jueves, diciembre 31, 2015

josé villa. escombro



Mosca en la ventana

Escribe sobre sus bordes
este trazo morado en el vidrio:
cables de alta tensión
en el suelo de grumo; se extiende
un celaje con arrugas metálicas
en dirección que un poco va aguándose;
trapos, la ceniza armada que cayó
sobre un campo de nieve;
la mosca intenta salir
por un lugar que no existe

***
El talismán

Después de la tormenta
te vi tomar una de
las piedras de hielo
y caminar rumbo al contorno
sombrío de la casa

Ponés la piedra 
dentro del congelador
donde yo me asomo
a ver cada tanto aquel 
resplandor crepuscular

***
Rastro de Grace

Después de años vuelvo a ver
algo que te pertenece:
el trazo de tu letra sobre 
la madera de la mesa
que encierra dos nombres
dentro de un corazón tallado
como las líneas de la vida
en la mano

José Villa, Martín Coronado, 1966
de Escombro, Club Hem editores, La Plata, 2016
imagen s/d

miércoles, diciembre 30, 2015

carina sedevich. klimt



***
Mi tía, siempre pobre,
la que hacía grabados
en los muebles,
la que pintaba,
la que cosía libros,
quería ver llegar 
el fin del mundo.

Mi tía, siempre sola,

la que ya no comía,
la que dormía
debajo de la cama
como un indio,
sólo quiso
ver el apocalipsis.

Mi noble tía,

ajada y seca
como el corazón
de una  nuez vieja,
hubiera muerto
mejor
sin su deseo.

Carina Sedevich, Santa Fe, 1972

de Klimt, Club Hem Editores, La Plata, 2016
imagen de Pablo Picasso, Mujer melancólica

martes, diciembre 29, 2015

maría laura decésare. somos lo que damos



Vuelo de Cabotaje

Un mensaje nuevo nos acerca,
vos en las alturas
y yo aquí.
Decís que estás en el avión,
miro el cielo y sigo una luz
que se pierde en lo alto.
El diálogo continúa,
me recordás una imagen
que no olvidaste nunca:
una joven sentada en su silla
con un plato sobre la cabeza
y su madre haciendo cruces
en el aceite contra el mal de ojo.
Reímos
y como si fuera una película
pasa la vida.
Norte y sur, cielo y tierra
el tiempo que dura
tu vuelo.

María Laura Decésare, Rufino, 1969
de Somos lo que damos, Ediciones del Dock, Buenos Aires, 2015
imagen de Kate Oberreich, en Kate Oberreich Art & Illustration

lunes, diciembre 28, 2015

john ashbery. nos interesa el lenguaje



[…]

Nos interesa el lenguaje, eso que ustedes llaman aliento,
si aliento es en lo que nos convertiremos, y creemos que así es, dijo el zurdo. Tirarle a ella
un hueso a veces, a veces expresándonos,  a veces expresando algo parecido a un leve
            interés, modo
tan usado por los viajeros que se ha vuelto sórdido. Lleva a la muerte.
Lo sabemos, y aun así por un tiempo limitado solo deseamos arrancar el girasol,
transportarlo de donde estaba, orgulloso y erecto, a un bungaló de cielo celeste, que
            busque el sol,
y llevarlo adentro, mientras el resto se hunde en el molde común.  El día
había comenzado poco propicio, pero mejoró a medida que avanzaba, hasta que a la hora de
la cama parecía que habíamos prosperado, yo y usted.
Nuestros frustrantes primeros intentos de comunicación en tal caso habían muerto hacía
             rato.
Aun así yo había rogado por algo de urbanidad en el aire antes de comenzar, tal como lo hicieron
            mis ancestros
y ninguno fue herido. Y  me abstuve adrede de consultarme,

siendo el culte du moi una cosa muerta, un desastre.  Fue eso lo que me guió.
Temprano en la mañana, corriendo a ver qué había cambiado durante la noche, uno se
            detiene para recuperar el aliento.
Cuanto más antigua la presencia, notamos ahora,  más se ha convertido en usted
con una vela al lado. Si fuera a proceder como lo hicieron mis ancestros
podríamos estar buscando todos un nuevo lugar a donde huir de la muerte,
porque él se ha hecho más viejo y más sabio. Pero si le complace a Dios que viva hasta mi
onomástico
pondré  guirnaldas en la cabeza de ella que se convierte en mi poesía, mostrando sus
dientes cuando sonríe, como puñaladas de sol a través de gotas de lluvia. Dibujando con un
            dedo en mi cama,
ella explica cómo todo era necesario, cómo era bueno que yo no me quebrara en el camino
a las lloviznas, y después de que muchos habían muerto
creyéndoselos vivos, el sol
salió solo por un rato, y acarició al girasol

