Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando las entradas de noviembre, 2013

ideas en fila

Cuadrados y ángulos

Casas enfiladas, casas enfiladas,
casas enfiladas.
Cuadrados, cuadrados, cuadrados.
Casas enfiladas.
Las gentes ya tienen el alma cuadrada,
ideas en fila
y ángulo en la espalda.
Yo misma he vertido ayer una lágrima,
Dios mío, cuadrada.

Alfonsina Storni, Sala Capriasca 1892- Mar del Plata 1938.
DeAlfonsina Storni, Poesía, Ensayo, Periodismo, Teatro, Tomo I, Losada, Buenos Aires, 1999 imagen de Vassily Kandinsky

todos sueñan lo que son

***
Es verdad, pues: reprimamos
esta fiera condición,
esta furia, esta ambición,
por si alguna vez soñamos.
Y sí haremos, pues estamos
en mundo tan singular,
que el vivir sólo es soñar;
y la experiencia me enseña,
que el hombre que vive, sueña
lo que es, hasta despertar.
Sueña el rey que es rey, y vive
con este engaño mandando,
disponiendo y gobernando;
y este aplauso, que recibe
prestado, en el viento escribe,
y en cenizas le convierte
la muerte, ¡desdicha fuerte!
¿Que hay quien intente reinar,
viendo que ha de despertar
en el sueño de la muerte?
Sueña el rico en su riqueza,
que más cuidados le ofrece;
sueña el pobre que padece
su miseria y su pobreza;
sueña el que a medrar empieza,
sueña el que afana y pretende,
sueña el que agravia y ofende,
y en el mundo, en conclusión,
todos sueñan lo que son,
aunque ninguno lo entiende.
Yo sueño que estoy aquí
destas prisiones cargado,
y soñé que en otro estado
más lisonjero me vi.
¿Qué es la vida?  Un frenesí.
¿Qué es la vida?  Una ilusión,
una som…

y si no se tiene

Amor y apetito

Muy bien dicho, Schlosser: se ama
lo propio; y si no se tiene
se apetece. El alma rica
ama, la pobre apetece.

Friedrich Schiller, Marbach am Neckar, 1759 - Weimar, 1805
en Poesía, Friedrich Schiller, Yunque, Barcelona, 1940 
imagen de Anton Graff, Friedrich Schiller

solíamos amar las noches

Ven, camina conmigo
Ven, camina conmigo, solo tú puedes consagrar mi espíritu ahora— solíamos amar las noches de invierno para caminar por la nieve; ¿Acaso no podemos regresar  los viejos placeres? Las nubes oscuras y salvajes salpican con su sombra nuestras montañas como hace tiempo y en el horizonte descansan al fin apiladas en masas acechantes; mientras los rayos de luna brillan y vuelan tan rápido que apenas si podemos decir si sonreían—
Ven, camina conmigo, camina conmigo; no hace mucho no éramos tan pocos pero la Muerte se robó nuestra compañía como la luz del sol roba el rocío— Se llevó uno a uno y solo quedamos nosotros dos; tanto se enriedan mis sentimientos porque no tienen más soporte que el tuyo—
No me llames— podría no estar,
¿es el amor humano tan real?
¿Puede la flor de la amistad languidecer durante años
y revivir luego?
No, aunque el suelo se empape con lágrimas,
tan puro sea lo que fuere que crecía la savia vital una vez muerta no volverá a correr y con mayor seguridad que aquella temida …

consultarlo con otros...

***
[...]

Ser de donde se viene. Saber de dónde viene uno. Consultarlo con otros. Con conocidos de viaje, en una conversación fugaz, conversación de momento, ocasional en lo posible. Fingir altanería, para así provocar objetividad en uno y los demás. Socarronería por principio. Lengua cortada, lengua interrumpida.

La gente que ha querido vivir conmigo, los amores tontos, la mirada del perro, una luz de vidriera, ¿dónde están ahora, cuando ya dejamos de vernos y ellos son ahora ese yo que les presté pero que me llevé conmigo, estrechado, escondido aun para mí, entre mis brazos a enterrarlo en su recova?
Precisión del dejar, campanada irreconocible en la simetría y la arritmia. Estas y esas gentes, ahora que empiezo a saber cómo llamarlas, tratarlas, que han aceptado sin pestañear este cono transitorio de respuesta, no sé si están o estarán un día en su cadáver de corazón exagerando.

