
ni besaron las puertas de las fugaces danzas.
Mendigo es quien encuentra aquello que no busca
y la mujer que amaste ya no es miedo ni espera,
sino un dios que se ha muerto,
sino una extraña lluvia que solo se recuerda
cuando un aroma cruza tu callada memoria.
Los días son las naves con que el tiempo te aleja.
Has llegado a esa tierra.
Puedes beber en lagos aquello que no vuelve.
Comprendes que los seres comparten con el fuego
el transformarse en dioses para poder morir.
No solo a la vejez te lleva el tiempo:
Otro viaje te aguarda.
Lo que creías el viento es un rito que huye,
una música extraña donde habita lo eterno
y el universo un templo,
                                                          abandonado y bello.


Eduardo Álvarez Tuñón, Buenos Aires, 1957
imagen de Kaveh H. Steppenwolf©, en Uno de los nuestros

domingo, septiembre 09, 2012

tanta vida que se ignora



Más allá del amor

Todo nos amenaza: 
el tiempo, que en vivientes fragmentos divide 
al que fui 
del que seré, 
como el machete a la culebra; 
la conciencia, la transparencia traspasada, 
la mirada ciega de mirarse mirar; 
las palabras, guantes grises, polvo mental sobre la yerba, 
el agua, la piel; 
nuestros nombres, que entre tú y yo se levantan, 
murallas de vacío que ninguna trompeta derrumba. 

Ni el sueño y su pueblo de imágenes rotas, 
ni el delirio y su espuma profética, 
ni el amor con sus dientes y uñas nos bastan. 
Más allá de nosotros, 
en las fronteras del ser y el estar, 
una vida más vida nos reclama. 

Afuera la noche respira, se extiende, 
llena de grandes hojas calientes, 
de espejos que combaten: 
frutos, garras, ojos, follajes, 
espaldas que relucen, 
cuerpos que se abren paso entre otros cuerpos. 

Tiéndete aquí a la orilla de tanta espuma, 
de tanta vida que se ignora y se entrega: 
tú también perteneces a la noche. 
Extiéndete, blancura que respira, 
late, oh estrella repartida, 
copa, 
pan que inclinas la balanza del lado de la aurora, 
pausa de sangre entre este tiempo y otro sin medida.


Octavio Paz, México, 1914- 1998
en Libertad bajo palabra, FCE, México, 1970
imagen de Chris Anthony©, en Uno de los nuestros

sábado, septiembre 08, 2012

se acabó eso




Quemando las cartas

Hice una hoguera, cansada ya
De los blancos puños de las viejas
Cartas  y de su cascabeleo letal
Cada vez que me acercaba demasiado a la papelera.
¿Qué sabían ellas que yo ignoraba?
Grano a grano, desplegaban
Sus arenales allí donde un sueño de agua clara
Sonreía burlón como un coche preparado para la huida.
Yo no soy nada sutil
Amor, amor, y sí, estaba harta
De esas cajas de cartón color cemento, esa jauría
Sujeta por un odio
Obtuso, bajo un montón de hombres vestidos con chaquetas rojas,
Y los ojos y las fechas de los matasellos.

Este fuego puede lamer y adular, pero es despiadado:
Un fanal que 
Mis dedos podrían atravesar aunque
Se fundiesen y se combasen. Pero yo les digo:
No tocar.
Se acabó el escribir, se acabó eso
De inclinar y de arrastrar servilmente las manos, y las sonrisas, las sonrisas,
Así al menos el ático pasará a ser un buen lugar,
Así al menos no me engañarán y pillarán justo debajo
De la superficie, con un ojo de latón,
Como un pez necio
Acechando destellos,
Surcando mi Ártico
Entre un deseo y otro.

Así pues, envuelta en mi bata, atizo los pájaros de carbón.
Son mucho más hermosos que mi búho incorpóreo,
Y me consuelan:
Volando, elevándose, aunque cegados.
Podrían huir revoloteando, negros y refulgentes, podrían ser ángeles de carbón
Si tuviesen algo que decir a alguien.
Pero yo misma me estoy encargando de que no sea así.
Con la punta del hurgón,
Escamo papeles que respiran como la gente,
Los disemino
Entre las lechugas amarillas y las coles alemanas,
Envueltos en sus arcanos sueños azules,
Envueltos como un feto.
Y, entonces, un nombre con los bordes ennegrecidos

Se marchita a mis pies,
Orquídea sinuosa
En un nido de rizoides y de hastío:
¡Ojos pálidos, guturales de charol!
La cálida lluvia pringa mis cabellos, aunque sin extinguir nada.
Mis vena brillan como los árboles.
Perros desgarrando un zorro: eso es lo que parece esto,
Una explosión roja y un grito
Que se expande desde su bolsa rajada y no se detiene
En la mirada yerta
Y la expresión disecada, sino que continúa
Tiñendo el aire,
Contándole a las partículas de las nubes, a las hojas, al agua
Lo que es la inmortalidad. Que él es inmortal.

