miércoles, julio 31, 2013

igual a ratas en el sótano


Por qué no soy budista

Además el problema de la ira;
sus idas y vueltas —como

una sirena en su punto más cercano
es PERSONAL
                                   y chilla metiéndose
por una ventana abierta
de mi casa tranquila y ahora
                                   ¿de quién

es este lenguaje de letrina
en tu linda y educada boca?

Acostarse cuando hay pelea es igual a ratas
en el sótano.
                        ¿No deberíamos
abandonar nuestra casa
e irnos de nuestro país—
todos los hijos de los Budas
                        lo hacen así. A

mados mis libros y mis
costosas paredes blancas y mis alhajas
en cajas mullidas mi ira.



Tiffany Atkinson, Berlin, 1972
De Catula et Al, Bloodaxe Books, Northumberland, 2011
Versión de © Silvia Camerotto
imagen en Lovely Pictures of Lord Buddha

Why I am not a Buddhist

Also the problem of anger;
its dopple drive-bys — like

a siren at its closest point
is PERSONAL
                                   it screams in
through an open window
of my calm house and now
                                   whose

is this bog-wall language
in your pretty schoolmouth?

To bed on a quarrel is rats
in the basement.
                        Shouldn’t
we give up our home
and set forth from our country —
the Sons of the Buddhas
                          all practice this way. Be-

loved my books and my
costly white walls and my jewells
in soft boxes my anger.

martes, julio 30, 2013

derrubios de ladera



En la guarda de los Cantos de Pound

Ahí están los Alpes. ¿Qué se puede decir sobre ellos?
No tienen sentido. Glaciares fatales, riscos que excéntricos trepan,
un revoltijo de rocas y de yuyos,  pastura y rocas, derrubios de ladera,
et l’on entend, quizás, le refrain joyeux et leger.
Quién sabe lo que el hielo habrá marcado en la roca que alisa.

Ahí están, tendrás que dar un largo rodeo
si quieres evitarlos.
Cuesta un poco acostumbrarse. ¡Ahí están los Alpes,
idiotas! ¡Siéntense y esperen a que se desmoronen!

Basil Bunting, Benwell and Scotswood, 1900- Hexham, 1985
En The Complete Poems of Basil Bunting (1900-85), Oxford University Press, 1994
Versión © Silvia Camerotto


On the Fly-Leaf of Pound's Cantos

There are the Alps. What is there to say about them?
They don't make sense. Fatal glaciers, crags cranks climb,
jumbled boulder and weed, pasture and boulder, scree,

et l'on entend, maybe, le refrain joyeux et leger.
Who knows what the ice will have scraped on the rock it is smoothing?

There they are, you will have to go a long way round
if you want to avoid them.
It takes some getting used to. There are the Alps,
fools!
Sit down and wait for them to crumble! 

martes, julio 23, 2013

amar el daño


Soneto 126

Desmayarse, atreverse, estar furioso,
áspero, tierno, liberal, esquivo,
alentado, mortal, difunto, vivo,
leal, traidor, cobarde y animoso;

no hallar fuera del bien centro y reposo,
mostrarse alegre, triste, humilde, altivo,
enojado, valiente, fugitivo,
satisfecho, ofendido, receloso;

huir el rostro al claro desengaño,
beber veneno por licor süave,
olvidar el provecho, amar el daño,

creer que un cielo en un infierno cabe,
dar la vida y el alma a un desengaño:
esto es amor: quien lo probó lo sabe.

1634

Lope de Vega, Madrid, 1562-1635
de Rimas humanas y divinas del licenciado Tomé de Burguillos, Editorial Castalia, Madrid, 2005,
imagen de Francisco de Goya, Serie Caprichos, Número 17 "Bien tirada está", en Museo Nacional del Prado

domingo, julio 21, 2013

césar vallejo. nómina de hueso


Nómina de hueso

Se pedía  a grandes voces:
-Que muestre las dos manos  a la vez.
Y esto no fue posible.
-Que mientras llora, le tomen la medida de sus pasos.
Y esto no fue posible.
-Que piense un pensamiento idéntico, en el tiempo en que un cero permanece inútil.
Y esto no fue posible.
-Que haga una locura.
Y esto no fue posible.
-Que entre él y otro hombre semejante a él se interponga una muchedumbre de hombres como él.
Y esto no fue posible.
-Que le comparen consigo mismo.
Y esto no fue posible.
-Que le llamen, en fin, por su nombre.
Y esto no fue posible.

