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Mostrando las entradas de junio, 2013

el más débil es tan inmortal como yo

42

Grito en medio de la muchedumbre,
y grito con la voz rotunda, arrolladora y terminante.
Oíd, hijos míos, 
hombres, mujeres, adolescentes,
familiares y amigos... oíd:

La canción va a llegar a su clímax,
ha pasado el preludio de las flautas
y de los acordes sencillos tocados con ágiles dedos...
Siento ya el retumbo precipitado del final,
gira mi cabeza,
la música trepida (no es música de órgano),
y hay gentes a mi alrededor que no son mis parientes.
Oíd todos:
Siempre la tierra dura,
siempre los que comen y los que beben,
siempre el sol que asciende y el sol que declina,
siempre el aire
y las mareas incesantes,
siempre yo y mi vecino amables, perversos... humanos,
siempre la vieja pregunta inexplicable,
siempre la espina en el dedo
y siempre los gritos de la congoja y del hambre.
Siempre el azuzante ¡hala, hala! hasta que descubrimos al taimado que se esconde y lo hacemos salir,
siempre el amor
y siempre el líquido sollozante de la vida... 
siempre el pañuelo sujetando la mandíbula del difunto
y siempre el túm…

antonio machado. XIII.

XIII
Hacia un ocaso radiante
caminaba el sol de estío,
y era, entre nubes de fuego, una trompeta gigante,
tras los álamos verdes de las márgenes del río. Dentro de un olmo sonaba la sempiterna tijera
de la cigarra cantora, el monorritmo jovial,
entre metal y madera,
que es la canción estival. En una huerta sombría,
giraban los cangilones de la noria soñolienta.
Bajo las ramas obscuras el son del agua se oía.
Era una tarde de julio, luminosa y polvorienta.
Yo iba haciendo mi camino
absorto en el solitario crepúsculo campesino. Y pensaba:  «¡Hermosa tarde, nota de la lira inmensa,
toda desdén y armonía;
hermosa tarde, tú curas la pobre melancolía
de este rincón vanidoso, obscuro rincón que piensa!» Pasaba el agua rizada bajo los ojos del puente.
Lejos la ciudad dormía,
como cubierta de un mago fanal de oro trasparente.
Bajo los arcos de piedra el agua clara corría. Los últimos arreboles coronaban las colinas
manchadas de olivos grises y de negruzcas encinas.
Yo caminaba cansado,
sintiendo la v…

lo que será el recuerdo

Una figura mira desde el cuarto

Un día irá al desván, al remate, a la nada.
Ahora sobrevive entre la indiferencia
por encima del tiempo que ronda los relojes.
Gentes envejecidas, nuevos rostros,
ausencia, larga sombra.

En la sala que tanto desearon
y ahora  a veces el polvo su aburrimiento habita.
¿Quién dice que no es ella quien contempla
la vida de los otros, cómo crece
lo que será el recuerdo y el olvido?

Raúl González Tuñón, Buenos Aires, 1905-1974
de Poemas para el atril de una pianola, Libros de Tierra Firme, Buenos Aires, 1993
imagen de Modigliani, en Blog Da Regbit

un poema indispensable y con el debido permiso

de Poemas elegidos en Otra Iglesia es Imposible


Jorge Fondebrider
(Buenos Aires, 1956)
Escrito sobre una mesa de Montparnasse, de Raúl González Tuñón
Mis primeros intentos de leer poesía escrita en castellano durante la adolescencia fueron un fracaso. Supongo que  mucho tuvo que ver el azar: no tuve suerte con los autores, no me hablaban, no eran para mí. Creo que el primero fue Nicolás Guillén, que me pareció francamente horrible. Pablo Neruda y susVeinte poemas… me resultaron empalagosos (debo decir que nadie me dijo que probara suerte conResidencia en la tierra), a los españoles siempre los toleré mal y los argentinos, hasta entonces, eran apenas el soneto dominguero de La Nación, que, por lo general, no era de Borges. Por eso, cuando entré en la escuela secundaria, gracias a algunos compañeros y al bibliotecario del colegio descubrí un montón de poesía que estaba escrita en ese otro castellano, no el de la tradición, sino el de la traducción, al que por mucho tiempo di por bueno. Y ah…

julio cortázar. negro el 10 y otros poemas

Negro el 10
1. Empieza por no ser. Por ser no. El Caos es negro. Como es negra la nada.
2. Nace la claridad, su gallo triza el cielo, se esponjan los colores/vanidosos.
Pero el negro se ahínca primigenio. Toda luz en el carbón se abisma en el basalto.
3. Tes physiciens appellent corps noirstous ceux qui absorbent intégralement les radiations reçues.
Para mejor lanzarlos al asalto del día. (Goya pudo decirlo).
4. Socavón en la sangre, en la memoria, lo negro sube a la palabra, es la tormenta rabiosa de los odios y los celos: Othello el blackamoor, el moro negro (para el lívido Yago, siempre).
5. Padre profundo, pez abisal de los orígenes, retorno a qué comienzo, estigia contra el sol y sus espejos, término de los cambios, última estela de las mutaciones, palabra del silencio.
6. Su palacio nocturno: el sueño, el párpado sedosa guillotina del diurno pavorreal para que sólo las similitudes desplieguen sus tapices de morado, de púrpura y de óxidos, harem del negro, esperma de los sueños.
7. Se diría que le gusta que lo apl…

ella sola se irá

La abandonada

Por la oscura región de vuestro olvido. GARCILASO, Soneto XXXII
No se le ocurre al tiempo repetir 
sus caras en las nubes del poniente,
y se mueren impenitentemente
tiempos entristecidos al huir.

