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Mostrando las entradas de septiembre, 2012

al perderte yo a ti

Epigramas

** Te doy, Claudia, estos versos, porque tú eres su dueña.
Los he escrito sencillos para que tú los entiendas.
Son para ti solamente, pero si a ti no te interesan,
un día se divulgarán tal vez por toda Hispanoamérica.
Y si al amor que los dictó, tú también lo desprecias,
otras soñarán con este amor que no fue para ellas.
Y tal vez verás, Claudia, que estos poemas,
(escritos para conquistarte a ti) despiertan
en otras parejas enamoradas que los lean
los besos que en ti no despertó el poeta.

** De estos cines, Claudia, de estas fiestas,
de estas carreras de caballos,
no quedará nada para la posteridad
sino los versos de Ernesto Cardenal para Claudia
         (si acaso)
y el nombre de Claudia que yo puse en esos versos
y los de mis rivales, si es que yo decido rescatarlos
del olvido, y los incluyo también en mis versos
para ridiculizarlos.

** Al perderte yo a ti tú y yo hemos perdido:
yo porque tú eras lo que yo más amaba
y tú porque yo era el que te amaba más.
Pero de nosotros dos t…

en representación de sí mismo

Lamento por el sapo de Stanley Hook

stanley hook llegó a Melody Spring un jueves de noche
con un sapo en la mano
“oh sapo” le decía “sapito mío íntimo mortal y moral y coral
no preocupado por esta finitud
no sacudido por triste condición furiosa” le decía

“oh caballito cantor de la humedad oh pedazo esmeralda”
le decía stanley hook al sapo que llevaba en la mano
y todos comprendieron que él amaba al sapo que llevaba en
la mano
más allá de accidentes geográficos sociológicos demográficos
climáticos
más allá de cualquier condición

“oye mío” decía “hay muerte y vida día y noche sombra y luz”
decía stanley hook “y sin embargo te amo sapo
como amaba a las rosas tempranas aquella mujer de Lesbos
pero más y tu olor es más bello porque te puedo oler”

decía stanley hook y se tocaba la garganta
como raspándose el crepúsculo que entraba y avanzaba y le ponía
el pecho gris
gris la memoria feo el corazón
“oye sapo” decía mostrándole el suelo
“los parientes de abajo también están divididos ni siqui…

la gran estúpida

Monólogo a las 3 a.m.
Mejor que se desgarre cada fibra y que la furia avance, sangre impregnando vívida sillón, alfombra, piso y el almanaque con forma de serpiente confirmando que estás a un millón de verdes condados de acá,
que sentarme muda, retorciéndome bajo las estrellas que hormiguean, con la mirada fija, con menstruación manchando el tiempo de decirnos adiós, de dejar ir a los trenes, y yo, la gran estúpida magnánima, así arrancada de mi reino.
1956
Sylvia Plath, Boston, Massachusetts, 1932, Londres, 1963 Version © Silvia Camerotto Imagen de Steve Richard©, Angelus Series, en Uno de los nuestros
Monologue at 3 A.M
Better that every fiber crack and fury make head, blood drenching vivid couch, carpet, floor and the snake-figured almanac vouching you are a million green counties from here,
than to sit mute, twitching so under prickling stars, with stare, with curse blackening the time goodbyes were said, trains let go, and I, great magnanimous fool, thus wrenched from my one kingdom.
1956

en guardia frente a lo que has visto

2
Hablaré con una voz de greda de un sueño antiguo casi olvidado.
Pero no hablaré para renegar del plural de una prehistoria de espesas frondas, cuando no existía nada tuyo o mío sino nuestro.
No callará por mi boca la tierra negra su memoria. La piedra evocará siempre la angustiante pesadilla humana, que no ha conseguido aún extirpar la dulce evocación del origen.
Mas no sobredimensiones mis palabras, ellas solo te pondrán en guardia frente a lo que has visto ya y vivido, pues las palabras solas no pueden cambiar a un hombreo a un país que rige elespanto, y solo los hombres
y los países aterrados pueden transformarse a sí mismos.
Entre todas las palabras que pronuncié durante los años de la
incertidumbre, éstas serán las otras voces, los vocablos siempre explícitos y casi nunca comprendidos, que tal vez tampoco escucharás, aunque no es la primera vez que dialogamos.
Palabras contra este entramado de plomo que al final será vencido por un sueño, que asciende irreductible entre puñales.
D…

tras los ojos

i
la mesa redonda y roja
en una casa que ya no
donde el sol.

el niño evoca sin saber la foto.

qué había tras los ojos?
extraño aroma
de cuerpos
caídos?


de "La casa de Culpina"


iv
entonces los ojos dijeron dos cosas:

¿hojas? –dijo el primero.
¡sueños! –dijo el segundo.

y todo siguió un curso
de cosas.

de "Otoño en cinco contemplaciones"

