miércoles, marzo 25, 2015

el mal del mundo se hunde



La marca de todas las cosas. 

La cabeza y los hombros, y mi  libro
a la sombra fresca, y mi cuerpo
bajo la luz del sol, recostado
leo  al lado de la cascada 
Signatura Rerum de Boehme.
Durante el intenso día de julio las hojas
del laurel, los colores todos
dorados, descienden en círculos por la profunda
y cambiante sombra del laurel. Flotan
en el cielo y el bosque reflejados
por un rato, y luego, aun girando
lentamente, se hunden en  la profundidad cristalina
del estanque hasta su fondo de hojas doradas.
El santo vio el mundo fluyendo
en la electrólisis de amor.
Yo lo hice a un lado y miré a través de la sombra
replegado  a la sombra de finos
troncos de laurel y de hojas inundadas de sol.
El reyezuelo empolla en su abovedado nido de musgo.
Un tritón lucha con una polilla
ahogándose en el estanque. Los halcones graznan,
jugando bajo la cúpula 
del cielo. Pasan las horas lentas.
Pienso en todos los que me amaron,
en todas las montañas escalé,
en todos los mares que nadé.
El mal del mundo se hunde.
Mi pecado y mi dificultades desaparecen
como carga cristiana, y veo
mis cuarenta veranos caer como caen
las hojas y cae el agua detenida
eternamente en el aire de verano.

1949

Kenneth Rexroth, Indiana 1905 - California 1982
versión © Silvia Camerotto
imagen de ©2010-2015 alastreana



The Signature of all Things 

My head and shoulders, and my book 
In the cool shade, and my body 
Stretched bathing in the sun, I lie 
Reading beside the waterfall — 
Boehme’s “Signature of all Things.” 
Through the deep July day the leaves 
Of the laurel, all the colors 
Of gold, spin down through the moving 
Deep laurel shade all day. They float 
On the mirrored sky and forest 
For a while, and then, still slowly 
Spinning, sink through the crystal deep 
Of the pool to its leaf gold floor. 
The saint saw the world as streaming 
In the electrolysis of love. 
I put him by and gaze through shade 
Folded into shade of slender 
Laurel trunks and leaves filled with sun. 
The wren broods in her moss domed nest. 
A newt struggles with a white moth 
Drowning in the pool. The hawks scream, 
Playing together on the ceiling 
Of heaven. The long hours go by. 
I think of those who have loved me, 
Of all the mountains I have climbed, 
Of all the seas I have swum in. 
The evil of the world sinks. 
My own sin and trouble fall away 
Like Christian’s bundle, and I watch 
My forty summers fall like falling 
Leaves and falling water held 
Eternally in summer air. 

sábado, marzo 21, 2015

les dice qué hay que hacer




Una fantasía

Voy a decirte algo: cada día
muere gente. Y eso es sólo el principio.
Cada día, nuevas viudas nacen en las funerarias, 
nuevos huérfanos. Se sientan, mano sobre mano, 
e intentan tomar decisiones sobre su nueva vida.
Luego van al cementerio, algunos 
por vez primera. Tienen miedo de llorar, 
de no llorar también. Alguien se vuelca
con ellos, les dice qué  hay que hacer:
pronunciar unas palabras, 
echar algo de tierra en la tumba abierta aún…
Y después todo el mundo vuelve a casa, 
y la casa se llena de visitas, 
con la viuda sentada en el sofá, majestuosa, 
la gente que hace cola y se aproxima: 
unos cogen su mano, otros la abrazan.
Ella encuentra qué decirle a cada uno, 
da las gracias, les da las gracias por haber venido. 
En el fondo, quiere que se marchen.
Quiere volver al cementerio, 
al cuarto del paciente, al hospital. Sabe 
que no es posible. Pero es su única esperanza, 
querer volver atrás. Tan sólo un poco, 
no hasta su boda, no hasta el primer beso.

