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Mostrando las entradas de julio, 2013

igual a ratas en el sótano

Por qué no soy budista
Además el problema de la ira; sus idas y vueltas —como
una sirena en su punto más cercano es PERSONAL                                    y chilla metiéndose por una ventana abierta de mi casa tranquila y ahora                                    ¿de quién
es este lenguaje de letrina en tu linda y educada boca?
Acostarse cuando hay pelea es igual a ratas en el sótano.                         ¿No deberíamos abandonar nuestra casa e irnos de nuestro país— todos los hijos de los Budas                         lo hacen así. A
mados mis libros y mis costosas paredes blancas y mis alhajas en cajas mullidas mi ira.


Tiffany Atkinson, Berlin, 1972 De Catula et Al, Bloodaxe Books, Northumberland, 2011 Versión de © Silvia Camerotto
imagen en Lovely Pictures of Lord Buddha
Why I am not a Buddhist
Also the problem of anger; its dopple drive-bys — like
a siren at its closest point is PERSONAL                                    it screams in through an open window of my calm house and now                       …

derrubios de ladera

En la guarda de los Cantos de Pound
Ahí están los Alpes. ¿Qué se puede decir sobre ellos? No tienen sentido. Glaciares fatales, riscos que excéntricos trepan, un revoltijo de rocas y de yuyos,  pastura y rocas, derrubios de ladera, et l’on entend, quizás, le refrain joyeux et leger. Quién sabe lo que el hielo habrá marcado en la roca que alisa.
Ahí están, tendrás que dar un largo rodeo si quieres evitarlos. Cuesta un poco acostumbrarse. ¡Ahí están los Alpes, idiotas! ¡Siéntense y esperen a que se desmoronen!
Basil Bunting, Benwell and Scotswood, 1900- Hexham, 1985 En The Complete Poems of Basil Bunting (1900-85), Oxford University Press, 1994 Versión © Silvia Camerotto imagen de The University of Toledo

On the Fly-Leaf of Pound's Cantos
There are the Alps. What is there to say about them?
They don't make sense. Fatal glaciers, crags cranks climb,
jumbled boulder and weed, pasture and boulder, scree,
et l'on entend, maybe, le refrain joyeux et leger.
Who knows what the ice will have scrape…

amar el daño

Soneto 126

Desmayarse, atreverse, estar furioso,
áspero, tierno, liberal, esquivo,
alentado, mortal, difunto, vivo,
leal, traidor, cobarde y animoso;

no hallar fuera del bien centro y reposo,
mostrarse alegre, triste, humilde, altivo,
enojado, valiente, fugitivo,
satisfecho, ofendido, receloso;

huir el rostro al claro desengaño,
beber veneno por licor süave,
olvidar el provecho, amar el daño,

creer que un cielo en un infierno cabe,
dar la vida y el alma a un desengaño:
esto es amor: quien lo probó lo sabe.

1634

Lope de Vega, Madrid, 1562-1635
de Rimas humanas y divinas del licenciado Tomé de Burguillos, Editorial Castalia, Madrid, 2005,
imagen de Francisco de Goya, Serie Caprichos, Número 17 "Bien tirada está", en Museo Nacional del Prado

tu criatura, el alma, mi palabra

Nómina de hueso

Se pedía  a grandes voces:
-Que muestre las dos manos  a la vez.
Y esto no fue posible.
-Que mientras llora, le tomen la medida de sus pasos.
Y esto no fue posible.
-Que piense un pensamiento idéntico, en el tiempo en que un cero permanece inútil.
Y esto no fue posible.
-Que haga una locura.
Y esto no fue posible.
-Que entre él y otro hombre semejante a él se interponga una muchedumbre de hombres como él.
Y esto no fue posible.
-Que le comparen consigo mismo.
Y esto no fue posible.
-Que le llamen, en fin, por su nombre.
Y esto no fue posible.

Entre el dolor y el placer medían tres criaturas,
de las cuales la una mira a un muro,
la segunda usa de ánimo triste
y la tercera avanza de puntillas;
pero, entre tú y yo,
sólo existen segundas criaturas.