en su cabeza veteada. Le gusta como soy, pensó el girasol.
Por lo tanto todos deberíamos concentrarnos en ser más ‘yoes’,
porque así como nadie puede estar sin el sol, el sol
podría caerse del cielo si miráramos hacia arriba, todavía absortos, y sin ver a la
muerte.
No importa qué día de la semana decidas emprender el viaje. El día
estará allí. Y cuando hayas salido y estés en camino, aun estará allí. El aliento
que decidas tomar llega al final, al caer del día, cuando su
imagen deja de ser clara. Le dices adiós de todos modos, porque el camino
brilla adelante. No necesitas el día para verlo. Y aunque millones ya han
muerto
lo que importa es que no abandonaron la lucha antes de que yo pudiera llegar a usted,
para advertirle sobre que le pasaría
a usted si más de uno fuera descubierto ocupando la misma cama.


John Ashbery, Rochester, 1927
de Flow Chart, [Sección V de VI], 1991, (selección de la editora)
en Notes from the Air, Selected Later Poems, Harper Collins Publishers, New York, 2007
versión  © Silvia Camerotto
imagen Collage de John Ashbery, Summer Dream



[…]
We’re interested in the language, that you call breath,
if breath is what we are to become, and we think it is, the southpaw said. Throwing her
a bone sometimes, sometimes expresssing, sometimes expressing something like mild
            concern, the way
has been so hollowed out by travelers it has become cavernous. It leads to death.
We know that, yet for a limited time only we wish to pluck the sunflower,
transport it from where it stood, proud, erect, under a bungalow-blue sky, grasping at the
            sun,
and bring it inside, as all others sink into the common mold. The day
had begun inauspiciously, yet improved as it went along, until at bed-
time it was seen that we had prospered, I and thee.
Our early frustrated attempts at communicating were in any event long since dead.
Yet I had prayed for some civility from the air before setting out, as indeed my ancestors
            had done
and it hadn’t hurt them any. And I purposely refrained from consulting me,

the culte du moi being a dead thing, a shambles. That’s what led to me. 
Early in the morning, rushing to see what has changed during the night, one stops to
catch one’s breath.
The older the presence, we now see, the more it has turned into thee
with a candle at thy side. Were I to proceed as my ancestors had done
we all might be looking around now for a place to escape from death,
for he has grown older and wiser. But if it please God to let me live until my name-day
I shall place bangles at the forehead of her who becomes my poetry, showing her
teeth as she smiles, like sun-stabs through raindrops. Drawing with a finger in my bed,
she explains how it was all necessary, how it was good I didn’t break down on my way
who were thought to be living, the sun
cameo ut for just a Little while, and patted the sunflower

on its grizzled head. It likes me the way I am, thought the sunflower.
Therefore we all ought to concéntrate on being more ‘me’,
for just as nobody could get along without the sun, the sun
would tumble from the heavens if we were to look up, still self-absorbed, and not see
                    death.
It doesn’t matter which day of the week you decide to set out on your journey. The day
will be there. And once you are off and running, it will be there still. The breath
you decide to catch comes at the far end of that day’s slope, when her
vision is not so clear anymore. You say goodbye to her anyway, for the way
gleams up ahead. You don’t need the day to see it by. And though millions are alreadey
                     dead
what matters is that they didn’t break yp the fight before I was able to get to thee,
to warn thee what would be done
to thee if more tan one were found occupying the same bed.




domingo, diciembre 27, 2015

eduardo aibinder. ¡Párense derecho!



Si no le gusta

que golpeen a su puerta
se transforma en un pariente pobre
en un recién llegado, inoportuno siempre.
Si no le gusta lo sucio
se viste como un deshollinador.
Si no le gusta salir de su casa, oficia de cicerone;
de noche, parado en ciertas esquinas,
señala a las niñas que hermosean el paisaje
tomadas del brazo con quienes lo decepcionan.
Si no le gustan las plantas
se las encuentra a cada momento.
Con una cara le ocurre, que si la desagrada
se transforma en esa cara.
Cuando se lo mira de lejos
se ve venir el fantasma de un pelele,
cuando se lo observa de cerca
se ven irse uno a uno los sueños en retirada
de quien se convierte en todo lo que abomina.