Entre el dolor y el placer medían tres criaturas,
de las cuales la una mira a un muro,
la segunda usa de ánimo triste
y la tercera avanza de puntillas;
pero, entre tú y yo,
sólo existen segundas criaturas.

Apoyándose en mi frente, el día
conviene en que, de veras,
hay mucho de exacto en el espacio;
pero, si la dicha, que, al fin, tiene un tamaño,
principia, ¡ay! por mi boca,
¿quién me preguntará por mi palabra?

Al sentido instantáneo de la eternidad 
corresponde
este encuentro investido de hilo negro, 
pero a tu despedida temporal,
tan sólo corresponde lo inmutable,
tu criatura, el alma, mi palabra.

Cuatro conciencias
simultáneas enrédanse en la mía!
Si vierais cómo ese movimiento
apenas cabe ahora en mi conciencia!
Es aplastante! Dentro de una bóveda
pueden muy bien
adosarse, ya internas o ya externas
segundas bóvedas, mas nunca cuartas;
mejor dicho, sí,
mas siempre y, a lo sumo, cual segundas.
No puedo concebirlo; es aplastante.
Vosotros mismos a quienes inicio en la noción
de estas cuatro conciencias simultáneas,
enredadas en una sola, apenas os tenéis
de pie ante mi cuadrúpedo intensivo.
Y yo, que le entrevisto (Estoy seguro)!

César Vallejo, Santiago de Chuco, 1892- París, 1938
de Poemas Humanos, Editorial Losada S.A., Bueno Aires, 1961
imagen de Gustave Klimt en Klimt Gallery

viernes, julio 19, 2013

si fue verdad, tú lo sabes


II

Zagala, así Dios te guarde,
que me digas si me quieres,
que aunque no pienso olvidarte,
impórtame no perderme.
A tus ojos me subiste,
en ellos vi cómo llueven
cuando quieren perlas vivas
y rayos cuando aborrecen.
Si fue verdad, tú lo sabes;
mis desconfianzas temen
que, como hay gustos que engañan,
habrá lágrimas que mienten.
Los hechizos de tu llanto
divinamente me prenden,
pues mis ojos de los tuyos
veneno de perlas beben.
Tus lágrimas me aseguran.
Tus regalos me entretienen,
tus favores me confían
y tus celos me enloquecen.
Mas en medio destas cosas,
por cualquiera enojo leve,
si quieres, ¿cómo es posible
que te vayas y me dejes?
Tres días ha que te fuiste
a los prados y a las fuentes,
dejando las de mis ojos,
adonde pudieras verte.
¿En qué mejores cristales
quien ama mirarse puede,
si espejos del alma vivos
fueron las lágrimas siempre?
O me quieres o me olvidas;
si me olvidas, ¿cómo vuelves?;
y si me quieres, zagala,
¿cómo gustas de mi muerte?
Por hablar con las serranas
acaso y sin detenerme,
¡ay Dios, qué duras venganzas
de culpas que no te ofenden!
Traen del baile a tu choza
mil almas tus ojos verdes
y no los riño celoso,
Dios sabe si culpa tienen,
y tú me matas a mí,
que si he pensado ofenderte
antes que mire otros ojos
los míos llorando cieguen.
Zagala del alma mía,
vuelve por tu vida a verme;
mas ninguna obligación
te traiga si me aborreces,
que yo me sabré morir
desesperado y ausente
porque me debas matarme,
porque no te canse el verme.