Uno de nosotros dos es dos y alguien más a esta hora. Más vida, agua de manantial y monte, uno solo entre y c…

esas paredes

Fábula Cuando miro hacia atrás me parece recordar el canto. Sin embargo, siempre fue silencioso en aquella larga y cálida habitación.
Impenetrables, esas paredes, que creíamos oscurecidas por escudos antiguos. La luz brillaba sobre la cabeza de una niña o jóvenes extremidades estirándose al descuido. Y las voces débiles se elevaban en el silencio y se perdían como el agua.
Sin embargo, pese a que era tranquila y cálida como una mano, si uno de nosotros corría las cortinas una lluvia continua soplaba afuera despreocupadamente. A veces entraba el viento, moviendo las llamas, y haciendo que las sombras en la pared se encogieran, o un lobo aullaba afuera en la noche inmensa, y sintiendo que nuestra carne se helaba nos amontonábamos.
Pero durante un tiempo el baile continuó— Esto es lo que me parece ahora: siluetas lentas moviéndose en calma a través de charcos de luz como una red dorada sobre el piso. Podría haber seguido, como un sueño, para siempre.
Pero entre un año y otro— ¿sopló un viento nuevo? ¿La llu…

para colmo aspira a ser alquimista

Mi anciano hijo
Mi hijo es viejo y tiene eso raro
de sentarse en un banco de la plaza
y estarse solitario hasta el amanecer.
No es por insomnio, me dijo, 
sino en cómo hacer para dejar de pensar
y entrar directamente en el saber.
Algunos dirán que es estúpido
eso de dejar que el tiempo transcurra lúcido
por fuera del pensamiento propio; 
pero allá él, mi hijo es así. 

Tiene un impulso que lo alienta a correr
detrás de lo difícil, 
pero como le falta agilidad en los pies
se siente en un banco de la plaza. 

Para colmo aspira a ser alquimista
y quiere fabricar oro con la mente.
Tampoco entiende por qué se le corren los mocos
sin estar refriado y le brotan lágrimas
sin estar triste.

Le aconsejo m´hijito acuestesé,
descanse ´n la cama, ya todo está hecho;
pero él no me escucha,
va a la plaza y se amanece.

*** Hubo ¿Hubo? Hubo pero nadie ha visto nada.
Sin testigos hallables, sin que nadie señale algún vestigio, hubo.  Sin que siquiera yo tenga conciencia plena, la caricia era, venía o paloma que se extravío en …

es tan solo un engaño

Detrás de aquella puerta
En algún lugar del gran muro inconcluso está la puerta, aquella que no abriste y que arroja su sombra de guardiana implacable en el revés de todo tu destino. Es tan sólo una puerta clausurada en nombre del azar, pero tiene el color de la inclemencia y semeja una lápida donde se inscribe a cada paso lo imposible. Acaso ahora cruja con una melodía incomparable contra el oído de tu ayer, acaso resplandezca como un ídolo de oro bruñido por las cenizas del adiós, acaso cada noche esté a punto de abrirse en la pared final del mismo sueño y midas su poder contra tus ligaduras como un desdichado Ulises. Es tan sólo un engaño, una fabulación del viento entre los intersticios de una historia baldía refracciones falaces que surgen del olvido cuando lo roza la nostalgia. Esa puerta no se abre hacia ningún retorno; no guarda ningún molde intacto bajo el pálido rayo de la ausencia. No regreses entonces como quien al final de un viaje erróneo -cada etapa un espejo equivocado que te sustrajo …

contra el morir de la luz

Villanelle

No entres complaciente a esa noche final:
La vejez debería arder y delirar al terminar el día;
Rabiar, rabiar contra el morir de la luz.

Los sabios al expirar, aunque saben que la oscuridad corresponde
Porque sus palabras no han sido suficientemente importantes,
No entran complacientes a esa noche final.