Eduardo Aibinder, Buenos Aires, 1968
de ¡Párense derecho!, Gog y Magog, Buenos Aires, 2015
imagen de 

viernes, diciembre 25, 2015

william blake. todas las religiones son una


TODAS LAS RELIGIONES SON UNA


La voz de uno que clama en el desierto

Argumentación: Así como el método verdadero de conocimiento es la experiencia, la verdadera 

facultad de conocimiento debe ser la facultad que experimenta. Sobre esta facultad hablo.

Principio I. Que el Genio Poético es el Hombre verdadero y que el cuerpo o forma externa del Hombre deriva del Genio Poético. Asimismo que el aspecto de todas las cosas derivan de su Genio, que los antiguos llamaban Ángel & Espíritu & Demonio.

Principio II. Que así como todos los hombres se parecen en su forma externa, También (y con la misma infinita variedad) se parecen en el Genio Poético.


Principio III. Ningún hombre puede pensar, escribir o hablar desde su corazón, sino que debe buscar la verdad. Por lo tanto, todas las sectas de la Filosofía derivan del Genio Poético, siendo adaptadas  a las debilidades de cada individuo.

Principio IV.  Ya que nadie puede descubrir lo desconocido viajando por tierras conocidas, del conocimiento previamente adquirido no se puede obtener más; por lo tanto existe un Genio Poético.

Principio V. Las Religiones de todas las Naciones derivan de la recepción del Genio Poético que hacen, que es llamado en todas partes Espíritu Profético.

Principio VI. Las escrituras judías y cristianas son una derivación original del Genio Poético. Esto es necesario dada la naturaleza limitada de la sensación corporal.

Principio VII. Siendo que todos los hombres se parecen (aunque infinitamente variados), También las Religiones & como todas las similares, tiene una fuente: El Hombre verdadero es la fuente, siendo él el Genio Poético.

1788
William Blake, Soho, Londres, 1757 –Westminster, 1827
Versión © Silvia Camerotto
imagen de William Blake

The Voice of One Crying in the Wilderness

The Argument

As the true method of knowledge is experiment the true faculty of knowing must be the faculty which experiences, This faculty I treat of.

Principle I. That the Poetic Genius is the true Man, and that the body or outward form of Man is derived from the Poetic Genius. Likewise that the forms of all things are derived from their Genius, which by the Ancients was call’d an Angel & Spirit & Demon.

Principle II. As all men are alike in outward form, So (and with the same infinite variety) all are alike in the Poetic Genius.

Principle III. No man can think, write or speak from his heart, but he must intend truth. thus all sects of Philosophy are from the Poetic Genius adapted to the weaknesses of every individual.

Principle IV. As none by travelling over known lands can find out the unknown, So from already acquired knowledge Man could not acquire more; therefore an universal Poetic genius exists.

Principle V. The Religions of all Nations are derived from each Nation’s different reception of the Poetic Genius, which is every where call’d the Spirit of Prophecy.

Principle VI. The Jewish & Christian Testaments are An original derivation from the Poetic Genius. This is necessary from the confined nature of bodily sensation.

Principle VII. As all men are alike (tho’ infinitely various), So all Religions , &, as all similars, have one source. The true Man is the source, he being the Poetic Genius.

1788


sábado, diciembre 19, 2015

eileen miles. qué arbol espero


Qué árbol espero?

Toda esa parte del mundo
a la que no iré nunca-
más
toda esa separación
que no volveré a sentir
alto en esta casa
en este hemisferio
en esta luz artificial
que es artificial
a la mañana bien temprano; oscuro
en páginas y lapiceras
en una cama extraña
en la curvatura del pie
los muebles
cada pelea
cuando empieza la mañana
y aun es de mañana
y aun es de noche
Me casé con una chica muerta
nacimos con su Florecer
recuerda ese abejorro gordo
que aterrizó en una lámpara
Yo abrí las puertas
y lo olvidé y la casa
se enfriaba y se enfriaba
donde la casa
es la unión entre bordes
y apenas llama mi atención
es oscura y delgada
Monitoreo cada situación
con mi vejiga llenándose
subo bajo
qué árbol estoy esperando
mi vida entera en aguaceros
esperando mi balsa
Volaré a otra isla
tomaré un tren
que ya conozco
dolerá
este es el país herido
vine aquí
para contar la herida como un pájaro
como un árbol
el tráfico tiene vueltas
lo vemos voltearse
arruinando nuestra noche
contiene grandes continentes
los sentimientos y los años
lo que es mío
quedándose ciego
grandes masas de ellos
sin regresar a casa
el país trazó una línea
por la memoria
dijo uno
siento mi corazón acelerando hacia adelante
en la eternidad se encuentra este dolor
hay insomnio