Lope de Vega, Madrid, 1562-1635
en La Dorotea, 1632
imagen de Lecturas hispánicas

jueves, julio 18, 2013

cuanto más despierto más burlado



Soledad Primera
 (Parte I)

Era del año la estación florida
En que el mentido robador de Europa
—Media luna las armas de su frente,
Y el Sol todo los rayos de su pelo—,
Luciente honor del cielo,
En campos de zafiro pace estrellas,
Cuando el que ministrar podía la copa
A Júpiter mejor que el garzón de Ida,
—Náufrago y desdeñado, sobre ausente—,
Lagrimosas de amor dulces querellas
Da al mar; que condolido,
Fue a las ondas, fue al viento
El mísero gemido,
Segundo de Arïón dulce instrumento.
Del siempre en la montaña opuesto pino
Al enemigo Noto
Piadoso miembro roto
—Breve tabla— delfín no fue pequeño
Al inconsiderado peregrino
Que a una Libia de ondas su camino
Fió, y su vida a un leño.
Del Océano, pues, antes sorbido,
Y luego vomitado
No lejos de un escollo coronado
De secos juncos, de calientes plumas
—Alga todo y espumas—
Halló hospitalidad donde halló nido
De Júplter el ave.
Besa la arena, y de la rota nave
Aquella parte poca
Que le expuso en la playa dio a la roca;
Que aun se dejan las peñas
Lisonjear de agradecidas señas.
Desnudo el joven, cuanto ya el vestido
Océano ha bebido
Restituir le hace a las arenas;
Y al Sol le extiende luego,
Que, lamiéndole apenas
Su dulce lengua de templado fuego,
Lento lo embiste, y con suave estilo
La menor onda chupa al menor hilo.

No bien, pues, de su luz los horizontes
—Que hacían desigual, confusamente,
Montes de agua y piélagos de montes—
Desdorados los siente,
Cuando —entregado el mísero extranjero
En lo que ya del mar redimió fiero—
Entre espinas crepúsculos pisando,
Riscos que aun igualara mal, volando,
Veloz, intrépida ala,
—Menos cansado que confuso— escala.
Vencida al fin la cumbre
—Del mar siempre sonante,
De la muda campaña
Árbitro igual e inexpugnable muro—,
Con pie ya más seguro
Declina al vacilante
Breve esplendor de mal distinta lumbre:
Farol de una cabaña
Que sobre el ferro está, en aquel incierto
Golfo de sombras anunciando el puerto.
«Rayos —les dice— ya que no de Leda
Trémulos hijos, sed de mi fortuna
Término luminoso.» Y —recelando
De invidïosa bárbara arboleda
Interposición, cuando
De vientos no conjuración alguna—
Cual, haciendo el villano
La fragosa montaña fácil llano,
Atento sigue aquella
—Aun a pesar de las tinieblas bella,
Aun a pesar de las estrellas clara—
Piedra, indigna tïara
—Si tradición apócrifa no miente—
De animal tenebroso cuya frente
Carro es brillante de nocturno día:
Tal, diligente, el paso
El joven apresura,
Midiendo la espesura
Con igual pie que el raso,
Fijo —a despecho de la niebla fría—
En el carbunclo, Norte de su aguja,
O el Austro brame o la arboleda cruja.
El can ya, vigilante,
Convoca, despidiendo al caminante;
Y la que desviada
Luz poca pareció, tanta es vecina,
Que yace en ella la robusta encina,
Mariposa en cenizas desatada.

Llegó, pues, el mancebo, y saludado,
Sin ambición, sin pompa de palabras,
De los conducidores fue de cabras,
Que a Vulcano tenían coronado.

«¡Oh bienaventurado
Albergue a cualquier hora,
Templo de Pales, alquería de Flora!
No moderno artificio
Borró designios, bosquejó modelos,
Al cóncavo ajustando de los cielos
El sublime edificio;
Retamas sobre robre
Tu fábrica son pobre,
Do guarda, en vez de acero,
La inocencia al cabrero
Más que el silbo al ganado.
¡Oh bienaventurado
Albergue a cualquier hora!
»No en ti la ambición mora
Hidrópica de viento,
Ni la que su alimento
El áspid es gitano;
No la que, en bulto comenzando humano,
Acaba en mortal fiera,
Esfinge bachillera,
Que hace hoy a Narciso
Ecos solicitar, desdeñar fuentes;
Ni la que en salvas gasta impertinentes
La pólvora del tiempo más preciso:
Ceremonia profana
Que la sinceridad burla villana
Sobre el corvo cayado.
¡Oh bienaventurado
Albergue a cualquier hora!
»Tus umbrales ignora
La adulación, Sirena
De reales palacios, cuya arena
Besó ya tanto leño:
Trofeos dulces de un canoro sueño,
No a la soberbia está aquí la mentira
Dorándole los pies, en cuanto gira
La esfera de sus plumas,
Ni de los rayos baja a las espumas
Favor de cera alado.
¡Oh bienaventurado
Albergue a cualquier hora!»

