Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando las entradas de diciembre, 2012

paciente e imperceptible

Para mi hija
Mirando en los ojos de mi hija leo bajo la inocencia de la carne joven ocultos, indicios de muerte a los que ella no presta atención. Los vientos más  fríos han tocado este cabello, y marañas de algas enredaron estas manos diminutas; El lento veneno de la noche, paciente e imperceptible, afectó su sangre. He visto años sedientos que podrían ser suyos y parecen: infectos, resistiendo a la muerte en batalla cierta, las piernas delgadas enfermizas. O, alimentada por el odio, ella se deleita con la punzada de la agonía de los otros; quizás la cruel esposa  de un sifilítico o de un tonto. Estas especulaciones se agrian bajo el sol. No tengo hija. No deseo ninguna.
Weldon Kees, Beatrice, 1914- San Francisco, 1955 En The Collected Poems of Weldon Kees, University of Nebraska Press, 2003 Version  ©Silvia Camerotto
Imagen de Begemott©, Lies, en Uno de los nuestros
For My Daughter
Looking into my daughter’s eyes I read    Beneath the innocence of morning flesh    Concealed, hintings of death she does n…

mi alma no es un cenicero

Pensamientos en la Habana

Porque habito un susurro como un velamen,
una tierra donde el hielo es una reminiscencia,
el fuego no puede izar un pájaro
y quemarlo en una conversación de estilo calmo.
Aunque ese estilo no me dicte un sollozo
y un brinco tenue me deje vivir malhumorado,
no he de reconocer la inútil marcha
de una máscara flotando donde yo no pueda,
donde yo no pueda transportar el picapedrero o el picaporte
a los museos donde se empapelan asesinatos
mientras los visitadores señalan la ardilla
que con el rabo se ajusta las medias.
Si un estilo anterior sacude el árbol,
decide el sollozo de dos cabellos y exclama:
my soul is not in an ashtray.

Cualquier recuerdo que sea transportado,
recibido como una galantina de los obesos embajadores de antaño,
no nos hará vivir como la silla rota
de la existencia solitaria que anota la marea
y estornuda en otoño.
Y el tamaño de una carcajada,
rota por decir que sus recuerdos están recordados,
y sus estilos los fragmentos de una serpiente
que queremos soldar
sin p…

pero me busca y busca

Poema para ser leído y cantado
Sé que hay una persona
que me busca en su mano, día y noche,
encontrándome, a cada minuto, en su calzado.
¿Ignora que la noche está enterrada
con espuelas detrás de la cocina?

Sé que hay una persona compuesta de mis partes,
a la que integro cuando va mi talle
cabalgando en su exacta piedrecilla.
¿Ignora que a su cofre
no volverá moneda que salió con su retrato?

Sé el día,
pero el sol se me ha escapado;
sé el acto universal que hizo en su cama
con ajeno valor y esa agua tibia, cuya
superficial frecuencia es una mina.
¿Tan pequeña es, acaso, esa persona,
que hasta sus propios pies así la pisan?

Un gato es el lindero entre ella y yo,
al lado mismo de su tasa de agua.
La veo en las esquinas, se abre y cierra
su veste, antes palmera interrogante...
¿Qué podrá hacer sino cambiar de llanto?

Pero me busca y busca. ¡Es una historia!


César Vallejo, Santiago de Chuco, 1892- París, 1938
imagen de Martin Stranka©, It was my sunset, en Uno de los nuestros




cuando dudando al irme

Recuerda
Recuérdame cuando me haya ido lejos, hacia la tierra silenciosa; cuando no alcances ya mi mano o cuando dudando al irme, desee permanecer. Recuérdame cuando ya no más día a día puedas contarme el futuro que soñaste para nosotros: solo recuérdame; tú sabes que entonces será tarde para consejos u oraciones. Mas si me olvidas por un tiempo y me recuerdas luego, no sientas pena: porque si tinieblas y corrupción dejan una huella de lo que pensé alguna vez, mejor será que olvides y sonrías antes que evocarme y padecer.