Eileen Myles, Cambridge, Massachusetts, 1949
en Eileen Myles,  I Must Be Living Twice, New & Selected Poems, 1975-2014, Kindle Edition
versión ©Silvia Camerotto
imagen de Odilon Redon, Tree Against a Yellow Background

What Tree Am I Waiting

That whole part of the world
where I won't go any-
more
that whole separation
that I won't feel
high in this house
in this hemisphere
in this artificial light
that is artificial
in the earliest morning; dark
in pages and pens
in an unfamiliar bed
in the foot curl
furniture
each rumble
when morning comes
and it's still morning
and it's still night
I married a dead girl
we were born in her Bloom
remember that fat bumblebee
landed on a lamp
I opened the doors
and I forgot and the house
got colder and colder
where is this house
the seam between boards
merely gains my attention
it's dark and thin
I monitor each situation
my bladder growing full
climb down climb up
what tree am I waiting
my whole life in weather
waiting for my raft
I'll fly to another island
I'll take a train
already I know
it will hurt
this is the hurt country
I came here
to hold the hurt like a bird
like a tree
traffic has rings
we watch it whirl around
damaging our night
great continents hold
the feelings and the ages
what is mine
going blind
great masses of them
not going home
the country drew a line
because of memory
one said
I feel my heart race ahead
in eternity there is this ache
there is this wakefulness


jueves, diciembre 17, 2015

laura garcía del castaño. los demonios del mar


los demonios del mar


cada día que asistí 
a la defunción de un hombre o de un atleta
cada noche que arrojó 
mi vida al fuego o al ensayo
la desilusión que me arrastró en su oleaje
los fuegos que estallaron en China 
para ahuyentar a los demonios del mar 
tan semejantes a la detonación de una mujer cercana
el picaporte gastado 
por un antiguo instinto de huir
el chófer que anunció los cinco minutos finales
Chopin, que me acompañó en cada viaje
las hileras de árboles 
que advertí sólo de regreso
las tardes que pasé a los seis años 
cuidando esos cachorros
o las horas que paso aquí 
centinela de lo perdido
han sido por desandar
por no ser domesticada
delirar un salmo
leer en voz alta algún pronóstico

el mate que mi padre dejó cargado esa mañana
su amigo ferroviario 
en el trencito del parque Las Heras
la desolación que pude ver en sus ojos
ha sido desandar
ayudar a no rendirse

subir al podio que no premia
nadar tras los demonios del mar
encandilar a los cachorros de la desolación

los minutos finales 
de un viaje y los nocturnos
la hilera de árboles 
que advertí sólo de regreso
el tren más inofensivo de una vida
en el verano del 86
el ferroviario que miraba 
sin llegar  más lejos
su esperanza huyendo 
por esas vías cruciales
el picaporte que alguien gastó 
por desandar y no ser domesticado
todo ha sido desandar 
y no ser domesticado
asisto a la defunción 
de un hombre o de un atleta
ensayo la detonación 
de una mujer cercana
predico un nuevo gran pronóstico
hago estallar los fuegos del mar
para ahuyentar a los demonios del amor

Laura García del Castaño, Córdoba, 1979
de Laura García del Castaño, Los demonios del mar, Ediciones del Dock, Colección La verdad se mueve, Buenos Aires, 2015


miércoles, diciembre 16, 2015

hugo zonágles. pernocte



Pernocte

Le hablo
a un intercomunicador
pido una habitación
me pregunto
si los anónimos somos nosotros
o los que están del otro lado
por un buzón
aparece una llave con un número
caminamos por pasillos alfombrados
desodorante de ambiente
puertas blancas numeradas
todo parece estéril
quizás
la entrada a cualquier mundo
sea de esta manera
abro la puerta
con un pequeño empujón
las luces rojas
bañan cada mueble
la cama parece
una bolsa de cuero
rellena de agua
con cada movimiento
hace un sonido
como si también
tratara de devorarnos
los espejos partidos
divididos en lugares
que nunca hubiese imaginado
me siento como si fuera
Conan el Bárbaro
solo
encerrado en una cueva
con un monstruo intocable
que se desvanece
al querer atravesarlo con la espada
a lo mejor
debería romper los espejos
para que esta noche
no haya monstruos.