No, pues, de aquella sierra —engendradora
Más de fierezas que de cortesía—
La gente parecía
Que hospedó al forastero
Con pecho igual de aquel candor primero,
Que, en las selvas contento,
Tienda el fresno le dio, el robre alimento.
Limpio sayal en vez de blanco lino
Cubrió el cuadrado pino;
Y en boj, aunque rebelde, a quien el torno
Forma elegante dio sin culto adorno,
Leche que exprimir vio la Alba aquel día
—Mientras perdían con ella
Los blancos lilios de su frente bella—,
Gruesa le dan y fría,
Impenetrable casi a la cuchara,
Del viejo Alcimedón invención rara.
El que de cabras fue dos veces ciento
Esposo casi un lustro —cuyo diente
No perdonó a racimo aun en la frente
De Baco, cuanto más en su sarmiento,
Triunfador siempre de celosas lides,
Le coronó el Amor; mas rival tierno,
Breve de barba y duro no de cuerno,
Redimió con su muerte tantas vides—;
Servido ya en cecina,
Purpúreos hilos es de grana fina.
Sobre corchos después, más regalado
Sueño le solicitan pieles blandas
Que al Príncipe entre Holandas
Púrpura Tiria o Milanés brocado.
No de humosos vinos agravado
Es Sísifo en la cuesta, si en la cumbre
De ponderosa vana pesadumbre
Es, cuanto más despierto, más burlado.
De trompa militar no, o destemplado
Son de cajas, fue el sueño interrumpido;
De can sí, embravecido
Contra la seca hoja
Que el viento repeló a alguna coscoja.
Durmió, y recuerda al fin cuando las aves
—Esquilas dulces de sonora pluma
Señas dieron suaves
Del Alba al Sol, que el pabellón de espuma
Dejó, y en su carroza
Rayó el verde obelisco de la choza.

Agradecido, pues, el peregrino,
Deja el albergue y sale acompañado
De quien lo lleva donde, levantado,
Distante pocos pasos del camino,
Imperïoso mira la campaña
Un escollo, apacible galería,
Que festivo teatro fue algún día
De cuantos pisan, Faunos, la montaña.
Llegó, y a vista tanta
Obedeciendo la dudosa planta,
Inmóvil se quedó sobre un lentisco,
Verde balcón del agradable risco.
Si mucho poco mapa le despliega,
Mucho es más lo que, nieblas desatando,
Confunde el Sol y la distancia niega.


Luis de Góngora, Córdoba, 1561-1627
Luis de Góngora, Antología poética, Editorial Castalia, Madrid, 1986

miércoles, julio 17, 2013

se va en mi lengua




Cuadrigésima Octava Palabra

se me acaba la vela de la iglesia
la capilla la vela madre trajo
esta vela bendita bendecida
que me deja de su 
                       de luz cuitado
se me acaba en la voz se va en mi lengua
quedo a oscuras a tientas yo bustriazo
quedo en patas en bolas en mi pieza
bebo a ciegas mi perla esta ginebra
de memoria deambulo con la tinta
me solloza la vela en la pupila!


(dante.)

Juan Carlos Bustriazo Ortiz, 
del Libro del Ghenpín, 1977
en Herejía Bermeja, Ediciones en Danza, Buenos Aires, 2008
imagen de Alberto Ruggieri, en Ruggieri Paintings

martes, julio 16, 2013

no se sabe si se va o espera


Por qué...?

Por qué la elegía
es hoy
un verde de 1° de septiembre
que casi no se ve?

Por qué en la nada de la luz
amarilla
una melancolía, o qué?
que no se sabe si se va
o espera?