Louise Glück, Nueva York, 1943
de Ararat, 1990
Traducción de Abraham Gragera
imagen de Louise Glück

A Fantasy

I’ll tell you something: every day
people are dying. And that’s just the beginning.
Every day, in funeral homes, new widows are born, 
new orphans. They sit with their hands folded, 
trying to decide about this new life. 
Then they’re in the cemetery, some of them
for the first time. They’re frightened of crying, 
sometimes of not crying. Someone leans over, 
tells them what to do next, which might mean
saying a few words, sometimes
throwing dirt in the open grave.
And after that, everyone goes back to the house, 
which is suddenly full of visitors.
The widow sits on the couch, very stately, 
so people line up to approach her, 
sometimes take her hand, sometimes embrace her.
She finds something to say to everybody, 
thanks them, thanks them for coming. 
In her heart, she wants them to go away.
She wants to be back in the cemetery, 
back in the sickroom, the hospital. She knows
it isn’t possible. But it’s her only hope, 
the wish to move backward. And just a little, 
not so far as the marriage, the first kiss. 

viernes, marzo 20, 2015

no te preocupes




***
En la penumbra

De nuevo metemos los dos las manos en el fuego,
tú, para el vino de la noche largamente embodegada,
yo, para la fuente de la mañana, que desconoce los lagares.
Aguarda el fuelle del maestro, en quien confiamos.

Al sentir el calor de la preocupación, el soplador se acerca.
Se va antes de que amanezca, viene antes de que llames, es viejo
como la penumbra en nuestras tenues cejas.

De nuevo, él prepara el plomo en caldera de lágrimas,
a ti, para un vaso -se trata de celebrar lo desaprovechado-,
a mí, para el pedazo lleno de humo -este se vacía sobre el fuego.
Así avanzo hasta ti y hago sonar las sombras.

Descubierto está quien ahora vacile,
descubierto, quien haya olvidado el dicho.
¡Tú no puedes ni quieres saberlo,
tú bebes del borde, donde está fresco,
y como antaño, bebes y permaneces sobrio,
a ti aún te crecen cejas, a ti aún te contemplan!

Pero yo ya aguardo el momento
en amor, a mí se me cae el pedazo
en el fuego, a mí se me convierte en el plomo
que era. Y detrás de la bala
estoy yo, tuerta, segura del blanco, delgada,
enviándola al encuentro de la mañana.


De El tiempo postergado
Traducción de Arturo Parada

***
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Pero adónde vamos
no te preocupes no te preocupes 
cuando oscurece y cuando viene el frío
no te preocupes pero
con música 
qué debemos hacer
alegre y con música 
y pensar
alegre cara a un final
con música 
y adónde llevamos
mejor nuestras preguntas y el escalofrío de todos los años
a la lavandería de sueños no te preocupes no te preocupes 
pero qué ocurre
mejor 
cuando sobreviene

un silencio de muerte.

De Invocación a la Osa Mayor
Traducción de Cecilia Dreymüller y Concha García

Ingeborg Bachmann, Klagenfurt, 1926- Roma, 1973
imagen de Ingeborg Bachmann en Lemo Bestand

jueves, marzo 19, 2015

y aquí estamos los dos...



La rótula


De una rótula conozco, sobre todo, la palabra rótula.
No sé qué sabe la rótula de mí, tal vez que hablo solo y
...duermo de a pedazos,
pero ocurre que nos necesitamos, nos debemos favores, y
...eso cuenta al hacer el inventario.

Ella es un énfasis entre vocales graves,
yo un peso arbitrario, propenso a caminar sin rumbo.
Ella viene del latín, de boca en boca,
yo vengo de Salta, de tropiezo en tropiezo.
Ella se incrusta como un acorde haciendo fuerza,
yo digo mi opinión: enfermedad sagrada que agradezco a
...Heráclito.

Y aquí estamos los dos, sin saber el uno
casi nada del otro, pero ambos
capeando el temporal cuando lo premonitorio
habla de una dura década
que ya habrá comenzado,
y el dato de ese cálculo soy yo:
...pieza llena de mañas
...que ha llegado hasta aquí
...gracias a la complicidad de lo que ignora.

de Escenarios, 1993
Santiago Sylvester, Salta, 1942
imagen de Mari Carmen Moreno Pozo, El fantasma de la ignorancia


