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Mostrando las entradas de marzo, 2014

he ahí el resultado

Olímpicas 2

Prometeo liberado de sus cadenas
va con ellas
por la calle golpeando a los falsos ciegos,
a los inválidos,
a los menesterosos,
como si todos ellos
fueran mercaderes en el templo.
He ahí
dice Zeus,
el resultado
de condonar, compadecer, indultar
y, por así decirlo,
el resultado general de la piedad.

Jorge Aulicino, Buenos Aires, 1949
de El Camino Imperial, Escolios, Ruinas Circulares, Buenos Aires, 2012
imagen de Heinrich Füssli, Prometeo liberado por Hércules en Mitología clásica

así es como se explica la viruta

La viruta

Deunos años a esta parte veo una viruta de luz
a la altura de la fosa izquierda entre la aleta
de la nariz y el ojo, de repente
parece obsesión pero no es obsesión, le hablo
y vuela, por el fulgor
es como un cuchillo. No, no es mariposa, tiene algo
de mariposa pero no es mariposa.

Se instala ahí y duerme, por horas
vibra como cítara, entonces
es cuando recurro al espejo. —A ver, espejo,
le digo, discutamos
esto de la mancha fosfórica. Se ríe el espejo,
me hace un guiño y se ríe el espejo.

Son las privaciones, todo tiene que ver con las privaciones.
Al año de nacer, ya uno quiere irse, la pregunta es a dónde
y ahí mismo empieza el juego
de la traslación. Quiero que este ojo sea mano,
patalea uno, pero que no sólo sea mano, que sea aire, eso es
lo que quiero, ser de aire. ¿Cómo el agua
que está en las nubes es de aire?

Así es como se explica la viruta, es que no hay vejez, no
puede haber vejez, venimos llegando.
Donde llegamos, a la hora que sea, venimos llegando.
Cuando lo ap…

la mudez y el sosiego

1

Unos van por un sendero recto,
Otros caminan en círculo,
Afloran el regreso a la casa paterna
Y esperan a la amiga de otros tiempos.
Mi camino, en cambio, no es ni recto, ni curvo,
Llevo conmigo el infortunio,
Voy hacia nunca, hacia ninguna parte,
Como un tren sobre el abismo.


2

En las profundidades de la música
No hallé respuesta alguna:
Sólo la mudez y el sosiego
Junto al fantasma del verano.


3

Yo voy hacia donde ya nada es cierto.
Allá donde el más querido compañero
Es apenas una sombra:
El viento irrumpe desde el jardín perdido
y bajo los pies sólo siento el frío del camino.

Anna Ajmátova, Odessa, 1889- Domodedovo, 1966 versión de Jorge Bustamante García En Periódico de Poesía, nueva época, núm. 3, UNAM-INBA, otoño de 1993, págs. 21-24 imagen: Reproducción que aparece en el disco sobre el cuadro-mural de Picasso, sobre LA GUERRA.

se complicaron mis átomos

DCLXVI

Cuando el planeta Tierra era más plano
que un mapa de llanura pampeana
y la Historia sus años descontaba,
los átomos que ahora configuran
mi cuerpo humano andaban tan dispersos
que ninguno se hubiera imaginado
que Lilita Carrió, mirando al público
con más cara de oráculo que nunca
iba a anunciar mi nuevo advenimiento,
invocando la unión casi monstruosa
de un paisano con una oveja negra
para engendrarme audaz
pero mortal.
(…) 
Cumplidos los planetas, los entonces
y las caras, ahí se complicaron
mis átomos en esta anatomía.
Afuera un sucederse de prodigios:
saltaban las alarmas de los autos,
perdían su señal los celulares.
Entonces lloré al verme en patria extraña,
tanto me mareaba el movimiento
de rotación terrestre el primer tiempo.
(…)
Incontenible más Inalcanzable,
allá del planisferio, los relojes                              
y los espejos, soy el desconocido
que al pasar te saluda por tu nombre
sin levantar del piso la mirada.
Busco puchos tirados para darles
una pitada: voy siguiendo un rastro.
(…)
P…

infinita ciudad

1er Coro
Veo las espaldas de los viejos entrando con lentitud a tiendas para negros.
2do Coro
Una fila de caras de hombres negros con bigote y gastadas gorras alemanas dadas vuelta, se atropellan con bolsas de arpillera & se lamentan hablando con compañeros secretos de largos cabellos en la vereda en la calle 3 San Francisco bajo una lluvia de caños de escape goteando en la neblina podrías ver en las puertas de los negocios para negros— camiones para el franeleo pedorreando— infinita ciudad.
Jack Kerouac, Lowell, Massachusetts, 1922- St. Petersburg, Florida, 1969 De “San Francisco Blues” En Book of Blues, introducción de Robert Creeley, Penguin Poets, New York, 1995 Versión © Silvia Camerotto imagen en San Francisco Housing Development
1st  Chorus I see the backs Of old Men rolling Slowly into black Stores.
2nd Chorus Line faced mustached Black men with turned back Army weathered brownhats Stomp on by with bags Of burlap & rue Talking to secret Companions with long hair In the sidewalk On 3rd Street San Francisco …