Por qué el abismo llama a sí,
si algo que es un espíritu de hojillas
quiere dar alas al abismo?

Oh tarde,
tarde que eres y no eres,
en qué límiete
de cristal?:
me lo dirás tú o me lo dirá
ese pajarillo de allá,
de qué allá?
que extrañamente sobrevive,
oh, dulce, extrañamente,
al oro del silencio?

Juan L. Ortiz, Puerto Ruíz, 1896 - Paraná, 1978
de De las raíces y del cielo, 1958
en en Juan L. Ortiz, Obra completa, segunda edición, Universidad Nacional del Litoral, Santa Fe, 2005
imagen de Juan L. Ortiz en el ortiba.org

lunes, julio 15, 2013

pero en este instante


Por esta noche

hasta cuándo continuaremos lo decía con tono más
bien cómico no había
podido decidir nada
esa tarde no era la apropiada era
La menor de todas
oh si hubiese ocurrido antes
entre peces entre flores esas
informaciones las recibirá Ud. a su debido tiempo
lo decía con tono ir a buscar
volver con ella volver a
allí una visita  breve unos días
nada más veré
al encargado lo decía con un tono más
y cuando entramos a su casa a su departamento
es muy pequeño lo decía con
y cuando entramos una visita
muy corta me gusta
estar aquí mira
qué cosa todos Uds.
me gustaron siempre mucho
todas todos
no digo que 
te quiera para siempre
pero en este instante
por esta noche


***

Acumulaciones

y tanto decir mal equivocarse
y tanto oficio norma enemistarse
y tanto discutir "yo creo me parece"
y tanto tanto tuyo y mío
me voy he regresado
y tanto sostener "yo creo que hace falta
para escribir o amar o distanciarse"
y tanto andar a tientas ser hermano
y tanto tanto no mirar dormir vestirse a ratos
y tanto recordar y espejo y biografía
y tanto no sé qué y mírame a los ojos
y tanto comprender dudar arrepentirse
y tanto hacer el fuerte el suave el iracundo
en libros calles vasos mujeres hermandades
y tanto regresar partir tener cuidado
y tanto tanto equilibrio intemperancia
y tanto vegetar supervivir tan sólo
y tanto parecer bueno perverso
y tanto tanto tanto
como la aurora y el viento
como la piedra y los días

Edgar Bayley, Buenos Aires, 1919-1990
de El día, 1960-1963

en Edgar Bayley, Obra poética, Corregidor, Buenos Aires, 1976
imagen: Rob Gonsalves, Sweet City,  en Huckleberry Fine Art Gallery 

domingo, julio 14, 2013

william carlos williams. llegada



Llegada

Sin embargo, de algún modo uno llega,
y se descubre a sí mismo desabrochando
su vestido
en un dormitorio desconocido—
siente el otoño
que deja caer su hojas de seda y lino
hasta sus tobillos.
¡El sórdido, venoso cuerpo emerge
enroscado sobre sí
como un viento invernal . . .!

De Sour Grapes, 1921
En William Carlos Williams, Selected Poems, edición de Charles Tomlinson, A New Directions Book, New York, 1985
versión © Silvia Camerotto
imagen de Gustave Klimt, The kiss, en Wikipedia

Arrival

And yet one arrives somehow,
finds himself loosening the hooks of
her dress
in a strange bedroom—
feels the autumn
dropping its silk and linen leaves
about her ankles.
The tawdry veined body emerges
twisted upon itself
like a winter wind . . . !

sábado, julio 13, 2013

fabián casas. oda



Oda

¿Quién consigue expresar sus emociones
en una simple conversación?
¿Qué preguntas hacemos
para que nadie nos responda?

Lo cierto es que el taxista 
equivocó el camino. Y es tarde.

Por eso pienso en el mirador
el banco apoyado contra las rejas
desde donde vi pasar,
infinidad de veces,
al tren del Oeste.

De noche, la luna se refleja
en las vías y las luces de señalización
parecen brasas de cigarrillo.