13 de agosto de 1962

Sylvia Plath, Boston, Massachusetts, 1932, Londres, 1963
en Sylvia Plath, Poesía Completa, Edición de Ted Hughes, Traducción y notas de Xoán Abeleira, Bartebly Editores, Madrid, 2009 
imagen de Bastien Lecouffe-Deharme© – Le Main Rouge, en Uno de los nuestros

Burning the letters

I made a fire; being tired
Of the white fists of old
Letters and their death rattle
When I came too close to the wastebasket
What did they know that I didn't?
Grain by grain, they unrolled
Sands where a dream of clear water
Grinned like a getaway car.
I am not subtle
Love, love, and well, I was tired
Of cardboard cartons the color of cement or a dog pack
Holding in it's hate
Dully, under a pack of men in red jackets,
And the eyes and times of the postmarks.

This fire may lick and fawn, but it is merciless:
A glass case
My fingers would enter although
They melt and sag, they are told
Do not touch.
And here is an end to the writing,
The spry hooks that bend and cringe and the smiles, the smiles
And at least it will be a good place now, the attic.
At least I won't be strung just under the surface,
Dumb fish
With one tin eye,
Watching for glints,
Riding my Arctic
Between this wish and that wish.

So, I poke at the carbon birds in my housedress.
They are more beautiful than my bodiless owl,
They console me--
Rising and flying, but blinded.
They would flutter off, black and glittering, they would be coal angels
Only they have nothing to say but anybody.
I have seen to that.
With the butt of a rake
I flake up papers that breathe like people,
I fan them out
Between the yellow lettuces and the German cabbage
Involved in it's weird blue dreams
Involved in a foetus.
And a name with black edges

Wilts at my foot,
Sinuous orchis
In a nest of root-hairs and boredom--
Pale eyes, patent-leather gutturals!
Warm rain greases my hair, extinguishes nothing.
My veins glow like trees.
The dogs are tearing a fox. This is what it is like
A read burst and a cry
That splits from it's ripped bag and does not stop
With that dead eye
And the stuffed expression, but goes on
Dyeing the air,
Telling the particles of the clouds, the leaves, the water
What immortality is. That it is immortal.

lunes, septiembre 03, 2012

haré un hueco en mi armario



c

Se dobla a diario el codo
y no nos inmutamos ante su condición
de gozne que vincula brazo
con antebrazo. Lo mismo la rodilla: articula
y facilita el vínculo pero sólo
hacia un lado; suele pasarle al vínculo,
alguien se queda siempre
fuera
de él, como si se tratase de un sorteo, como si
hablásemos en presencia de un plato
de menos aceitunas que personas.
No se establece el vínculo a través
de alaridos, ése sería el vínculo de los
sordomudos; en cambio el de la sangre
es más bien silencioso: ofrece alojamiento, mi colchón
y los vuestros sin ánimo de lucro. Si tenéis frío
esta noche, no dejéis de arroparos
con vuestra propia desoxirribosa.
Así es como se cumple lo genético: cuando estalle
la guerra haré un hueco en mi armario
para vosotros y para vuestra ropa
incomprensible. No tendréis que ir a un pozo
a buscar agua, habrá electricidad: mi luz
era ya
vuestra
antes de que surgieran el reuma
y su especialidad, la reumatología. No se han gastado
aún
las articulaciones: crujen, duelen, se traban.
Así es como padecen su carácter
de vínculo.

Mercedes Cebrián, Madrid, 1971
De Mercado Común, 2006
imagen de Zorik Istomin©, en Uno de los nuestros

domingo, septiembre 02, 2012

viniendo con el viento




***
Hay un instante en que lo puro
cambia
         quiebra su quieta razón de ser
ahí antes de la escritura: rasgo íntimo,
huella;

labriego que fecunda la tierra
y bebe tranquilo su leche
en el campo desconocido
de nadie;

apenas una luz que asegura
a su mano otra
forma de caricia.

Las acacias crecen lejos
de allí, y él mira ensimismado
el recorte de su reflejo
en la laguna.

La sudestada crece y algo muere
viniendo con el viento.

de Casa Nueva

***
a K.S

En sombra insiste la evidencia
este jacarandá a la puerta
de la amiga.

Si desatiendo la palabra
perderé toda cuenta
o aquel hilo ganado
para volver sobre mí misma?

"Asistir a aquellas sin nadie!
también sin nadie
es abrir cauce,
instancia de la seda
disolviendo el vacío.

Gabriela De Cicco, Rosario, 1965
de La Duración, Nusud, Rosario, 1994
imagen de Jerry Uelsmann©, en Uno de los nuestros

emily dickinson. me digo que la tierra es breve

*** Me digo que la tierra es breve, y la angustia absoluta. Que hay demasiado mal; ¿pero qué? Me digo que podríamos morir; que la m...