Hugo Zonáglez Buenos Aires, 1985


De Días perfectos, Ediciones del Dock, Buenos Aires, 2015

lunes, diciembre 14, 2015

césar moro. la tortuga ecuestre



6.

El agua lenta las variaciones mínimas lentas
El rostro leve lento
El suspiro cortado leve
Los guijarros minúsculos
Los montes imperceptibles
El agua cayendo lenta
Sobre el mundo
Junto a tu reino calcinante
Tras los muros el espacio
Y nada más el gran espacio navegable
El cuarto sube y baja
Las olas no hacen nada
El perro ve la casa
Los lobos se retiran
El alba acecha para asestarnos su gran golpe
Ciegos dormidos

Un árbol ha crecido

En vano cierro las ventanas
Miro la luna
El viento no ha cesado de llamar a mi puerta
La vida oscura empieza

César Moro (Alfredo Quíspez Asín), Lima, Perú, 1903-1956
de La tortuga ecuestre (1938-1939)
en César Moro, Obra poética completa, Edición crítica, Alción editora, Córdoba, 2015

domingo, diciembre 13, 2015

silvia arazi, claudine y la casa de piedra



De harinas y de aromas 

(Para esa mujer, mi madre)



-Cuando mi madre habla de zapallos,
de mazapán, de ollas, de manzanas,
todo se enciende en sus ojitos grises.
Por eso a veces,
le pido que me diga
cómo debo elegir las berenjenas.
“¿Las más sabrosas?”, pregunta, agradecida,
“¡Las de cáscara negra, las pequeñas!”
Ella habla largo
de harinas y de aromas.
(inagotable mujer entre fulgores)
Y luego vuelvo a preguntarle todo,
acerca del perejil, del pan
o de la albahaca.
Lo hago, en verdad, de puro gusto,
para encenderla toda, para que arda.
Porque me gusta ver
cómo se enciende,
por el gusto, nomás, de que me cuente.

Silvia Arazi, Buenos Aires, 1957
en Claudine y la casa de piedra, Ediciones del Dock,  Buenos Aires, 2015
imagen s/d

sábado, diciembre 12, 2015

ana maría intili. en parís con aguacero



En París con aguacero

“Andes, frío, inhumanable, puro”
Trilce, poema LIX. César Vallejo.



Hay un lenguaje extraño
que viene de tus labios
un camino incierto
una voz ahogada
a la deriva

en qué meses sucesivos tus Marías te dejaron
qué pan salvó de morir en la puerta del horno
fue media vida + dos veces tu vida

cuántas veces tu nombre
cuántos poemas en el aire
cuánta frente de tu frente
cuánta Rusia en tus pupilas
cuánta España en la nostalgia
cuánto Picasso retratando
Franco y su guadaña

tus zapatos gastados
tus maletas vacías
tus monedas regadas
el destierro doble doble
Georgette cosida a tu costado

He pasado por allí
tumba fría / París con aguacero
es tumba silenciosa    lejana
Y toda la tierra andina
negándote

Ana María Intilli, Tucumán, Argentina. Actualmente reside en Perú
En Antología Internacional de Mujeres, Compilación en homenaje al Festival Internacional de Poesía, Grito de Mujer, Fundación Poetas Mujeres Internacional y Biblioteca de las Grandes Naciones

Imagen de Hartwick HKD

viernes, diciembre 11, 2015

carina sedevich. nivel del mar



Nivel del mar


Dice mi padre
a propósito del agua
que hierve mejor
en la montaña.
Es por eso
que guardo mi respeto
para los hombres
capaces de templanza.


***

Es invierno todavía.
El ruido de la estufa
funcionando
es el amor.
El ruido del agua
que se templa
es el amor.
El ruido del agua
sacudiendo
la ropa que se lava
es el amor.
Nos desvelamos
para escucharlo todo
la gata y yo.



***


Acuarela


Hay un ardor brevísimo, fatuo,
ante la pena.
La gota de vino se desliza,
enturbia el cristal.
Luego se seca.
De agua son los frutos
del invierno.
De agua
son los años por venir.


