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Mostrando las entradas de enero, 2017

jorge luis borges. isidoro acevedo

Isidoro Acevedo

Es verdad que lo ignoro todo sobre él
-salvo los nombres de lugar y las fechas:
fraudes de la palabra-
pero con temerosa piedad he rescatado su último día,
no el que los otros vieron, el suyo,
y quiero distraerme de mi destino para escribirlo.

Adicto al diálogo ladino del truco,
alsinista y nacido del buen lado del Arroyo del Medio,
comisario de frutos del país en el mercado antiguo del Once,
comisario de la tercera,
se batió cuando Buenos Aires lo quiso
en Cepeda, en Pavón y en la playa de los Corrales.

Pero mi voz no debe asumir sus batallas,
porque él se las llevó en un sueño final.
Porque lo mismo que otros hombres escriben versos
hizo mi abuelo un sueño.

Cuando una congestión pulmonar lo estaba arrasando
y la inventiva fiebre le falseó la cara del día,
congregó los archivos de la memoria
para fraguar su sueño.

Esto aconteció en una casa de la calle Serrano,
en el verano ardido del novecientos cinco.

Soñó con dos ejércitos
que entraban en la sombra de una batalla;
enumeró los comandos, las…

goya. saturno

jonio gonzález. el encuentro de los náufragos

el encuentro de los náufragos

el encuentro de los náufragos
suele ser silencioso
explican su participación en la tragedia
con frases intercambiables

pasado el tiempo pretenden olvidar
o no pueden olvidar
o no se permiten olvidar
viven sedientos del agua
que les llega al cuello.

Jonio González, Buenos Aires, 1954
de El puente, Ediciones en Danza, Buenos Aires, 2002
imagen Drowning Art de Ivan Puig

alejandro schmidt. selección

Oyendo el corazón de las vacas

no
yo no me fui
soy de los que se quedaron acá
oyendo el corazón de las vacas
rompiendo los vidrios del espacio
para que pase la noche
y se desangre.

de Esquina del universo, 2001


24 de marzo de 1976

Yo estaba en una pensión en Tablada al 40
yo dormía
yo me levanté a las 4 de la mañana
y encendí la radio
yo escuché comunicado número tanto
y una música maravillosa
me quedé quieto
atento al orden de los comunicados
a esa voz de la patria.
A las 6 se fueron levantando los compañeros
yo me asomé al balcón
un colimba me miró desde la esquina
se veían tanques en el puente
yo miré para otro lado
al Mercado, a los camiones
yo no tuve miedo
yo no hice nada
ni entonces, ni después
yo no era nadie
yo vivía colado ahí
los muchachos trabajaban en el Mercado
yo leía a Gurdjeff
yo vendía la guía de Córdoba
en la Cañada
yo andaba pelado y descalzo
yo tenía un suegro militar
yo tenía 21 años
yo tenía un bolso y un cepillo
yo tenía todo el fracaso que llegó
yo tenía que ir hacia la nada
y allí fui.

de Oscuras ra…

darío rojo. elaboración del triunfo

Elaboración del triunfo

Con el fin de las edades empezó la selva
y en marcas de agua la conspiración quedó.

La conspiración que atacaba toda manifestación
evidente de actividades compulsivas
en pos de la compulsión misma y en procura de nada.

Soy un Naxi y con gloria construí el olvido,
reino en magníficas llanuras playas de azul arena
y en verdad os digo:

lo que necesito es un árcade; pero díganme:
¿ha llegado el cartero
con fama y fortuna? ¿has terminado de ubicar 
los veladores en el resto del planeta?

Acaso no sabéis que el destino de los mestizos
es morir descalzos en algún lugar.

Para qué ser un playboy y vivir jugando
pachinko y majong
si cuando el oso polar sale de su madriguera
olfatea el aire buscando señales de peligro.

Acaso esperarías ochenta y ocho años por Saladino
al que no le gusta el llanto de las madres
así como a Marc Bolan no le gustan las mujeres que fuman.

Sean tales la inmensísimas arcadas
que de sendas rutas el bósforo rozan o multiplicadas
motonetas que en Roma no la hallas. Cistern…

oliverio girondo. lo que esperamos

Lo que esperamos Tardará, tardará. Ya sé que todavía
los émbolos,
la usura,
el sudor,
las bobinas
seguirán produciendo,
al por mayor,
en serie,
iniquidad,
ayuno,
rencor,
desesperanza;
para que las lombrices con huecos portasenos,
las vacas de embajada,
los viejos paquidermos de esfínteres crinudos,
se sacien de adulterios,
de hastío,
de diamantes,
de caviar,
de remedios. Ya sé que todavía pasarán muchos años
para que estos crustáceos
del asfalto
y la mugre
se limpien la cabeza,
se alejen de la envidia,
no idolatren la saña,
no adoren la impostura,
y abandonen su costra
de opresión,
de ceguera,
de mezquindad.
de bosta. Pero, quizás, un día,
antes de que la tierra se canse de atraernos
y brindarnos su seno,
el cerebro les sirva para sentirse humanos,
ser hombres,
ser mujeres,
-no cajas de caudales,
ni perchas desoladas-,
someter a las ruedas,
impedir que nos maten,
comprobar que la vida se arranca y despedaza
los chalecos de fuerza de todos los sistemas;
y descubrir, de nuevo, que todas las…

t. s. eliot. little gidding (2)

Litttle Gidding (2)
III
Hay tres condiciones que a menudo se parecen aunque son totalmente diferentes, crecen en el mismo seto: apego a uno mismo y a las cosas y a las personas, desapego de uno mismo y de las cosas y de las personas; y creciendo entre ellos, la indiferencia que se parece a los otros como la muerte se parece a la vida, estar entre dos vidas –sin florecer, entre la ortiga viva y la muerta. Este es el uso de la memoria: para la liberación –no menos amor sino expansión del amor más allá del deseo, y así liberación del futuro y también del pasado. Así, el amor a un país comienza como el apego a nuestro propio campo de acción y descubre que esa acción de poco importancia aunque jamás indistinta. La historia puede ser servidumbre, la historia puede ser libertad. Mira, ahora se desvanecen, los rostros y los lugares, con el ser que, como pudo, los amó, para renovarse, transformarse en otra cosa. El pecado es Necesario, pero todo estará bien, y la forma de las cosas estará bien. Si pienso, otra vez…

ulrike draesner. traducciones radicales, dos sonetos de Shakespeare

(traducciones radicales, dos sonetos de Shakespeare)
las horas que con gasas suaves enmarcan tu mirada,
en la cual con tanto agrado un ojo extranjero nada,
las darán los transplantadores, como algo de ellos, a ti,
y será sobreiluminado lo que superaba lo más luminoso:
el tiempo que hace tictac en átomos lleva el verano
a un invierno más radiante, y allí lo de justifica:
jugo, petrificado en el refrigerador, membranas carnosas, marchitas,
belleza encostrada por la helada, desnudez, en cada lugar:
si no se encontrara entonces el destilado del verano en el cajón,
más líquido más prisionero entre paredes y gas,
la bolsa amniótica de la belleza se desvanecería por belleza
ni ella, ni el recuerdo quedaría, de esto, como era.
            pero algo de flor, extraído, empujado dentro del invierno,
            derrama como código celular, jugo lechoso, el futuro contra el vidrio.
Ulrike Draesner, Munich, 1962
Versión de Emma Julieta Barreiro en Periódico de Poesía
imagen de Joy Garnett
(radikalübers…