miércoles, marzo 18, 2015

vivimos sobreviviendo a catástrofes



La lluvia

¿Viste cómo llueve? Llovió así toda la noche
y a cada cierto tiempo yo te hablaba, estuvieras donde estuvieras,
aunque fuera en el extremo más inalcanzable
de la tierra. Cuando llueve así, toda la noche, te decía
pareciera que el mundo fuera a desprenderse de su eje,
pero la sorpresa más inmensa es que el vendaval termina
y todo permanece como estaba, apenas un poco de desorden
que lentamente se transforma en armonía.
Desde niños, vivimos sobreviviendo catástrofes como ésa,
a los efectos de lo que tendría que haber pasado y no pasó:
que la casa se inunde y nuestras cosas se pierdan
arrastradas por la marea sucia, entre piedras y palos
y restos de animales, un desperdicio más lo que hasta entonces
ha sido nuestra historia, los objetos
que confirman que somos seres físico y no un soplo
filtrándose desde afuera de esa vida brutal de la materia
que no se detiene jamás para incluirnos. ¿Soñaste alguna vez,
cuando llega la violencia del aguacero,
con que el río se salga de su cauce para siempre y nos empuje,
soñaste con la noche en que el rayo finalmente nos alcance,
descalzos bajo la luz, como esperando saber algo
que sólo el impacto de una fuerza sobre el cuerpo
podría revelarnos? Pero el rayo no cae, no cayó
y al día siguiente todo sigue a salvo en el mismo lugar.
Ese es el mayor desastre que conozco: haber estado al borde,
una noche, de que nos fuera concedida una verdad
extraordinaria, y al amanecer darnos cuenta
de que somos los mismo y no sabemos nada
que no supiéramos ya.

de La plenitud, 2010

Claudia Masin, Resistencia, Chaco, 1972


martes, marzo 17, 2015

no habrá qué hacer en la ciudad vacía



Patricia Lee

Flota Patricia Lee sobre la vereda,
como un poema de Rimbaud. Es de oro la luz
y sin embargo ella sabe que puede no alumbrar.
Cuando era chica quería ser poeta. Tenía al niño
genio de la mano, pasaba con él su temporada
en el infierno. Saludaba al ojo bizco, camino
del templo a los vecinos, pensando que su palabra
no era para esa gente. Algún día volveré
y seré millones, se decía, cantaré en los estadios,
estudios, festivales, y aplaudirán los músicos
del mundo, no esta gentuza de pueblo. Cuando 
era chica quería ser famosa. Más tarde quiso ser
la monja de Calcuta. No la maldita, no la artista
consumida, no la puta, sino la que llora al hermano
muerto, al marido muerto, a los amigos. Ya no hay
distancia entre los sueños y la vida. Por eso canta
en la noche en los estadios, los estudios, los rincones
de su casa. Canta Patricia Lee y mientras canta
la maldicen los bizcos y los genios, gritan camino
del templo los poetas, Volvé a tu casa, Patti,
volvé a tu casa. Pero Patti lee,
Patti Lee...

de Sueño americano, 2009

***
Pavese

Entre mujeres solas hemos hablado de él
uno de estos días de marzo,
y de la tarde en que mi padre lo vio
pasando la caserma. Dos perros
lo arrastraban y esa tristeza
que no ha vencido nadie. Il diavolo 
sulle coline acecha. Es el 45 y la guerra
cansa. Están en Piazza Cavour
o en Superga. En Torino, no en Le Langhe.
Mi padre muerto parece que me dice
al oído "he pasado Stupinigi
hacia mi pueblo". El otro se llama Cesare
y escribe en plenitud acerca de esas cosas
pequeñas que nos suceden a todos
y de volver y no encontrar ya nada.
Mi padre es partisano, un partisano
de Ghío, y ha cumplido veintitrés. Antes
que cante el gallo me dará esas voces
que se oyen desde lejos, el eco
en la colina. Están cerca las tierras
fértiles, el cuerno de oro devastado,
y la ciudad que es gris, no tiene
cielo. Alguna vez dirá no escribo más,
el lápiz cruzado sobre el diario. No habrá
qué hacer en la ciudad vacía sino esperar
y esperarás que llegue. Por esta calle hasta
el hotel mañana, vendrá la muerte y tendrá
tus ojos.

de Pavese y otros poemas, 1998

María Teresa Andruetto, A° Cabral, 1954
imagen s/d

lunes, marzo 16, 2015

de este banco me voy



***
El pan nuestro

Se bebe el desayuno... Húmeda tierra
de cementerio huele a sangre amada.
Ciudad de invierno... La mordaz cruzada
de una carreta que arrastrar parece
una emoción de ayuno encadenada.

Se quisiera tocar todas las puertas,
y preguntar por no sé quién; y luego
ver a los pobres, y, llorando quedos,
dar pedacitos de pan fresco a todos.
Y saquear a los ricos sus viñedos
con las dos manos santas
que a un golpe de luz
volaron desclavadas de la Cruz.

¡Pestaña matinal, no os levantéis!
¡El pan nuestro de cada día dánoslo,
Señor...!

Todos mis huesos son ajenos;
¡yo tal vez los robé!
Yo vine a darme lo que acaso estuvo
asignado para otro;
y pienso que, si no hubiera nacido,
otro pobre tomara este café.
Yo soy un mal ladrón... ¿A dónde iré?