Ella sola se irá como en un sueño,
como en un sueño donde brilla el frío,
costeando márgenes de un vago río
donde el destino forma su diseño.

Y Dios que la contempla omnipotente
de indiferencia, siente su destreza
crecer al otorgar tanta tristeza.
Ella repite persistentemente:

Ah, si quisieras ser como te amé
volvería la luz ser como antes;
no habría primaveras repugnantes
ni fragmentos heridos en mi fe.

Ah, si pudiera ser como me amabas,
sin la inquietud que vuelve tan cobarde,
volverían los cielos de otra tarde
a penetrar mi anhelo, que encantabas.

***

La abandonada
segunda versión
¡No se le ocurre al tiempo repetir
sus caras en las nubes del poniente!
Y se miueren impenitentemente
tiempos entristecidos al huir.

Por eso estoy acás como en un sueño,
como en un sueño largo que no es mío,
costeando márgenes de …

cuando olvidé y corrí

Mis sueños son de un campo muy lejano

Mis sueños son de un campo muy lejano
entre la sangre, el humo y los disparos:
allí están mis amigos en sus tumbas
pero yo en mi sepulcro no me encuentro. 

Conocí los oficios de los hombres
yo también aprendí la lección simple;
mas cuando olvidé y corrí, sólo ellos
rememoraron y permanecieron..

A.E.Housman, Bromsgrove, 1859 - Cambridge, 1936
versión de Silvina Ocampo
en Silvina Ocampo, Poesía completa, Tomo I, Emecé, Buenos Aires, 2002
imagen de A.E. Housman
My Dreams Are of a Field Afar
My dreams are of a field afar And blood and smoke and shot. There in their graves my comrades are, In my grave I am not.
I too was taught the trade of man And spelt the lesson plain; But they, when I forgot and ran, Remembered and remained.

y cada dos la división del pan

***
Catecismo animal
Somos duros fragmentos arrancados del reverso del cielo,
trozos como cascotes insolubles
vueltos hacia este muro donde se inscribe el vuelo de la realidad,
la mordedura blanca del destierro hasta el escalofrío.
Suspendidos en medio del derrumbe por obra del error,
enfrentamos de pie las inclemencias, la miserable condición del rehén,
expuestos del costado que se desgasta al roce de la arena y al golpe del azar,
bajo el precario sol que quizás hoy se apague, que no salga mañana.
No tenemos ni marca de predestinación ni vestigios de las primeras luces;
ni siquiera sabemos qué soplo nos expulsa y nos aspira.
Apenas si el sabor de la sed, si la manera de traspasar la niebla,
si esta vertiginosa sustancia en busca de salida,
hablan de alguna parte donde las mutiladas visiones se completan,
donde se cumple Dios.
Ah descubrir la imagen oculta e impensable del reflejo,
la palabra secreta, el bien perdido,
la otra mitad que siempre fue una nube inalcanzable desde la soledad

sería tan sencillo, me digo

Abrir la puerta me pregunto
y es una pregunta inmoral
si servirá de algo abrir esa puerta
que da al patio
a la tierra
al viento del mundo
a los pasos de la gente
me pregunto
si servirá de algo escribir
a estas horas de la noche
en el silencio de mi habitación
con la puerta cerrada

sería tan sencillo
me digo
abrir por fin la puerta
y asomarme y mirar
dejando que me lleven
los pasos y la sombras del camino
me pregunto si servirá de algo explicar
por qué no explico
cuando tanta palabra y confidencia
intentaron traducirme
y ponerme al descubierto

si servirá de algo abrir la puerta
me pregunto
y andar por el patio
por el mundo entre la gente
abrir de par en par la puerta
para que todo pueda cumplirse
como la hoja de un cuchillo al extremo de un puente
como la red y el roble que salvan la alegría al final del espectáculo
como el canto de las aguas y el susurro de la siesta
como la playa en sombras y el lecho infinito de los amantes reencontrados

para que todo pueda cumplirse
la luz la noche la inocencia
el nombre que pasa ent…

y si hay algo quebrado en esta tarde

Los pasos lejanos

Mi padre duerme. Su semblante augusto
figura un apacible corazón;
está ahora tan dulce...
si hay algo en él de amargo seré yo.

Hay soledad en el hogar; se reza;
y no hay noticias de los hijos hoy.
Mi padre se despierta, ausculta
la huida a Egipto, el restañante adiós. 
Está ahora tan cerca;
si hay algo en él de lejos, seré yo.

Y mi madre pasea allá en los huertos,
saboreando un sabor ya sin sabor.
Está ahora tan suave,
tan ala, tan  salida, tan amor.