Los hombres buenos, pasada la última ola, gritando cuán brillantes
Sus frágiles gestos habrían podido bailar en una bahía verde,
Rabian, rabian contra el morir de la luz.

Los hombres salvajes, que atraparon y cantaron al sol en fuga
Y descubren demasiado tarde que fue su dolor lo que lo alejó,
No entran complacientes a esa noche final.

Los hombres serios, cerca de la muerte, que ven con visión cegadora
Que los ojos ciegos podrían fulgurar como meteoros, vitales,
Rabian, rabian contra el morir de la luz.

Y vos, mi padre, ahí en la triste altura,
Maldecí, bendecime ahora con tus lágrimas feroces, por favor.
No entres complaciente a esa noche final:
Rabiá, rabiá contra el mori…

tan grande o tan chico

****
La soledad siguiendo, Garcilaso de la Vega

En caminos despejados me atraso sin remedio y llego a mi casa siempre después de mí como a un lugar donde no queda nadie. 
Tropiezo con cosas que ya no están, por todas partes choco con la distancia que se abre entre nosotros, con armarios que quedaron cerrados. Los ecos de las charlas que todavía recuerdo son sobre viajes que se llevan a los que hablan y peparativos que hace uno solo.
Apenas te fuiste, borré cada huella tuya para no ver adonde iría la siguiente. Fuí, uno por uno, deshaciendo todos tus abandonos hasta desorientarme y no tener cómo seguirte.
Pero ahora resulta que cuando piso donde alguna vez borré los rastros de tu partida vuelvo a tropezar con algo que quedó de vos y que se sigue yendo de donde ya no estás.

****

Beautiful, beautiful, beautiful,
beautiful boy, John Lennon

A veces me da por pensar que mi padre se está volviendo
cada vez más chico
para que yo lo conozca por completo.
¿Por qué será que los hijos
desconocemos la infancia de nues…

qué sé yo, de cualquier cosa

Diálogo
Te hablaba del jarrón azul de loza,
de un libro que me habían regalado,
de las Islas Niponas, de un ahorcado,
te hablaba, qué sé yo, de cualquier cosa.

Me hablabas de los pampas grass con plumas,
de un pueblo donde no quedaba gente,
de las vías cruzadas por un puente,
de la crueldad de los que matan pumas.

Te hablaba de una larga cabalgata,
de los baños de mar, de las alturas,
de alguna flor, de algunas escrituras,
de un ojo en un exvoto de hojalata.

Me hablabas de una fábrica de espejos,
de las calles más íntimas de Almagro,
de muertes, de la muerte de Meleagro.
No sé por qué nos íbamos tan lejos.

Temíamos caer violentamente
en el silencio como en un abismo
y nos mirábamos con laconismo
como armados guerreros frente a frente.

Y mientras proseguían los catálogos
de largas, toscas enumeraciones,
hablábamos con muchas perfecciones
no sé en qué aviesos, simultáneos diálogos.

Silvina Ocampo, Buenos Aires, 1903-1993
en Silvina Ocampo, Poesía completa, Emecé, Buenos Aires, 2002 
imagen …

simplemente podrías decirme

***
Hay días en los que me hundo en el agua y no sé
si por influjo de la luna o por un simple movimiento del sol
puedo deslizarme sobre la tierra tan sinuosamente
como una serpiente con aros de color azul intenso
desde la cola a la boca, pero ese cuerpo de serpiente
pálido y embozado no soy yo,
quisiera poder aclarar cerca de tus oídos
algunas de estas cosas, me has dicho
que no es posible por ahora,
ya que las nuevas ocupaciones te llevan todo el día
y también que tu vida es mejor, más sólida.
No me hagas caso, simplemente podrías decirme
si es verdad que las escamas de mi cuero
siguen brillando a pesar de haber sido
arrancadas una por una, y que aún así
el cuerpo está contento con esta pequeña vida.
De La isla, 2010
***
"Deseo tanto tener noticias tuyas"
esa manera pulcra de decir
"deseo tanto tener noticias tuyas"
si dijeras por qué te fuiste
por qué estás trepando
el monte Kenia como cabra.

No trepo el monte Kenia como cabra
soy un carnero vuelto de espalda sobre la piedra
tengo las pata…