Christina Georgina Rossetti, Londres 1830-1894
versión © Silvia Camerotto
imagen de Thomas Devaux©, Entre les Mains, enUno de los nuestros
Remember

Remember me when I am gone away,   Gone far away into the silent land;   When you can no more hold me by the hand,   Nor I half turn to go, yet turning stay.   Remember me when no more day by day You tell me of our future that you plann'd:   Only remember me; you understand   It will be late to counsel then or pray.   Yet if you s…

en el itinerario de los días

La vida infinita

A veces me pregunto, al escuchar
como un recuerdo ya, el zorzal cantar

en los fondos más dóciles del sueño,
qué persigue la vida en su diseño

y en qué nos tornaremos cuando nada
nos distinga del aire y de la oleada

del mar que baña orillas de la tierra
donde nacemos y algo nos destierra.

Cuando llegue Átropos, supersticiosa,
con su cara de negra mariposa,

¿tendremos el anillo de oro mágico
que nos protegerá del hado trágico?

¿O tendremos las alas, el caballo,
que traspasará el vidrio como un rayo?

¿O perderemos todo en un momento
con el secreto y breve adiestramiento

que nos dan ya las cosas indistintas?
No escribiremos con las mismas tintas.

No pasará Alejandro Nevsky sólo
con música, armadura y protocolo

en los cinematógrafos oscuros.
No existirán los largos, largos muros

en el remoto imperio de la China;
ni en el Tibet los monjes, su doctrina.

No existirán las sombras ni los piélagos.
ni las montañas ni los archipiélagos,

ni esos bustos dorados, ni esos nombres
ni …

quiero ayudar al bueno

Me viene, hay días, una gana ubérrima 
Me viene, hay días, una gana ubérrima, política,
de querer, de besar al cariño en sus dos rostros,
y me viene de lejos un querer
demostrativo, otro querer amar, de grado o fuerza,
al que me odia, al que rasga su papel, al muchachito,
a la que llora por el que lloraba,
al rey del vino, al esclavo del agua,
al que ocultóse en su ira,
al que suda, al que pasa, al que sacude su persona en mi alma.
Y quiero, por lo tanto, acomodarle
al que me habla, su trenza; sus cabellos, al soldado;
su luz, al grande; su grandeza, al chico.
Quiero planchar directamente
un pañuelo al que no puede llorar
y, cuando estoy triste o me duele la dicha,
remendar a los niños y a los genios.

Quiero ayudar al bueno a ser su poquillo de malo
y me urge estar sentado
a la diestra del zurdo, y responder al mundo,
tratando de serle útil en
lo que puedo, y también quiero muchísimo
lavarle al cojo el pie,
y ayudarle a dormir al tuerto próximo.

¡Ah querer, éste, el mío, éste, el mundial,
interhumano y parroq…

un niño ha nacido

¡feliz navidad para todos!

por hacerte invisible

Por mucho que nos duela
a Josefina Susana Fragueiro


¿Y ahora dónde estás,
expulsada de todos los paraísos de este mundo,
sin haber encontrado tu lugar ni en el bosque de la cigarra ni en la torre de la hormiga,
y ni siquiera en un páramo de soledad que se amoldara como un hecho resignado a tu cuerpo,
como una almohada de renunciamiento a tu cabeza?
Ya habrás cruzado lúcida, con tus ojos de lámpara votiva,
ese punto de fuga del que hablabas,
donde empieza a invertirse la distancia y a ensancharse la tierra de la promisión.
Ahora, cuando podrías enseñarme todos los subterfugios del camino,
simularás sin duda no saberlos para exaltar las orgullosas tentativas de mis pies
y erigirme un sitial de reina en mis errores,
igual que de este lado.
¡Hemos andado juntas tantos años palpando las costuras que nos unieron a este trama!
Tú cortaste los nudos y soltaste de un golpe todas las puntadas,
con ese mismo exceso con que repartías tu pan y te precipitabas en el abismo y en la hoguera
-sí, el des…