Hay soledad en el hogar sin bulla,
sin noticias, sin verde, sin niñez. 
Y si hay algo quebrado en esta tarde,
y que baja y que cruje
son dos viejos caminos blancos, curvos.
Por ellos va mi corazón a pie.

César Vallejo, Santiago de Chuco, Perú, 1892- París, 1938
de Los Heraldos Negros, Editorial Losada, Buenos Aires, 1961
imagen de Paul Klee, Memory of a Garden, en It's about time

que antes la querías

Mensaje a Rubén Darío
Maestro Darío, yo tengo un encargo De la Primavera que llegó anteayer; Y como es de amores y no sale largo, Sucede que en verso lo voy a poner.
Dice que no es justo lo que haces con ella, Si habiéndote dado, tesoro sin par, Su beso en las flores y su alma en la estrella, La olvidas y ahora no quieres cantar.
Que antes la querías, que no te ha hecho nada, Que ya no contestas sus cartas de amor, Que desde hace un año, pobre abandonada, El último mirlo se porta mejor.
Qué vano y ligero, tu amor fue de un día. Que a pesar de todo, Musset no era así, Que de ella te apartas con melancolía, Aunque ella fue siempre buena para ti.
Que el sauce murmura, que dos ruiseñores Se mueren por ella, como es natural, Y aunque está muy triste para otros amores, Va sintiendo pena de causarles mal.
Bien que en ella suele no ser la constancia Más que un frágil moño sobre el corazón, Aqueste reproche de perseverancia Yo creo, maestro, que tiene razón. 
de Horas Doradas
Leopoldo Lugones, Villa …

wallace stevens. otra mujer que llora

Otra mujer que llora
Desahoga la tristeza de tu corazón demasiado amargo, que el duelo no endulzará.
El veneno crece en esta oscuridad. Está en el agua de las lágrimas sus flores negras se elevan.
La gloriosa causa del ser, la imaginación, la única realidad en este mundo imaginario
te deja con él, a quien la fantasía no conmueve, y te perfora una muerte.
***
Del misterio de Don Joost
He terminado mi batalla con el sol; y mi cuerpo, el viejo animal, no sabe nada más.
Las poderosas estaciones criadas y asesinadas, y fueron ellas los genios de sus propios fines.
Oh, pero el mismo ser de la tormenta del sol y esclavos, crianza y muerte, el viejo animal,
los sentidos y el sentimiento, el sonido mismo y la visión, y todo lo que hubo de la tormenta, no sabe nada más.
Wallace Stevens, Reading, 1879 - Hartford, 1955 En Wallace Stevens, Selected Poems, Faber & Faber, Londres, 1978 Versión © Silvia Camerotto imagen de Juan Antonio Cendón, en Dibujos y pinturas de Juan Cendón

Another Weeping Woman

Pour the unhappiness out
F…

es un río, este lenguaje

Lenguajes
No hay asideros en un lenguaje a donde los hombres puedan aferrarse o marcarlo con signos para conmemorarlo. Es un río, este lenguaje, una vez cada mil años abriendo un nuevo curso cambiando  su camino hacia el océano. Es efluvio de montaña mudándose  a los valles y de nación a nación cruzando las fronteras y mezclándose. Los lenguajes mueren como ríos. Palabras hoy cobijadas por tu lengua y fragmentadas  para dar forma al pensamiento entre tus  dientes y labios que hablan ahora y hoy será ajados  jeroglíficos en diez mil años a partir de ahora. Canta —y al cantar— recuerda que tu canción muere y cambia y que no habrá aquí mañana mucho más que el viento que sopló hace diez mil años.

Carl Sandburg,  Illinois, 1878- 1967 Versión de © Silvia Camerotto  Imagen de J.M.W. Turner, Chain Bridge over the River Tees, 1838, en The Victorian Web
Languages
There are no handles upon a language Whereby men take hold of it And mark it with signs for its remembrance. It is a river, this language, Once in a thousand ye…

el resto de nosotros esperaba

Ave atque vale
Pero así es como era en el viejo mundo —todas sus estrellas y estaciones en complicidad. Los afortunados quemados barridos por  guerras y amores — su ceniza cayendo espesa y enfriando
un continente. El resto de nosotros esperaba paciente y poco a poco, nuevos dioses emergían, hipócritas folletos de bienvenida debajo de las puertas, dejando vahos de colonia barata en las escaleras.
* Atis por ejemplo: he ahí un nombre que no se oye mucho en las fiestas —
pobre muchacho histérico que cortó su propio sexo de cuajo
y despertó perdido, criatura escindida balanceándose pálido en un charco de sangre —
brindemos por eso; por la confusa pena de Ariadna
refrescándose a diario con la marea; Egeo al acecho en el mar profundo—
protegido como una botella gigante... ¡Oh héroes novias ninfas ondinas reyes
dioses y semidioses! Un espasmo, un deslumbramiento, vislumbrado como
pezones o el blanco de los ojos en distendidos crepúsculos suburbanos, O
* como si no fuéramos así de irónicos en estos días afortunados nosotr…