Y en esta hora fría, en que la tierra
trasciende a polvo humano y es tan triste,
quisiera yo tocar todas las puertas,
y suplicar a no sé quién, perdón,
y hacerle pedacitos de pan fresco
aquí, en el horno de mi corazón...


de Los heraldos negros, 1919



***
En el rincón aquel

En el rincón aquel, donde dormimos juntos
tantas noches, ahora me he sentado
a caminar. La cuja de los novios difuntos
fue sacada, o tal vez que habrá pasado.

Has venido temprano a otros asuntos
y ya no estás. Es el rincón
donde a tu lado, leí una noche,
entre tus tiernos puntos
un cuento de Daudet. Es el rincón
amado. No lo equivoques.

Me he puesto a recordar los días
de verano idos, tu entrar y salir,
poca y harta y pálida por los cuartos.

En esta noche pluviosa,
ya lejos de ambos dos, salto de pronto...
Son dos puertas abriéndose cerrándose,
dos puertas que al viento van y vienen
sombra a sombra.

de Trilce, 1922

***
París, Octubre 1936

De todo esto yo soy el único que parte. 
De este banco me voy, de mis calzones, 
de mi gran situación, de mis acciones, 
de mi número hendido parte a parte, 
de todo esto yo soy el único que parte. 

De los Campos Elíseos o al dar vuelta 
la extraña callejuela de la Luna, 
mi defunción se va, parte mi cuna, 
y, rodeada de gente, sola, suelta, 
mi semejanza humana dase vuelta 
y despacha sus sombras una a una. 

Y me alejo de todo, porque todo 
se queda para hacer la coartada: 
mi zapato, su ojal, también su lodo 
y hasta el doblez del codo 
de mi propia camisa abotonada.


de Poemas Humanos, 1931-1937

César Vallejo, Santiago de Chuco, 1892 -París, 1938
imagen de César Vallejo



sábado, marzo 14, 2015

un hombre a su manera





***
Lo espeso real

Ahora que fuimos expulsados,
gracias a Dios, del Paraíso,
se largó a llover
un agua débil que se alarga
en redes de grisura y música.
"Esto" dijiste "no debía ser así"
pero es así. Más que
maneras de filtrar la luz, más que
armarle al alma un orden suave
de lo que se presenta ¿pasos?
¿algo así como pasos? ¿un
              lento acercarse
del fondo de la materia a los ojos?
¿a algo que mira detrás de los ojos? "Ya
no vamos a volver", te dije, pensaba "esta es mi casa",
"lo que se mueve -pensé- afuera y adentro es lo mismo".
"Estás pensando demasiado", dijiste, y mirabas
esa otra agua, la de mis palabras,
también cayendo, quebrándose también
contra la piedra de todas las cosas,
ni transparente agua ni opaca, agua de aire confuso.

***
Mirada de perro

Urdía el rumor de una mujer la calma
una mujer
         que contaba los ángeles del cielo
como si condensara el mundo en sí
y yo era como un perro a la siesta, mirando
                  el sucederse de las cosas
que ah sí estallaban sí y también
       sabían recomponerse
       como diciendo "a ver qué pasa"

y eran los días y las noches, y era
   la nitidez de una naranja al sol
   como diciendo "una naranja"
   "¿Sí?" dice la mujer pregunta "¿naranja?"
   "Sí" dice el coro
                                      ¿Sí?
Ni ella ni yo lo comentamos, ni ella ni yo
   sabríamos alcanzar
                                    ciertas palabras
tal cual los ángeles del cielo que ah estallaban
   al roce de un cambio de luz
y eran caídas plumas de ángel que
         los dos juntábamos
                como diciendo "algo a juntar"

Y esa es la historia ¿esa es la historia? un hombre
   a su manera ordena el caos
           que resplandece ante sus ojos
y la mujer cuenta los ángeles, los hace danzar
           al ritmo de sus lentos modos
           como reflejos de oro lento en las nubes
           que anuncian tormenta
Y ella sospecha
               que entre ángeles y perros
hay un secreto que debe descifrar
     "todo ángel es terrible" dice y
                           me rasca la cabeza

Daniel Freidemberg, Resistencia, Chaco, 1945
imagen de Sergio Cordova Ebensperger en Cucho


viernes, marzo 13, 2015

tendríamos que haber soñado



***
13
Hay palabras que no decimos
y que ponemos sin decirlas en las cosas.
Y las cosas las guardan,
y un día nos contestan con ellas
y nos salvan el mundo,
como un amor secreto
en cuyos dos extremos
hay una sola entrada.
¿No habrá alguna palabra
de esas que no decimos
que hayamos colocado
sin querer en la nada?