Apoyándose en mi frente, el día
conviene en que, de veras,
hay mucho de exacto en el espacio;
pero, si la dicha, que, al fin, tiene un tamaño,
principia, ¡ay! por mi boca,
¿quién me preguntará por mi palabra?

Al sentido instantáneo de la eternidad 
correspo…

si fue verdad, tú lo sabes

II
Zagala, así Dios te guarde, que me digas si me quieres, que aunque no pienso olvidarte, impórtame no perderme. A tus ojos me subiste, en ellos vi cómo llueven cuando quieren perlas vivas y rayos cuando aborrecen. Si fue verdad, tú lo sabes; mis desconfianzas temen que, como hay gustos que engañan, habrá lágrimas que mienten. Los hechizos de tu llanto divinamente me prenden, pues mis ojos de los tuyos veneno de perlas beben. Tus lágrimas me aseguran. Tus regalos me entretienen, tus favores me confían y tus celos me enloquecen. Mas en medio destas cosas, por cualquiera enojo leve, si quieres, ¿cómo es posible que te vayas y me dejes? Tres días ha que te fuiste a los prados y a las fuentes, dejando las de mis ojos, adonde pudieras verte. ¿En qué mejores cristales quien ama mirarse puede, si espejos del alma vivos fueron las lágrimas siempre? O me quieres o me olvidas; si me olvidas, ¿cómo vuelves?; y si me quieres, zagala, ¿cómo gustas de mi muerte? Por hablar con las serranas acaso y sin detenerme, ¡ay Dios, qué duras ven…

cuanto más despierto más burlado

Soledad Primera
 (Parte I)
Era del año la estación florida
En que el mentido robador de Europa
—Media luna las armas de su frente,
Y el Sol todo los rayos de su pelo—,
Luciente honor del cielo,
En campos de zafiro pace estrellas,
Cuando el que ministrar podía la copa
A Júpiter mejor que el garzón de Ida,
—Náufrago y desdeñado, sobre ausente—,
Lagrimosas de amor dulces querellas
Da al mar; que condolido,
Fue a las ondas, fue al viento
El mísero gemido,
Segundo de Arïón dulce instrumento. Del siempre en la montaña opuesto pino
Al enemigo Noto
Piadoso miembro roto
—Breve tabla— delfín no fue pequeño
Al inconsiderado peregrino
Que a una Libia de ondas su camino
Fió, y su vida a un leño.
Del Océano, pues, antes sorbido,
Y luego vomitado
No lejos de un escollo coronado
De secos juncos, de calientes plumas
—Alga todo y espumas—
Halló hospitalidad donde halló nido
De Júplter el ave. Besa la arena, y de la rota nave
Aquella parte poca
Que le expuso en la playa dio a la roca;
Que aun se dejan las peñas
Lisonjear de agradecidas …

se va en mi lengua

Cuadrigésima Octava Palabra

se me acaba la vela de la iglesia
la capilla la vela madre trajo
esta vela bendita bendecida
que me deja de su 
                       de luz cuitado
se me acaba en la voz se va en mi lengua
quedo a oscuras a tientas yo bustriazo
quedo en patas en bolas en mi pieza
bebo a ciegas mi perla esta ginebra
de memoria deambulo con la tinta
me solloza la vela en la pupila!


(dante.)

Juan Carlos Bustriazo Ortiz, 
del Libro del Ghenpín, 1977
en Herejía Bermeja, Ediciones en Danza, Buenos Aires, 2008
imagen de Alberto Ruggieri, en Ruggieri Paintings

no se sabe si se va o espera

Por qué...?

Por qué la elegía
es hoy
un verde de 1° de septiembre
que casi no se ve?

Por qué en la nada de la luz
amarilla
una melancolía, o qué?
que no se sabe si se va
o espera?

Por qué el abismo llama a sí,
si algo que es un espíritu de hojillas
quiere dar alas al abismo?