todo el itinerario en mi regazo

Peregrinaje

Ya no estamos esos cuatro que viajamos
en busca de la claridad y la salvación.
La vida apegándose a sus muros de cal, a su paso.
Mi padre no tenía aun mi edad, mi madre era muy joven.
Como una burbuja de esperanza íbamos
en peregrinación hacia el norte.
Houston, Nueva York, Montreal, trenes, aviones,
hoteles metafísicos con vacas alzadas en la entrada,
albercas en los pies de la cama,
cuerpos negros brillantes y sedosos,
y todo novedad.
Ana Luisa en su jirafa con ruedas, pequeñita,
persiguiendo un mundo que ya no alcanzaría
y en el que me conduce.
Íbamos cruzado el cañón hacia el Empire,
arreando un sol por los desfiladeros de Nueva York,
hasta caer dormidos entre cabezales oscuros.
Y en el envés mis padres,
relucientes en la vida adulta,
hacia el amanecer juntos de nuevo.
Agua de infancia.
Todo el itinerario en mi regazo.
Como el tren a Montreal,
en un último vagón por bosques aprehendidos,
abrazados,
viendo cómo se iba el paisaje
desde la barandilla
y venía siempre.

Pedr…

intraducible

Filología
Primero escribes de cómo el calor se parece a otro cuerpo sobre tu espalda: vas perdiendo años cada día por los minerales. Te enseñan a tomar Coca Cola con sal para la transpiración.                         Algunas cosas parecen estar cerca de casa — siempre hay alguien a la pesca de algo nuevo que decir sobre la luna, y todos crían pollos, pero no puedes conseguir manteca, y no importa si tienes papel europeo y el lenguaje es un campo minado.                                     Dieciséis sustantivos para sostener las formas que la explosión hace del espacio ciudadano: todos provenientes de los nombres de artistas antiguos. Un Instituto que gestiona la retórica del dolor. Sus eruditos están eximidos del servicio, pero (Dios mío) son estrechos. Para llegar al piso superior debes subir con bestial dolor, a través de los monótonos, nivelados directivos mediocres del trauma, hasta el panóptico de vidrio triple donde los complots de profesores universitarios apuntan a un sufrimiento tan delicado que …

son todos estoicos

** Estirpe
Los mendigos mayores no dicen nada, no hacen nada.
Saben que es inútil y exhaustivo. Se dejan estar. Se dejan estar.
Déjanse estar al sol o a la lluvia, con el mismo aire de entero valor,
lejos del cuerpo que dejan en cualquier lugar.
Entretiénense en extender la vida por el pensamiento.
Si alguien habla, su voz huye como un pájaro que cae.
Y es de tal modo imprevista, innecesaria y sorprendente
que para oírla bien tal vez giman algún ay.
¡Oh, no gemían, no!... Los mendigos mayores son todos estoicos.
Pondrán su miseria junto a los jardines del mundo feliz
pero no quieren que, desde el otro lado, sepan de la extraña suerte
que los recorre como un río un país.
Los mendigos mayores viven fuera de la vida: se excluyeron.
Abren sueños y silencios y desnudos espacios a su alrededor.
Tienen su reino vacío, de altas estrellas que no cobijan.
Su mirar jamás mira y su boca no llama ni ríe.
Y su cuerpo no sufre ni goza. Y su mano no toma ni pide.
Y su corazón es una cosa que, si exist…

el séptimo círculo

Infierno, Canto duodécimo

[Séptimo círculo. Custodio: el Minotauro. Primera estiba: los violentas contra el prójimo o sus cosas. Custodios: los centauros. Sangre hirviente. Alejandro, Dionisio de Siracusa, Azolino da Romano, Opizzo d'Este, Guido di Montfort, Atila, Pirro, Sexto (hijo de Pompeyo), Rinieri da Corneto, Rinieri dei Pazzi. Pasadas las tres del Sábado Santo]

Era el lugar donde a descender la riba
fuimos, alpestre, y para quien lo habita, incluso,
tal que toda mirada le sería esquiva.