Carina Sedevich, Santa Fe, 1972
de Klimt, Club Hem editores, 2015
imagen s/d


jueves, diciembre 10, 2015

javier galarza. la hendidura



La Hendidura


Algo en la alternancia
entre los colores de la tinta
y la hendidura certera
de la pluma sobre el papel,
lo blanco. Sea la pluma,
el canto o la voz, como el eco
que vuelve con el viento,
y sea esta luz también
que alumbra las aperturas
del mundo, aún en la noche,
el estilo o estilete que rasga
el blanco de la hoja.

Javier Galarza, Buenos Aires, 1968
de Lo atenuado, audisea, buenos aires, 2014
imagen s/d

miércoles, diciembre 09, 2015

judith filc. vida en la tierra



Vida en la tierra


Tendida en
la
arena

la boca
abierta al
sonido del

infinito

me adentro
en el

laberinto

mi cuerpo se
acomoda a las
volutas

palpa la fría
lisura del
nácar

Ovillada en
lo más
hondo

siento el
golpe de la
arena
arrastrada en el
viento

Ovillada en lo más
hondo
capa
tras
capa

Desplazada por el
hielo en
movimiento

en lo
hondo de
paredes
nacaradas donde
se cierra
el último
recodo

aún vivo

dormida
en mi
forma


Judith Filc, Buenos Aires, 1962
de Vida en la tierra, 2015, Barnacle & Cía
imagen s/d


martes, diciembre 08, 2015

laura garcía del castaño. la sangre del espejo



La sangre del espejo


Nos despertó un zumbido
Habías soñado con pelusas enganchadas a las patas de un sofá,
yo, en cambio, con abejas pegadas a
los vidrios
deseando abrirse paso hasta mi cuello
La furia nos acompañó toda la siesta
Tarde cenamos
apartando del pescado las espinas
de nuestro diálogo
Qué poco se requiere para extinguir
las brasas de una cena

un cuchillo presiona la planta de los pies
un trapo seca la sangre de un espejo

Dormimos abrazados a un panal
evitando movernos
despertar al enjambre.

Laura García del Castaño, Córdoba, 1979
imagen de Sara Pedigo en Sara Pedigo


lunes, diciembre 07, 2015

georg trakl. canción de kaspar hauser



Canción de Kaspar Hauser

Amaba el sol que purpúreo bajaba la colina,
los caminos del bosque, el oscuro pájaro cantor
y la alegría de lo verde.
Digno era su vivir a la sombra del árbol
y puro su rostro.
Dios habló como una suave llama a su corazón:
¡Hombre!
La ciudad halló su paso silencioso en el atardecer;
pronunció la oscura queja de su boca:
soñaba ser un jinete.
Pero le seguían animal y arbusto,
la casa y el jardín de níveos hombres
y su asesino lo asediaba.
Primavera y verano y el hermoso otoño del justo,
su paso silencioso
ante la alcoba apagada de los soñadores.
De noche permanecía solo con su estrella.
Miró caer la nieve sobre el desnudo ramaje
y la sombra del asesino en la penumbra del zaguán.
Entonces rodó la cabeza plateada del no nacido aún.

Georg Trakl, Salzburgo, Austria– 1914, Cracovia
en Georg Trakl, Poemas, Traducción, prólogo y notas de Aldo Pellegrini, Ediciones Corregidor, Buenos Aires, 1972
imagen s/d


viernes, diciembre 04, 2015

griselda garcía. la siembra



La Siembra

Hice de tu abundancia
un banquete egoísta
un rito privado
una fiesta de uno.
Pude verte pero no supe
decir tu nombre
ni velar tu sueño.

Asustaba lo grave de tu canto
tu insistencia en dar verdad.
Cerré los ojos.
Borré el rastro
que llevaba a vos.

Como frutas que había que multiplicar
me encontré, después
diciendo a otros tus palabras
amando como un animal
frágil como una larva
en su capullo.

Ahora: la siembra.
Esperaré
con la paciencia
del que deseó
y obtuvo.

Griselda García, Buenos Aires, 1979
De Griselda García, Mi pequeño acto privado, Barnacle & Cía, Buenos Aires, 2015
imagen de Renoir, Reading Woman





ignacio di tullio. el sudor de mi padre y otro

*** El sudor de mi padre Cuando yo tenía cuatro años todas las mañanas después del ejercicio mi padre dejaba a secar su ropa en un pe...