***
54
La ventaja de los hombres planos
es que pueden vivir en casas planas
y pensar pensamientos planos,
que caben entre las hojas de los libros.

No necesitan pasos en la noche
ni ramas en los árboles.
No necesitan muchas habitaciones,
ni templos, ni caricias, ni candados.

Los hombres planos tapan las miradas
con tapones de corcho.
Y en sus casas no puede entrar la muerte
porque no encuentra espacio.

Los hombres planos siempre nos despistan,
aunque no tengan sombra.
La luna les va tejiendo corazones
y el tiempo les va tejiendo resultados.

Si les falta un candil, siempre arde alguna vela.
Si les falta la voz, el viento los disfraza.
Y les basta un perfil para ubicarse,
mientras llega su noche sin relieves.


***
4
Todo pudo haber sido nada más que silencio.
Tendríamos que haber soñado entonces con más fuerza,
hasta que las imágenes del sueño
quedaran estampadas como figuras totales
en cualquier parte del tablero unánime.
Tendríamos que haber hecho de los ojos
un instrumento de música,
para concentrar de otra manera
los efímeros intervalos de la nada.
Tendríamos que haber convertido cada abrazo
en un único grito de materia sin dueño
y haber llevado entre los dientes una bandera de adioses,
más bien como memoria de lo que pudo haber sido
que como ondulante signo de saludo.
Y sobre todo
tendríamos que haber definido de nuevo a la muerte.

Pero todo pudo haber sido también nada más que sonido.
Tendríamos que haber recogido entonces la sombra de las cosas
y haberla guardado toda junta en un rincón del mundo,
para esconder en ella la triste anormalidad del pensamiento.
Tendríamos que haber convertido el amor
en un censo de los fundamentos del olvido,
para que creciera nada más que desde allí,
como un extraño animal
que no ocupase ningún lugar en el presente
al saltar desde el pasado hacia el futuro.
Y tendríamos que haber encogido las palabras
hasta transformarlas en neutros guijarros,
para pavimentar con ellas el camino impasible
o arrojarlas al aire demasiado sonoro
como manos suplentes del hombre.
Y sobre todo
tendríamos que haber definido de nuevo a la vida.
Pero aunque en cualquiera de ambos casos
hubiera quedado el hombre dispensado
de ser esta señal que nadie entiende ni recoge,
su forma habría seguido siendo un irónico signo
entre las nuevas definiciones,
también seguramente tautológicas,
de la vida y la muerte.

Roberto Juarroz, Coronel Dorrego, 1925 - Buenos Aires, 1995
imagen Flat Man, en Uptown Mpls Blog



jueves, marzo 12, 2015

ahora me doy cuenta



Me doy cuenta


ahora que viví entre dos labios
ahora me doy cuenta que no es nada
que no es nada cantar cuando se han ido
que no es nada tanto ambiguo color tanta pereza
pisar mi ambigüedad mi gallo insomne
equivocar mi bandera y mi osamenta
ahora que viví oculto abajo
ahora me doy cuenta que no es nada
mirar hacia el fondo si ha quedado
la muerte al fin trajeada de ambrosía
ahora que viajé de noche solo
y subí de un salto a la colina
ahora me doy cuenta que no es nada
pensar que mañana o que pasado
me doy cuenta claramente que no es nada
que no es nada el desamparo y la volanta
que no es nada no haber visto
haber quedado en tanto imaginar y no haber sido
ahora me doy cuenta que no es nada
ahora que miré a mi hermano cara a cara
y le vi el perdón y la pobreza
me doy cuenta claramente que su avío
que su modal su lucha se despegue
anuncian por estanques y por cuartos y burbujas
la prenda venidera el duro filamento de ser hombre.


Edgar Bayley, Buenos Aires, 1919-1990
imagen de Mark Bischel en Mark Bischel. com

miércoles, marzo 11, 2015

el mundo insiste



Amantes en la noche

Nos amamos y apagamos el televisor
como negando la realidad. Pero el mundo
insiste en sus convicciones o las busca
por motivos que ignoramos o acaso
porque el crimen debe seguir su curso.
Desde afuera, sus figuras insomnes
presionan contra las paredes que nos refugian.
Se encarnan en el viento, aullidos
de neumáticos y en las inmediaciones
de todas las cosas, tiroteos
que no resuelven la discordia general.
Ahora acumula hojas secas
al pie de las ventanas y desliza
una carta de origen desconocido
por debajo de la puerta.
Pero florecemos desnudos en medio de la noche
donde el amor decide en su propia voluntad
y por él sabemos cómo hacer de la historia
un rumoroso escándalo que no nos concierne.