ahora me doy cuenta

Me doy cuenta ahora que viví entre dos labios
ahora me doy cuenta que no es nada
que no es nada cantar cuando se han ido
que no es nada tanto ambiguo color tanta pereza
pisar mi ambigüedad mi gallo insomne
equivocar mi bandera y mi osamenta
ahora que viví oculto abajo
ahora me doy cuenta que no es nada
mirar hacia el fondo si ha quedado
la muerte al fin trajeada de ambrosía
ahora que viajé de noche solo
y subí de un salto a la colina
ahora me doy cuenta que no es nada
pensar que mañana o que pasado
me doy cuenta claramente que no es nada
que no es nada el desamparo y la volanta
que no es nada no haber visto
haber quedado en tanto imaginar y no haber sido
ahora me doy cuenta que no es nada
ahora que miré a mi hermano cara a cara
y le vi el perdón y la pobreza
me doy cuenta claramente que su avío
que su modal su lucha se despegue
anuncian por estanques y por cuartos y burbujas
la prenda venidera el duro filamento de ser hombre

Edgar Bayley, Buenos Aires, 1919-1990de Edgar Bayley, Obra po…

él no habría

El viejo cardigan azul de papá
Ahora está colgado del respaldo de la silla de la cocina donde me siento siempre, como antes en el respaldo de la silla de la cocina donde él siempre se sentaba.
Me lo pongo cada vez que entro —como él,  mientras sacudía la nieve de sus botas.
Me lo pongo y me siento en la penumbra. Él no habría hecho esto. El frío —reducido al mínimo—llega desde  la médula de la luna en el cielo.
Sus leyes eran secretas pero recuerdo el momento en que supe que ellas lo estaban volviendo loco.
Estaba parado en la entrada del garaje cuando llegué. Tenía puesto el cardigan azul con los botones abrochados hasta arriba. No solo porque era una calurosa tarde de julio
sino por la mirada en su rostro— como un niño pequeño vestido por alguna tía, temprano a la mañana para un largo viaje
en fríos trenes y plataformas ventosas que se sentará en el borde de su asiento mientras las sombras como largos dedos
sobre los pajonales que pasan aun  lo conmueven porque está yendo hacia atrás.
Anne Carson, Toronto, …

escribo como quien con un cuchillo

En esta noche, en este mundo

A Martha Isabel Moia
en esta noche en este mundo
las palabras del sueño de la infancia de la muerta
nunca es eso lo que uno quiere decir
la lengua natal castra
la lengua es un órgano de conocimiento
del fracaso de todo poema
castrado por su propia lengua
que es el órgano de la re-creación
del re-conocimiento
pero no el de la resurrección
de algo a modo de negación
de mi horizonte de maldoror con su perro
y nada es promesa
entre lo decible
que equivale a mentir
(todo lo que se puede decir es mentira)
el resto es silencio
sólo que el silencio no existe
no
las palabras
no hacen el amor
hacen la ausencia
si digo agua ¿beberé?
si digo pan ¿comeré?
en esta noche en este mundo 
extraordinario silencio el de esta noche
lo que pasa con el alma es que no se ve
lo que pasa con la mente es que no se ve
lo que pasa con el espíritu es que no se ve ¿de dónde viene esta conspiración de invisibilidades?
ninguna palabra es visible
sombras
recintos viscosos donde se oculta
la pie…

aquí y ahora

Aquí, ahora
Sé que en algún lugar la alegría se desparrama como el polen y que hace tiempo los hombres se yerguen como jardines definitivos. Pero yo vivo aquí y ahora, donde todo es horrible y tiene dientes y viejas uñas petrificadas.
Aquí, ahora, donde el aire se asfixia y el miedo es impune.

De Habitante de la nada, 1959
Susana Thénon, Buenos Aires, 1935-1991
enLa morada imposible, Susana Thénon, Tomos I y  II, edición a cargo de A. M. Barrenechea y M. Negroni, Editorial Corregidor, Buenos Aires, 2004 imagen de Peikwen Cheng, Doors of perception, en Peikwen Cheng Lost and found

tánta vida y jamás

Hoy me gusta la vida mucho menos...
Hoy me gusta la vida mucho menos, 
pero siempre me gusta vivir: ya lo decía. 
Casi toqué la parte de mi todo y me contuve 
con un tiro en la lengua detrás de mi palabra. 

Hoy me palpo el mentón en retirada 
y en estos momentáneos pantalones yo me digo: 
¡Tánta vida y jamás! 
¡Tántos años y siempre mis semanas!... 
Mis padres enterrados con su piedra 
y su triste estirón que no ha acabado; 
de cuerpo entero hermanos, mis hermanos, 
y, en fin, mi ser parado y en chaleco. 

Me gusta la vida enormemente 
pero, desde luego, 
con mi muerte querida y mi café 
y viendo los castaños frondosos de París 
y diciendo: 
Es un ojo éste, aquél; una frente ésta, aquélla... Y repitiendo: 
¡Tánta vida y jamás me falla la tonada! 
¡Tántos años y siempre, siempre, siempre! 

Dije chaleco, dije 
todo, parte, ansia, dije casi, por no llorar. 
Que es verdad que sufrí en aquel hospital que queda al lado 
y está bien y está mal haber mirado 
de abajo para arriba mi organismo. 

Me gustará vivir siempre,…