Oh tarde,
tarde que eres y no eres,
en qué límiete
de cristal?:
me lo dirás tú o me lo dirá
ese pajarillo de allá,
de qué allá?
que extrañamente sobrevive,
oh, dulce, extrañamente,
al oro del silencio?

Juan L. Ortiz, Puerto Ruíz, 1896 - Paraná, 1978
de De las raíces y del cielo, 1958
en en Juan L. Ortiz, Obra completa, segunda edición, Universidad Nacional del Litoral, Santa Fe, 2005
imagen de Juan L. Ortiz en el ortiba.org

pero en este instante

Por esta noche

hasta cuándo continuaremos lo decía con tono más
bien cómico no había
podido decidir nada
esa tarde no era la apropiada era
La menor de todas
oh si hubiese ocurrido antes
entre peces entre flores esas
informaciones las recibirá Ud. a su debido tiempo
lo decía con tono ir a buscar
volver con ella volver a
allí una visita  breve unos días
nada más veré
al encargado lo decía con un tono más
y cuando entramos a su casa a su departamento
es muy pequeño lo decía con
y cuando entramos una visita
muy corta me gusta
estar aquí mira
qué cosa todos Uds.
me gustaron siempre mucho
todas todos
no digo que 
te quiera para siempre
pero en este instante
por esta noche


***

Acumulaciones

y tanto decir mal equivocarse
y tanto oficio norma enemistarse
y tanto discutir "yo creo me parece"
y tanto tanto tuyo y mío
me voy he regresado
y tanto sostener "yo creo que hace falta
para escribir o amar o distanciarse"
y tanto andar a tientas ser hermano
y tanto tanto no mirar dormir vestirse a ratos
y tanto recordar …

de algún modo uno llega

Llegada
Sin embargo, de algún modo uno llega, y se descubre a sí mismo desabrochando su vestido en un dormitorio desconocido— siente el otoño que deja caer su hojas de seda y lino hasta sus tobillos. ¡El sórdido, venoso cuerpo emerge enroscado sobre sí como un viento invernal . . .!
De Sour Grapes, 1921 En William Carlos Williams, Selected Poems, edición de Charles Tomlinson, A New Directions Book, New York, 1985 versión © Silvia Camerotto imagen de Gustave Klimt, The kiss, en Wikipedia
Arrival
And yet one arrives somehow, finds himself loosening the hooks of her dress in a strange bedroom— feels the autumn dropping its silk and linen leaves about her ankles. The tawdry veined body emerges twisted upon itself like a winter wind . . . !

pero tus preguntas vuelven

Oda

¿Quién consigue expresar sus emociones
en una simple conversación?
¿Qué preguntas hacemos
para que nadie nos responda?

Lo cierto es que el taxista 
equivocó el camino. Y es tarde.

Por eso pienso en el mirador
el banco apoyado contra las rejas
desde donde vi pasar,
infinidad de veces,
al tren del Oeste.

De noche, la luna se refleja
en las vías y las luces de señalización
parecen brasas de cigarrillo.

No viene el tren del Oeste.
No vibran las paredes de la casa
donde vivimos el eterno retorno
de los ciclos del amor:

(Qué estarás haciendo a esta hora,
andina y dulce Rita
de junco y capulí.
Mientras me asfixia el cansancio
y los tranquilizantes flotan 
como flojo cognac
dentro de mí).

El hombre de campo mira pasar el río.
El hombre de ciudad mira pasar el tren.
Ambos reflexionan sobre el pequeño mecanismo
de los acontecimientos.

Pero yo no...
Yo estoy cansado de este mundo nuevo. 

A veces, en la noche,
el ruido metalúrgico
de los talleres literarios 
no me deja dormir.
Para tranquilizarme, me digo:
"Soy mi padre y m…

ya está demasiado lejos

***

Aquí ya no se puede permanecer
pues el mar habla ahora, desde sus profundidades
el pecho de la noche
respirando
eleva el muro, en él se recuesta una cabeza
con el difícil parto del sueño.

En este material de construcción
no hubo ningún dedo estelar
en juego
desde que empezó la mezcla en la arena
todavía viva incluso en la muerte.