No viene el tren del Oeste.
No vibran las paredes de la casa
donde vivimos el eterno retorno
de los ciclos del amor:

(Qué estarás haciendo a esta hora,
andina y dulce Rita
de junco y capulí.
Mientras me asfixia el cansancio
y los tranquilizantes flotan 
como flojo cognac
dentro de mí).

El hombre de campo mira pasar el río.
El hombre de ciudad mira pasar el tren.
Ambos reflexionan sobre el pequeño mecanismo
de los acontecimientos.

Pero yo no...
Yo estoy cansado de este mundo nuevo. 

A veces, en la noche,
el ruido metalúrgico
de los talleres literarios 
no me deja dormir.
Para tranquilizarme, me digo:
"Soy mi padre y mi hermano,
nací de pie, al final de la última era nupcial;
contemporáneo del Gran Jugador".

Pero tus preguntas vuelven
una y otra vez.
¿Nuestro amor llegó a ser tan necesario
como el agujero de una olla?
¿No debimos aislarlo
de la paideia berreta
que crece en los gimnasios?

Fue como salir de la pieza apagando la luz.
Mientras en un rincón se acumulaban
los programas y los tickets
de todos los lugares donde fuimos.

Vibra la tierra. Pasa el tren del Oeste.
Y lo que vemos brillar a lo lejos
es la bisagra de acero
que nos separa de los jóvenes
para siempre.


Fabián Casas, Buenos Aires, 1965
de Oda, 2003
en Una antología de la poesía argentina, selección y prólogo de Jorge Fondebrider, Lom, Santiago de Chile, 2008

imagen de Salvatore Alessi, en Bloody Loud

viernes, julio 12, 2013

ya está demasiado lejos


***

Aquí ya no se puede permanecer
pues el mar habla ahora, desde sus profundidades
el pecho de la noche
respirando
eleva el muro, en él se recuesta una cabeza
con el difícil parto del sueño.

En este material de construcción
no hubo ningún dedo estelar
en juego
desde que empezó la mezcla en la arena
todavía viva incluso en la muerte.

Quien llora 
busca su melodía 
la que el viento con música
ha cubierto de hojas
y escondido en la noche.

Recién salida del manantial
ya está demasiado lejos.

Es tiempo para volar
solo con nuestro cuerpo.

Nelly Sachs, Berlín 1891-Estocolmo 1970
de Huida y transformación, Libertarias/Prodhufi S.A., Madrid, 1995. Traducción Antonio Bueno Tubía.
Imagen de Edvuard Munch, en Wikipedia


Hier irst Kein bleiben länger
denn aus seinem Grunde spricht schon Meer
die Brust der Nacht
hebt atmend hoch
die Wand, daran ein Kopf
mit schwerer Traumgeburt gelehnt.

In diesern Baustoff
war kein Sternenfinger
mit im Spiel
seit das Gemish im Sand begann
so lebend noch im Tod.

Wer weint
der sucht nach seiner Melodie
die hat der Wind
musikbelaubt
in Nacht versteckt.

Frisch von der Quelle
ist zu weit entfernt.

Zeit ists zu fliegen
nur mit nserem Leib.

jueves, julio 11, 2013

un resplandor una herida


Aprendizajes

Comienzo
a perder instantes.

A perderme.

Una décima de segundo.
Un milésimo de silencio.

Nada me despoja.
Todo me desnuda.

Es lo infinito que regresa.

Aprendo
a habitar el esplendor
de la sombra.


Los dioses callan todavía

Prefiero
ser un número en la noche
y no una estrella entre mis huesos.

Celebro
haberme nombrado
antes de que mi nombre pronunciara
silencios.

Tengo la certeza
–un resplandor     una herida–
de ser lo que aún ignoro
y ya sabe mi muerte.

Vivo el temor
de que la soledad no esté desnuda
y exista el tiempo más allá de la hierba.

Los dioses callan
todavía.