Como en aquella ruina que en el lado
de acá del Trento el Adigio golpea,
o por terremoto o por sostén falto,

desde la cima del monte, del que baja
al llano, está la roca tan hundida
que paso alguno daría a quien subiera,

tal de ese barranco era el descenso;
y arriba, en la punta de la rota laca
el oprobio de Creta estaba echado: *

aquel concebido en la falsa vaca;
y cuando nos vio, se mordió a sí mismo,
como quien dentro de sí la ira mata.

Mi sabio al verlo le gritó: "¿Acaso
crees que …

y el centro es vacío

***
andan cayéndose
los días
por todos los costados

y la gravedad tira al centro
y el centro es vacío
para llenarse entonces uno
otro
nunca saben bien adónde está
qué es
lo que está haciendo:

crol
en medio del Atlántico.

El invierno se deshace justo
en el momento en que lo nada
todavía recuerda (uno) su mirada en las aguas
de la época

(otro) nada la inmensa llaga
con el grito más agudo
de los brazos más cansados
con la visión de plenitud apesadumbrada
que da la muerte.


***
con todos los jugadores

la inteligencia ha perdido la mística
es de tontos contraponer la duda al misterio
lo tangible a lo ilusorio:
vivir por descarte es el mayor contrasentido

si al final
el único ilustrado es el jardinero
que asiste erecto como pene o pezón
para que nazcan cielos de las flores siempre

y no perpetuar velorios
de jardines fenecidos.

***
todo nunca alcanza
en partes nada para seguir
jugando

vendo autopartes
pavadas burocráticas
comestibles
mastico unas rabias
practico otras paciencias

y mi estanque so…

hago una moción de orden

Moción de orden

Muchos de los que nos precedieron
en el uso de la palabra
no tenían ganas de hacerlo
estaban dormidos
miraban a través nuestro
y se iban con tristeza.
Por eso hago una moción de orden:
que todo el que pida la palabra
sea previamente sometido a vejámenes
y pruebas de eficacia.

de Poeta antiguo, 1980

La poesía tiene una felicidad que le es propia

Sobre el pentagrama Haendel
señaló el momento en que comenzó a quedarse ciego
y el manuscrito yace ahora en su casa natal donde
el visitante es invitado a sentarse y escuchar el furioso advenimiento del Mesías
o lo que es igual todo es sacudido por la música
hasta los clavecines y los pisos donde Haendel jugueteó de niño
mientras la inscripción marginal señala que hay que cerrar los ojos
y pensar en la música del caos, algo
que ignoran los astronautas o que conozco
por repetidas incursiones a la realidad
pero que para Haendel fue quedarse ciego
tentar el borde de la cama, probar el vacío de cada paso
con el orinal en la mano por …

diviso il sole partoriva

**
296. Compara el discurso de su amor con el de un arroyo

Torcido, desigual, blando y sonoro,
te resbalas secreto entre las flores,
hurtando la corriente a los calores,
cano en la espuma y rubio en el oro.

En cristales dispensas tu tesoro,
líquido, plectro a rústicos amores;
y templando por cuerdas ruiseñores,
te ríes de crecer con lo que lloro.

De vidro, en las lisonjas, divertido,
gozoso vas al monte; y, despeñado,
espumoso encaneces con gemido.

No de otro modo el corazón cuitado,
a la prisión, al llanto se ha venido
alegre, inadvertido y confiado.


**
298. Amante que hace lección para aprender a amar de maestros irracionales

Músico, llanto, en lágrimas sonoras,
llora monte doblado en cueva fría,
y destilando líquida armonía,
hace las peñas cítaras canoras.

Ameno y escondido a todas horas,
en mucha sombra alberga poco día;
no admite su silencio compañía:
solo a tí, solitario, cuando lloras.

Son tu nombre, color y voz doliente
señas, más que de pájaro de amante;
puede aprender dolor de ti un ausente.

Est…