Andrés Pedro Alvarado, Buenos Aires, 1982
en El día de la lluvia, Editorial Ruinas Circulares, Buenos Aires, 2012


ingenuamente emocionadas

La gloria de las mujeres
Nos aman cuando somos héroes, en casa, de licencia, o cuando somos heridos en un lugar digno de ser nombrado. Adoran las condecoraciones; creen que la hidalguía redime las desgracias de la guerra. Fabrican proyectiles. Escuchan con placer, nuestras  historias de mugre y peligro, ingenuamente emocionadas. Entronizan nuestros  lejanos ardores mientras combatimos, y  se lamentan sobre nuestros laureados recuerdos cuando nos matan. No pueden creer que las tropas británicas ‘se retiran’ cuando el último espanto del infierno las quiebra, y escapan, pisoteando los cuerpos fatales, tapados de sangre. Oh, madre alemana que sueñas al lado del hogar, mientras tejes calcetines para enviar a tu hijo, su cara hundida más y más en el lodo.

Siegfried Sassoon, Inglaterra, 1886-1967
versión  ©Silvia Camerotto Imagen de Sam Weber©,en Uno de los nuestros

Glory of women

You love us when we’re heroes, home on leave,
Or wounded in a mentionable place.
You worship decorations; you believe
That chivalr…

sí, se puede

No conozco el ser de las cosas, sí sus cualidades
No conozco el ser de las cosas, sí sus cualidades.
Conozco tu ser, no tus cualidades. ¿Por qué esta infinita intriga y capricho?
¿decir cosas frías abrasadoramente? ¿cosas abrasadoras, fríamente? Cuadratura del círculo, qué multitud de aristas,
y volver a empezar desde el principio: escribir con niebla. Mira lo que hace en el espejo la mano que escribe:
lo hace todo al revés.

Nada
“No se puede vivir sin amar.”
“Sí, se puede”, dije
y me vestí de negro
para el último baile de disfraces.
Y tenía la boca llena de polvo
como si se me hubiese secado de tanto llorar
(ahora no había llorado en cincuenta años).
No quiero vuestro cielo, compañeros,
las mendaces promesas, los falsos amigos,
las calles de besos,
las mentiras de espejos huidizos.
Quiero romper el último sello,
la luna que no da luz,
la noche en la que no brilla nada.

Cuando leo, alguien piensa por mí
Cuando leo, alguien piensa por mí.
Cuando escribo, mi mano piensa por mí.
Cuando duermo no …

moriría soltera

Balada de tres

A cenar con mis viejos amigos: él está molesto. Ella nunca llega tarde. Él bromea, los ojos fijos en la puerta — yo examino mi plato. Ella lo besa, pero en la mejilla— eso me favorece, y cuando ella ordena para los dos él no lo quiere
y después pide justamente aquello.  Maldita sea, lo que el matrimonio hace con la gente — y si es ojo por ojo en cosas como esa la vida en común es lo mismo —
francamente moriría soltera. Hasta que llega la comida tratamos de ponernos al día mientras jugamos con nuestros cuchillos,
y todo el tiempo él se toma un trago y se pone sentimental — aunque su mano (dos veces) en mi rodilla no se siente accidental.
Amigos, parecen cansados. La cena decayó— pasen la sal. Como suele ocurrir una pieza se soltó de la máquina de la ternura y yo quedé con la llave en la mano
y no soy naturalmente fatalista: aun así, camino  a casa, me doy cuenta de que hay más gaviotas muertas, chicos con muletas que lo habitual—
Una pequeña excusa para fumar hasta el amanecer, permitiéndome beb…

una actividad silenciosa y secreta

Los ojos de los muertos que ven nacer las lilas

Los  muertos no están solos; hay una actividad
silenciosa y secreta, y un amable desdén
por aquellos que ignoran los detalles del tránsito.
Su indiferencia no es total; cambian las formas
y su fantasma va creciendo adentro, constante y sin apuro.

Es posible, no sé, que desde ese ángulo de visión cautivante
miren pasar los sueños, vean nacer las lilas
y descubran, de súbito, la derrota del tiempo.

Raúl González Tuñón, Buenos Aires, 1905-1974
de El rumbo de las islas perdidas, Editorial Descierto, Buenos Aires, 2012
imagen de Jerry Uelsmann© en Uno de los nuestros

mendigo es quien encuentra aquello que no busca

El otro viaje
No solo a la vejez te lleva el tiempo.
Otro viaje te aguarda.
Has llegado a la tierra donde se ven morir las religiones.
Compartes con el árbol ese placer perdido:
Una extraña ciudad ha venido a rodearte.
Sólo la habitan dioses que la tarde ha exiliado.
Caminas por las calles que sobre ti han caído.
Descubres que la fruta fue un dios al mediodía;
que es un dios que se extingue la primera fogata;
que las hojas son formas sutiles de los rezos;
que viviste rodeado de dioses que ignorabas.
Pero nacieron para ser eternos.
No vieron en la luz secretas despedidas,
ni besaron las puertas de las fugaces danzas.
Mendigo es quien encuentra aquello que no busca
y la mujer que amaste ya no es miedo ni espera,
sino un dios que se ha muerto,
sino una extraña lluvia que solo se recuerda
cuando un aroma cruza tu callada memoria.
Los días son las naves con que el tiempo te aleja.
Has llegado a esa tierra.
Puedes beber en lagos aquello que no vuelve.
Comprendes que los seres comparten con e…