Quien llora 
busca su melodía 
la que el viento con música
ha cubierto de hojas
y escondido en la noche.

Recién salida del manantial
ya está demasiado lejos.

Es tiempo para volar
solo con nuestro cuerpo.

Nelly Sachs, Berlín 1891-Estocolmo 1970
de Huida y transformación, Libertarias/Prodhufi S.A., Madrid, 1995. Traducción Antonio Bueno Tubía.
Imagen de Edvuard Munch, en Wikipedia

Hier irst Kein bleiben länger
denn aus seinem Grunde spricht schon Meer
die Brust der Nacht
hebt atmend hoch
die Wand, daran ein Kopf
mit schwerer Traumgeburt gelehnt.

In diesern Baustoff
war kein Sternenfinger
mit im Spiel
seit das Gemish im Sand begann
so lebend noch im Tod.

Wer weint
der sucht nach seiner Melodie

un resplandor una herida

Aprendizajes
Comienzo a perder instantes.
A perderme.
Una décima de segundo. Un milésimo de silencio.
Nada me despoja. Todo me desnuda.
Es lo infinito que regresa.
Aprendo a habitar el esplendor de la sombra.

Los dioses callan todavía
Prefiero ser un número en la noche y no una estrella entre mis huesos.
Celebro haberme nombrado antes de que mi nombre pronunciara silencios.
Tengo la certeza –un resplandor     una herida– de ser lo que aún ignoro y ya sabe mi muerte.
Vivo el temor de que la soledad no esté desnuda y exista el tiempo más allá de la hierba.
Los dioses callan todavía.

Ana Emilia Lahitte, La Plata, 1921- 2013
De Insurrecciones, Grupo Editor Latinoamericano, Buenos Aires, 2003 imagen de Odilon Redon, Reflection, en Wiki paintings

tan profunda es

2
tantos yos (tantos demonios y dioses uno más codicioso que el otro) es un hombre (tan fácil se oculta uno en el otro; al final, el hombre, siendo todos, no escapa a ninguno)
tanto alboroto el deseo más simple: tan despiadada masacre la esperanza más inocente (tan profunda es la mente de la carne y tan alerta lo que el despertar llama dormir)
entonces nunca está más solitario el hombre solo (su respiración más breve vive en el año de algún planeta, su vida más larga es el latido del algún sol, su mínima inmovilidad vaga por la estrella más joven)
—¿cómo puede un tonto que se llama a sí mismo “yo” presumir de comprender incontables quiénes?

e.e. cummings, Cambridge, 1894 - Madison, 1962 de “Self-Excoriation”, en e.e. cummings, Selected Poems, con Introducción y commentaries de Richard S. Kennedy, Liveright, New York, 1994 versión ©Silvia Camerotto imagen de Gilles Barp©, Excoriation, 2011, en Gilles Barp
2
so many selves (so many fiends and gods each greedier than every) is a man (so easily one in another …

sería lo mismo aunque peor

¿Será la autobiografía
el arrepentimiento del egoísmo? Iris Murdoch puso esa    pregunta en boca de un personaje de sus novelas, yo la convertí en mi abismo.    Según he descubierto, lo vivido noche y día que la escritura pretende rescatar, la    gramática que ordena que una misma se ordene en su tic-tac, que entre en su reflejo    y vaya más allá -donde no hay signos conocidos, y cada gesto resabido,    cada tropo, ya no presta más servicio- deja en suspenso el egoísmo,    desconcierta el vicio del yo, permite atisbar lo que no es    yo, que ya no aterra. El egoísmo como equivocación, como instrumento del ensayo y el error -más del error que    del ensayo, porque lo hecho hecho está-, es el    motor, de mí y de la poesía. Mi egoísmo se llama Iris, en honor a su descubridora, que lo sacó a la luz, detallado y    entero, en cada verso que yo escribía, y desde entonces me acompaña    en cada ensayo de arrepentimiento, a toda hora. A toda hora ensayo, y a    toda hora Iris, fortalecida en mi obstinación, me oc…