Joaquín Giannuzzi, Buenos Aires, 1924- Salta, 2004

imagen de Marc Chagall, en Arte della seduzione

martes, marzo 10, 2015

elizabeth azcona cranwell. la nostalgia



La nostalgia

Hay un día en que las cosas son un hondo precipicio
conozco el rostro húmedo y las manos que nunca me abandonan
la noche que se abre
como un pueblo de alondras disperso en la tormenta.

Yo he escuchado a mi amor desde lejos en una lengua extraña
mientras la nostalgia murmuraba sus frases de curiosa hechicera
ella alargaba sus caricias en las ventanas del insomnio
como una huésped cuya mano asolaba el relámpago.

Porque ella no era el día
y tampoco era el ángel sediento de palabras
mi propia voz la nombra como a una desterrada
desabrigada madre, de pechos dulcemente vacíos.

Más allá de la noche donde se enciende la ternura
más allá de la calle donde el viento deshace la forma de los pasos
sé que hay un país nuevo, cansado de las sombras.

Una música fija
un tiempo de colores intensos como dioses desnudos.

Pero mi corazón sigue clavado para siempre en los sitios imposibles.

Elizabeth Azcona Cranwell, Buenos Aires, 1933-2004
en Los mejores poemas de la Argentina, Corregidor, Buenos Aires, 1977
imagen de Jessica Todd Harper, fuente desconocida


lunes, marzo 09, 2015

pero cada tanto


***
De tener la más absoluta seguridad

de la llegada de un par de extraterrestres,
cuál sería el problema para levantarte,
ir a trabajar y culminar la felicidad
a alguna hora de la tarde, o de la noche.
Pero si en tu cuerpo conviviera en zarzuela
el alienígena de brazos delgados,
los perfectos giros de la chica que patina, 
y una forma que se abre en silencio; donde 
descansarías para cuidarte del foso de cocodrilos.
Tomaste un martini en su nave mientras
los asteroides te recordaban a carteles
demasiado brillantes. Ahora sabés 
con el mismo conocimiento que mecaniza 
el respirar, que ellos no existen, y que nunca 
los verás. Pero cada tanto te encontrás en la playa
cavando hoyos sin ninguna razón, apilando
arena mojada sobre arena húmeda. 
de Emblemata, Amadeo Mandarino, 2008
***
Campaña al desierto
En la línea horizontal que limita los espacios
un ñandú que no es instrumento del hambre
pasa corriendo sin interferir en el paisaje,
en su mente es el único ñandú.
Es el único ñandú.
En su mente no hay nada de mayor riqueza.
El futuro no tendrá mayor riqueza.
Así camina, con el cuerpo tensado en un dolor
que no lo ve,
que no se detiene en los campos humedecidos.
Lejos de ahí.
Tumbado en el mangrullo
como en la catrera, oculto
entre pilas de superman y paturuzú
empaña con el brillo oscuro del mate
el horizonte. Las vigas del mangrullo
no se afirman ni a lo ancho ni a lo alto
y como en una estación orbital
que recorre la tierra, ve
en cada porción del terreno un dibujo imaginario.
Fija la mirada en un punto fijo:
un péndulo de brillo argentino.
De Una explicación para todo, Poemas reunidos de Darío Rojo, Ediciones Gog y Magog, 2009
Darío Rojo, Castex, La Pampa, 1964
imagen de Dee Ferris, en The Saatchi Gallery

domingo, marzo 08, 2015

que parezca, siempre...



Pasante   

Que parezca que se ha plantado. Que parezca
que hay árboles en el jardín y flores y también
mala hierba. Que parezca que se plantó y creció
un árbol y flores, hierba. Que parezca, siempre,
porque es verdad, que hicimos lo necesario para
alcanzar, ahora, a esta hora, lo que somos:
un desvío, algún remordimiento.

Jorge García Sabal, Balcarce, 1948 - Buenos Aires, 1996
imagen detalle de El Jardín de las Delicias, Hieronymus Bosch

elizabeth bishop. el descreído

El descreído  Él duerme en lo alto del mástil Bunyan Él duerme en lo alto del mástil con los ojos bien cerrados. La...