tanta vida que se ignora

Más allá del amor

Todo nos amenaza: 
el tiempo, que en vivientes fragmentos divide 
al que fui 
del que seré, 
como el machete a la culebra; 
la conciencia, la transparencia traspasada, 
la mirada ciega de mirarse mirar; 
las palabras, guantes grises, polvo mental sobre la yerba, 
el agua, la piel; 
nuestros nombres, que entre tú y yo se levantan, 
murallas de vacío que ninguna trompeta derrumba. 

Ni el sueño y su pueblo de imágenes rotas, 
ni el delirio y su espuma profética, 
ni el amor con sus dientes y uñas nos bastan. 
Más allá de nosotros, 
en las fronteras del ser y el estar, 
una vida más vida nos reclama. 

Afuera la noche respira, se extiende, 
llena de grandes hojas calientes, 
de espejos que combaten: 
frutos, garras, ojos, follajes, 
espaldas que relucen, 
cuerpos que se abren paso entre otros cuerpos. 

Tiéndete aquí a la orilla de tanta espuma, 
de tanta vida que se ignora y se entrega: 
tú también perteneces a la noche. 
Extiéndete, blancura que respira, 
late, oh estrella repartida, 
copa, 
pan que …

se acabó eso

Quemando las cartas
Hice una hoguera, cansada ya De los blancos puños de las viejas Cartas  y de su cascabeleo letal Cada vez que me acercaba demasiado a la papelera. ¿Qué sabían ellas que yo ignoraba? Grano a grano, desplegaban Sus arenales allí donde un sueño de agua clara Sonreía burlón como un coche preparado para la huida. Yo no soy nada sutil Amor, amor, y sí, estaba harta De esas cajas de cartón color cemento, esa jauría Sujeta por un odio Obtuso, bajo un montón de hombres vestidos con chaquetas rojas, Y los ojos y las fechas de los matasellos.
Este fuego puede lamer y adular, pero es despiadado: Un fanal que  Mis dedos podrían atravesar aunque Se fundiesen y se combasen. Pero yo les digo: No tocar. Se acabó el escribir, se acabó eso De inclinar y de arrastrar servilmente las manos, y las sonrisas, las sonrisas, Así al menos el ático pasará a ser un buen lugar, Así al menos no me engañarán y pillarán justo debajo De la superficie, con un ojo de latón, Como un pez necio Acechando destellos, Surcando m…

haré un hueco en mi armario

c
Se dobla a diario el codo y no nos inmutamos ante su condición de gozne que vincula brazo con antebrazo. Lo mismo la rodilla: articula y facilita el vínculo pero sólo hacia un lado; suele pasarle al vínculo, alguien se queda siempre fuera de él, como si se tratase de un sorteo, como si hablásemos en presencia de un plato de menos aceitunas que personas. No se establece el vínculo a través de alaridos, ése sería el vínculo de los sordomudos; en cambio el de la sangre es más bien silencioso: ofrece alojamiento, mi colchón y los vuestros sin ánimo de lucro. Si tenéis frío esta noche, no dejéis de arroparos con vuestra propia desoxirribosa. Así es como se cumple lo genético: cuando estalle la guerra haré un hueco en mi armario para vosotros y para vuestra ropa incomprensible. No tendréis que ir a un pozo a buscar agua, habrá electricidad: mi luz era ya vuestra antes de que surgieran el reuma y su especialidad, la reumatología. No se han gastado aún las articulaciones: crujen, duelen, se traban. Así es como padecen s…

viniendo con el viento

***
Hay un instante en que lo puro
cambia
         quiebra su quieta razón de ser
ahí antes de la escritura: rasgo íntimo,
huella;

labriego que fecunda la tierra
y bebe tranquilo su leche
en el campo desconocido
de nadie;

apenas una luz que asegura
a su mano otra
forma de caricia.

Las acacias crecen lejos
de allí, y él mira ensimismado
el recorte de su reflejo
en la laguna.

La sudestada crece y algo muere
viniendo con el viento.

de Casa Nueva

***
a K.S
En sombra insiste la evidencia este jacarandá a la puerta de la amiga.
Si desatiendo la palabra perderé toda cuenta o aquel hilo ganado para volver sobre mí misma?
"Asistir a aquellas sin nadie! también sin nadie es abrir cauce, instancia de la seda disolviendo el vacío.
Gabriela De Cicco, Rosario, 1965 de La Duración, Nusud, Rosario, 1994 imagen de Jerry Uelsmann©, en Uno de los nuestros