Ana Emilia Lahitte, La Plata, 1921- 2013

De Insurrecciones, Grupo Editor Latinoamericano, Buenos Aires, 2003
imagen de Odilon Redon, Reflection, en Wiki paintings

miércoles, julio 10, 2013

tan profunda es


2

tantos yos (tantos demonios y dioses
uno más codicioso que el otro) es un hombre
(tan fácil se oculta uno en el otro;
al final, el hombre, siendo todos, no escapa a ninguno)

tanto alboroto el deseo más simple:
tan despiadada masacre la esperanza
más inocente (tan profunda es la mente de la carne
y tan alerta lo que el despertar llama dormir)

entonces nunca está más solitario el hombre solo
(su respiración más breve vive en el año de algún planeta,
su vida más larga es el latido del algún sol,
su mínima inmovilidad vaga por la estrella más joven)

—¿cómo puede un tonto que se llama a sí mismo “yo” presumir
de comprender incontables quiénes?


e.e. cummings, Cambridge, 1894 - Madison, 1962
de “Self-Excoriation”, en e.e. cummings, Selected Poems, con Introducción y commentaries de Richard S. Kennedy, Liveright, New York, 1994
versión ©Silvia Camerotto
imagen de Gilles Barp©, Excoriation, 2011, en Gilles Barp

2

so many selves (so many fiends and gods
each greedier than every) is a man
(so easily one in another hides;
yet man can, being all, escape from none)

so huge  a tumult is the simplest wish:
so pitiless a massacre the hope
most innocent (so deep’s the mind of flesh
and so awake what waking calls asleep)

so never is most lonely man alone
(his briefest breathing lives some planet’s year,
his longest life’s heartbeat of some sun;
his least unmotion roams the youngest star)

—how should a fool that calls him “I” presume
to comprehend not numerable whom?


lunes, julio 08, 2013

sería lo mismo aunque peor


¿Será la autobiografía

el arrepentimiento del egoísmo? Iris Murdoch puso esa
   pregunta en boca
de un personaje de sus novelas, yo la convertí en mi abismo.
   Según he descubierto,
lo vivido noche y día que la escritura pretende rescatar, la
   gramática que ordena
que una misma se ordene en su tic-tac, que entre en su reflejo
   y vaya más allá
-donde no hay signos conocidos, y cada gesto resabido,
   cada tropo,
ya no presta más servicio- deja en suspenso el egoísmo,
   desconcierta el vicio del yo, permite atisbar lo que no es
   yo, que ya no aterra. El egoísmo como equivocación,
como instrumento del ensayo y el error -más del error que
   del ensayo, porque lo hecho hecho está-, es el
   motor, de mí y de la poesía. Mi egoísmo se llama Iris,
en honor a su descubridora, que lo sacó a la luz, detallado y
   entero,
en cada verso que yo escribía, y desde entonces me acompaña
   en cada ensayo
de arrepentimiento, a toda hora. A toda hora ensayo, y a
   toda hora Iris, fortalecida
en mi obstinación, me ocupa como una palidez. Así es, al 
   punto que ya no puedo distinguir el arrepentimiento
   del egoísmo del que querría arrepentirme, y no sé cual
   de los dos
me mantiene viva, y me cuesta decidirme. Ay, Iris, ¿y si
   vamos juntas
a zambullirnos en Leteo, sin arrepentirnos de nada al día
   siguiente? ¿No sería laxante para el deseo, y excelente
   para el sincretismo en mi poesía? ¿Y si nos enamoramos
   de nuevo, si resucitamos algún viejo amor que a lo 
   mejor ni estuvo vivo porque fue puro egoísmo?
¿No mejoraría mi poesía, su intensidad? ¿No mejoraría? No,
   en verdad, sería lo mismo aunque peor. Se llenaría de
   adjetivos, de la furia de los sonidos. Se haría
enrarecida y mentirosa, y yo lamentaría tener que llegar a los
   setenta en ese estado pueril, llena de error y de terror a
   perder, febril, mi amor y mi escritura, que casi siempre
   fueron para mí, egoísta como soy, la sola y misma cosa.


Mirta Rosenberg, Rosario, Santa Fe, 1951
de El paisaje interior, Bajo la Luna, Buenos Aires, 2012
imagen de Izakun González© – Markina, en Uno de los nuestros

michael speier. olvidamos todo

*** OLVIDAMOS TODO corren sin embargo en el borde inferior del cielo nocturno las noticias novedades en arribo que destellan y ta...